La pregunta no es si va a haber o no un tsunami, la pregunta es, ¿cuándo va a ocurrir el próximo tsunami? - Begoña Pérez, Jefe de Oceanografía de Puertos de España.
La historia: El 1 de noviembre de 1755 se produjo el histórico y devastador terremoto de Lisboa con una estimación de entre 8'5 y 9 grados en la escala de Ritcher. Su epicentro tuvo lugar a unos 250 kilómetros de la costa portuguesa y al poco tiempo de producirse el evento una enorme ola arrasó la capital lisboeta causando entre 50.000 y 100.000 muertos según las estimaciones medias. Parte de este maremoto gigante llegó a las costas españolas de Cádiz y Huelva causando numerosos destrozos materiales y llevándose por delante unas 2200 vidas humanas aproximadamente.
Doscientos sesenta años después del trágico suceso, el peligro de que vuelva a repetirse el evento aumenta de manera exponencial. ¿Estamos preparados para afrontar está situación? La película documental recoge los testimonios de diferentes especialistas en la materia y nos pone en situación de una realidad muy desconocida en el sur de Europa.
La crítica: El documentalista español Fernando Arroyo (Islamar III. Herida abierta), dirige con poderosa fuerza narrativa este largometraje documental que deja en evidencia a la clase política española y portuguesa. La incapacidad de estas para desarrollar unas mínimas medidas preventivas para preparar a la población de cara a un evento sismográfico quedan en evidencia. Y es que antes o después se repetirá según los ciclos geológicos de nuestra corteza terrestre. ¿Pero alguien se piensa que preparar una correcta red de alertas de tsunamis en las costas españolas y portuguesas puede generar algún voto? Mientras eso siga sin cambiar, los políticos seguirán a lo suyo. Ya se sabe que en España y otros lugares del mundo, las medidas se toman cuando los desastres han sucedido, antes ¿Para qué? ¡Vergüenza de género humano!
¿Alarmismo? ¿Exageración? ¿Broma de mal gusto? Veamos. La película se basa en una serie de entrevistas a sismólogos, profesores y autoridades en la materia para hacernos ver que el peligro de que el maremoto de Lisboa se vuelva a repetir es solo cuestión de tiempo. Según un informe de la Fundación Mapfre se estima un potencial peligro de pérdidas humanas de hasta 112.000 personas según sea la fuerza de la ola. Es decir que bromas las justas.
A la vez que se van sucediendo estos testimonios, se intercalan gráficos sismológicos explicando los procesos. Un software de alerta creado por un grupo de trabajo de la Universidad de Málaga ha sido comprado por las autoridades de los Estados Unidos y por algún país europeo. En España parece que las distintas administraciones publicas se lo están pensado. Esto si es una broma pesada.
Además de los testimonios y gráficos presenciados en pantalla se intercalan unas bellísimas imágenes en alta definición de las costas peninsulares. Estas sirven como descanso a la cantidad de información otorgada en la filmación. Quizás este exceso de datos, hagan un tanto dificultosa la comprensión de la propuesta siendo esta la única pega que cabe poner al documental. Volviendo a la belleza, visitamos: sobrevolamos Cádiz, Huelva, Punta Umbría, Vilamoura, los acantilados portugueses y el mítico cabo de San Vicente con su imponente faro sobre el Atlántico mirando hacia las Américas.
Otra cuestión bastante interesante es el porqué muchos nos estamos enterando hoy de este peligro real que acecha a las costas hispano portuguesas. Pues bien, seamos claros. En España, el sector turístico es una de las principales fuentes de ingresos del país repercutiendo esto en buen porcentaje del PIB español. Esto, más las presiones del lobby turístico patrio hacen que está problemática no tenga ninguna repercusión. La gallina de los huevos de oro se podría romper si se corre la voz del peligro sísmico de la costa y sus consecuencias. Además, ¿que suponen 100.000 personas más o menos en un país? Menudencias, con eso bajaría el paro.
Lo que no están suponiendo los lobbys y las autoridades que miran para otro lado es que el impacto para la economía de un Tsunami, sin haber tomado las medidas oportunas de creación de una buena red de alertas, quebraría la economía del país y la del sector turístico en sí. Es duro decir esto pero así funcionan las cosas hasta que suceden y ya no hay remedio.
Según los datos que se muestran en la película, la ola y las posteriores que se formarán podrían tener en Cádiz una altura de entre diez y quince metros como ya sucediera en el maremoto de 1755. Esta población, por su conformación en forma de isla y conectada por un estrecho istmo a la península, podría convertirse en una auténtica ratonera para sus habitantes. Para ello, en esta, como en otras ciudades, se recomienda en caso de tsunami no huir en vehículo a motor. La mejor manera de protegerse la evacuación horizontal hacia los edificios más altos de las ciudades. Estas mínimas recomendaciones de seguridad también son desconocidas por muchos ciudadanos. No sabemos cuando sucederá y de momento no se puede prevenir técnicamente. Los plazos estimados indican que puede suceder en cualquier momento y casi con toda seguridad antes de 200 años.
María Belón es una de las personas entrevistadas en la cinta. Ella es la protagonista real en la que está basada la película Lo Imposible del director José Antonio Bayona. Por cierto, que ahora el niño mimado del cine español se ha vendido tristemente a lo peor de Hollywood y va a dirigir la secuela de la precuela o como se diga de Jurassic Park, es decir Jurassic World 2. Una pena, pero ya en la infumable Un monstruo viene a verme apuntaba maneras a convertirse en un cineasta al borde del precipicio. Allá cada uno con su carrera.
Otras voces destacadas que aparecen en pantalla son las de Emilio Carreño (Jefe de la Red Sísmica del Instituto Geográfico Nacional) y que es uno de los encargados de desarrollar el sistema básico de alertas. Existen voces que señalan que el sistema implantado en España es muy superficial y sin la educación ciudadana y unos planes estatales para ello de poco servirían.
En la película también dan testimonio: el colombiano Mauricio González (Experto en red de alertas de tsunami), Antonio Pazos (Jefe de Sismología del Real Observatorio de la Armada de San Fernando), Juan Antonio Aparicio (Presidente del Instituto Español para la Reducción de los Desastres), o Vicenta María Elisa Buforn (Catedrática de la Física de la Tierra, de la Universidad Complutense de Madrid).
Para concluir, hay que aclarar que la película documental se estrenó en el cada vez más importante Festival de Cine Español de Málaga y que su paso en los cines comerciales está siendo muy restringido a las salas de arte y ensayo o de cine independiente que aún quedan en España. Otra opción para verla será cuando salga en DVD o en las plataformas en línea autorizadas para ello.
No quiero concluir, sin destacar dos cosas. La primera es un enlace al quid del problema que es la Falla de Azores-Gibraltar y la segunda, un enlace a la histórica ciudad arqueológica romana de Baelo Claudia en Cádiz que pudo ser afectada por un tsunami. En conclusión, La gran ola es un documento imprescindible en la búsqueda del conocimiento.
Nota: 8.5/10.
Nacionalidad: España.
Dirección: Fernando Arroyo.
Música: Pablo Cervantes.
Fotografía: Antonio Galisteo.
Narración: Antonio Fernández.
Duración: 71 minutos.
Estreno España: 24/03/2017.


