Olvidar es un acto involuntario. Cuanto más quieres dejar algo atrás, más te persigue. - Williams Jonas Barkley (comienzo de 'El guardián invisible').
La historia: Amaia Salazar (Marta Etura) es una cualificada inspectora jefe de homicidios de la policía con formación del FBI estadounidense. En el valle navarro del Baztán, están sucediendo una serie de desapariciones de adolescentes que acaban asesinadas. La jefatura policial decide ponerla al frente del caso por su gran instinto y por haber pasado su infancia en la zona. Pronto, descubre que el entorno familiar puede estar relacionado con las misteriosas desapariciones de la jóvenes. La clave del caso estará en saber conjugar sus relaciones familiares, la vuelta a su pueblo y la labor de objetividad policial. La cuenta atrás para el siguiente crimen ya esta en marcha...
La crítica: Volantazo, giro radical o una enmienda a la totalidad de sí mismo es lo que ha hecho el cineasta español Fernando González Molina tras su 'Fuga de cerebros' (no comment) o la obra de cartón piedra 'Palmeras en la nieve'. Ahora si podemos hablar de cine de calidad y con un trabajo superlativo en el cuidado y seriedad con la que se afronta la producción.
El guardián invisible está basada en la aclamada novela homónima de Dolores Redondo que cuenta con un millón de lectores que avalan el interés de sus libros. Después vinieron la segunda y tercera parte de la novela con la que ya es conocida esta saga como la trilogía del Baztán. La taquilla será la encargada de decir si habrá nuevas entregas en la gran pantalla. En todo caso, la cinta funciona como historia independiente y deja atados casi todos los cabos.
La asfixiante atmósfera del valle del Baztán que consigue recrear el director convierte a está en un personaje más de la película. Los valles, las sombras, la lluvia, el frío, los bosques, las apariciones que parecen ser y no son, los seres mitológicos del entorno, la brujería vasco navarra que recoge el escritor José Dueso en sus libros...
Con ello, el cineasta nos coloca ante un entorno natural y una manera de ser de parte de sus gentes. Pero las desapariciones que están sucediendo no obedecen a ningún ser paranormal, al contrario, es un asesino en serie que ha llegado a tal nivel de planificación de sus secuestros y crímenes que está pudiendo con las mejores mentes de la policía.
La misión en el mundo que se ha encomendado a si mismo el asesino es la purificación de las chicas de su entorno rural. Según las primeras conclusiones de Amaia Salazar, este individuo ve a las jóvenes como pervertidas, hipersexualizadas en su vestimenta o con bajos niveles morales en sus conductas. El cuidado peinado con la que aparecen sus primeras victimas, más ciertos adornos florales en sus cuerpos inertes indican a la policía que el perturbado quiere a dar a conocer su mensaje.
El cineasta a través de la atmósfera y la tensión en el ambiente consigue crear un clima de suspense y misterio que son lo mejor de la película. En contraposición, cuando se pone a indagar en las relaciones familiares de Amaia Salazar y sus regresos mediantes flashback a su niñez, pierde fluidez y no aporta mucho a la historia. Demasiadas vueltas que no llevan a ningún lugar reseñable. A veces se siente que la narración está partida en dos mitades innecesarias.
La inspectora interpretada con acierto aunque con algo de rigidez por Marta Etura (Celda 211) es el vehículo utilizado en la cinta para mostrarnos algo tan complicado como es la vuelta a los orígenes del hogar familiar. Pero no solo al hogar, también al pueblo que marcó su infancia y que por hechos bastante controvertidos decidió abandonar. ¿Es posible separar unas indagaciones en criminología cuando estás resolviendo tus fantasmas del pasado? Esa es una de las cuestiones que trata de resolver la propuesta. Para ello, se vale de la hermana de la inspectora interpretada por una magistral Elvira Mínguez (El desconocido) enemistada con Amaia desde que esta se marchara del pueblo. De hecho su propia hermana le está complicando tanto el caso como las pistas perturbadoras que va dejando el criminal. Del resto del coral reparto podríamos destacar a Manolo Solo, Frances Orella y a Carlos Librado girando siempre en torno a la protagonista principal.
La oscura fotografía encuentra su motivación en aportar las suficientes dotes de misterio que el film reclama. Aun así, pienso que esto no es óbice para iluminar mejor algunas escenas nocturnas. La música compuesta por Fernando Velázquez va señalado acertadamente los momentos para generar el suspenso que se busca en la narración.
Recapitulando ya, nos encontramos con un buen thriller que transita por lugares reconocidos y reconocibles del cine negro contemporáneo dejando atrás ya los clichés que ha soportado el cine español. En realidad el cine no debería medirse por su nacionalidad, si no por su calidad y lo más importante por la capacidad de conexión con el espectador. También cabe decir que a la cinta le falta rotundidad sobre todo en el personaje del villano de turno ya que su presencia aislada e inconexa en pantalla resta algún punto en el cierre del circulo final. Película más de cine que de vídeo pues requiere una atención especial y sobre todo embriagarse del perturbador entorno navarro. Lo que puedo asegurar es que la tensión en la sala de cine se palpaba en el ambiente y los murmullos del público al finalizar el pase auguran el primer éxito del cine español en este 2017.
Nota: 7'5.
Nacionalidad: España
Director:Fernando González Molina.
Reparto: Marta Etura, Elvira Mínguez,
Carlos Librado, Frances Orella.
Música: Fernando Velázquez.
Fotografía: Flavio Martínez Labiano.
Duración: 129 minutos.
Estreno España: 3 de Marzo 2017.


