La historia: La película nos cuenta tres historias de amor en los años 1991, 2001, y 2011 respectivamente. El conflicto armado de la antigua Yugoslavia aparece como telón de fondo. En los tres capítulos de la narración, la mujer siempre es serbia y el hombre es croata. Por lo tanto, el conflicto narrativo parte y nos lleva a transitar sobre las relaciones personales de amor y odio entre supuestos enemigos de una guerra que cambió sus vidas.
La crítica: El prestigioso director croata Dalibor Matanic (The Lika Cinema), nos transporta en un viaje sentimental estremecedor, aunque un tanto irregular, hasta el año 1991 en una zona rural de Croacia. Allí asistimos a los preámbulos de una guerra que asoló la región de los Balcanes. Después, mediante saltos en el tiempo siempre hacia delante y conservando el mismo marco geográfico, nos relata tres historias de amor distintas, pero marcadas por el enfrentamiento político de sus personajes.
Bajo mi punto de vista, nos encontramos ante una nueva vuelta de tuerca del mito de los Capuletos y los Montescos (salvando las distancias), que retrató William Shakespeare en una de las obras cumbres de la literatura universal como fue Romeo y Julieta. En todo caso, lo que trata de hacer Matanic es reflejar los horrores de la guerra sin relatar ni una sola batalla bélica. El centro de la acción se sitúa sobre las personas que habitaban el lugar antes, durante y después del conflicto. Una película extraña, seca, pero con altas dosis de emocionalidad que se dividen en los tres siguientes capítulos:
Jelena y Iván, 1991.
La pérdida de la inocencia es la idea fundamental de la primera historia. Y es aquí donde nos encontramos la parte más brillante de la película. Con una poética presentación mediante un solo de trompeta interpretado por Iván frente a un bucólico escenario fluvial, también conocemos a Jelena que es la novia del joven croata. Ella es serbia y los dos tienen planeado huir de la zona antes de que el conflicto estalle y sus familias los separen definitivamente. Realmente esta historia es la génesis de la cinta y refleja a la perfección como de distinta puede ser la guerra en las zonas rurales en contraposición a su desarrollo en las grandes ciudades. Una guerra que se hace pueblo por pueblo, y casa por casa, reflejándose en la historia con unas imágenes estremecedoras de como quedaron muchísimas viviendas en ruinas. Mientras tanto Iván y Jelena luchan por salvar su relación en medio de odios larvados y enfrentamientos familiares que harán de su historia una metáfora de amor y odio.
Natasha y Ante, 2001.
La reconstrucción física y moral después de un conflicto armado es la idea fundamental de la segunda historia. Aquí, el cineasta baja el tono con respecto a la primera parte, pero deja aspectos bastante interesantes. Nos habla de la vuelta al hogar de una joven serbia llamada Nathasa en compañía de su madre. Para reconstruir la casa familiar contratan a Ante, que es un joven croata que no salió de la zona durante el conflicto. Rápidamente, los jóvenes se ven atraídos sexualmente pero también repelidos por el odio tribal que llevan acumulado durante mucho tiempo. La constante tensión sexual se resuelve con una fuerte y embriagante escena erótica de alto voltaje. A partir de ahí, veremos si la historia de Ante y Nathasa tiene futuro, o por el contrario el rencor gana la batalla al amor.
Marija y Luka, 2011.
La vuelta a la normalidad tras la guerra es la idea fundamental de la tercera historia. Esta parte del largometraje parece impostada y de relleno siendo claramente fallida. Lo paradójico es una escena final con mucho más cine que el resto de la película. La narración nos trae a Luka de vuelta al pueblo que le vio nacer tras pasar bastante tiempo en Split alejado del conflicto. Ahora es un joven de su tiempo, con viajes y fiestas infinitas hasta la madrugada. Mientras tanto, su antigua novia llamada Marija ha criado al hijo de ambos enfrentándose al rechazo croata solo por el hecho de ser serbia y madre soltera. El perdón sobrevuela la tercera historia como leitmotiv de la misma e intentando recomponer de alguna manera la historia entre ambos.
En el reparto es donde está la mayor controversia de la película y no por falta de calidad de sus interpretes. El problema está en que el cineasta croata lleva a pantalla un experimento que se convierte en un exabrupto de difícil comprensión. Y es que utiliza a los mismos actores protagonistas para representar a los diferentes personajes de las tres historias. Esto podría llevar al espectador a la confusión total. Es decir, Iván, Ante y Luka son personajes independientes pero interpretados por el mismo actor, un correcto Goran Markevic. Y lo mismo pasa con Jelena, Nathasa y Marija que son interpretados con brillantez por Thiana Lazovic. Ella es una buena actriz pero que no puede evitar la confusión generada por el director.
En conclusión, Bajo el sol es un lúgubre pero a la vez brillante retrato del odio larvado entre las personas que por cuestiones ideológicas y de identidad nacional se ven enfrentadas en algunos conflictos armados. Aunque la narración se desarrolla en la antigua Yugoslavia, podría servir como ejemplo del rencor generado en las guerras que se han desarrollado en la historia de la humanidad. También es una hábil mirada en la búsqueda del amor como catarsis contra la crueldad humana. A pesar, del en mi opinión, descomunal error de la mala utilización del reparto en la historia, la cinta consigue una pureza cinematográfica muy difícil de encontrar en el cine actual.
'Bajo el sol', obtuvo el Premio Especial del Jurado en el Festival Internacional de Cannes 2016.
Nota: 7.5/10.
Nacionalidad: Croacia.
Director: Dalibor Matanic.
Reparto: Goran Markevic, Thiana Lazovic,
Nives Ivankovic, Mira Banjac.
Guión: Dalibor Matanic.
Fotografía: Marko Brdar.
Música: Alen Sinkauz, Nenad Sinkauz.
Duración: 129 minutos.
Estreno Alemania: 30/06/2016.
Estreno España: 12/05/2017.

