miércoles, 19 de febrero de 2020

Manhattan sin salida: cacería humana


Manhattan sin salida dirigida por Brian Kirk llega a las salas de cine en España el próximo día 21 de febrero. El filme es un thriller policial con el que el cineasta irlandés salta a la gran pantalla tras una prolífica carrera en televisión (‘Juego de tronos’, Broadwalk Empire’, ‘Penny Dreadful’).

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La historia: Davis (Chadwick Boseman) es un policía de Nueva York al que se le asigna el caso de ocho compañeros que acaban de morir a manos de unos ladrones. Con la ayuda de su compañera Frankie (Sienna Miller), diseña el plan desesperado pero ingenioso de cerrar Manhattan, para que él y su equipo puedan atrapar a los dos delincuentes que ya han sido identificados como los autores del crimen. 


La crítica: Si en Underwater lo primero que llamaba la atención era su pésima fotografía nocturna, en Manhattan sin salida nos encontramos ante una especie de redención con la perfecta iluminación nocturna llevada a cabo por Paul Cameron. Sin embargo, y aunque esto sea anecdótico, la orgía de crímenes traductores ha vuelto a reaparecer. Hemos pasado del "21 bridges" original (21 puentes), al "Nueva York sin salida" usado en Hispanoamérica. En España y en otro dramático giro final se ha bautizado como Manhattan sin salida. Mola ser traductor de cine. Y lo paradójico del caso es que el título que más se aproxima a lo que sucede en el filme es precisamente este último. El mayor problema es que tenemos una misma película con tres títulos distintos con la confusión que esto conlleva para el espectador. Esto es lo que hay y no va a cambiar. 

La película comienza de una manera trepidante cuando el agente Davis espeta: "Hay 21 puentes para entrar y salir de Manhattan. Cerradlos. Tres ríos. Cerradlos. Cuatro túneles. Bloqueadlos. Detened todos los trenes que salgan de la isla. Y revisad los metros. Luego, inundaremos la isla con policías". Con este diálogo el guionista ya ha cumplido la función de crear una premisa sencilla y fácil de entender con la que enganchar al espectador. Buena presentación, buena fotografía...pero, ¿hay película? 

Como diría mi padre, Manhattan sin salida es una película de tiros. De muchos tiros diría yo. El caso es que la clásica premisa del gato en busca del ratón sigue funcionando y más en una urbe tan cinematográfica como es Nueva York. En el filme se cumple a la perfección la definición de "ciudad narrativa" como nos explicaba la profesora Gloria Camarero en la última entrevista que concedió a Cine y críticas marcianas. Es decir, aquella cuyas calles, plazas, puentes y edificaciones más o menos reconocidas y reconocibles no sólo aparecen en el filme, sino que se integran en el relato cinematográfico y se convierten en un personaje más de la trama para ser signo y significado de la acción.

No hablamos en ningún caso de una gran película -más bien es mediocre o predecible en su narrativa- pero sin embargo su gran factura técnica y el buen uso de los recursos cinematográficos hacen de Manhattan sin salida un filme entretenido y resultón. 


Tras su éxito con Black Panther, el actor estadounidense Chadwick Boseman carga con el mayor peso del reparto en una interpretación seca pero brillante. Recuerda de alguna manera a Denzel Whasington y podría asumir su relevo entre los actores más cotizados de raza negra. Su personaje se centra en la línea, a veces delgada, que existe entre la policía y el delincuente, que cobra vida mediante personajes con matices no lineales. Davis comienza su búsqueda imparable en modo cazador, pero a medida que se acerca a su víctima y comienza a comprender el contexto de sus acciones, experimenta una evolución sorprendente.

Le acompaña en el reparto una muy inexpresiva Sienna Miller (American Woman) que me recuerda en versión femenina al actor español Quim Gutiérrez. O sea, algo parecido al encuentro con un funcionario de hacienda a las 8 de la mañana de un lunes. Su personaje es el de la típica policía abnegada y que parece ocultar un oscuro pasado según avanza el muy bien ajustado metraje del filme. 

Por último, mencionar a Taylor Kitsch y Stephan James que interpretan, respectivamente, a Ray y Michael, amigos cercanos y ladrones de poca monta cuyo último atraco desencadena la persecución masiva después de tropezar con un enorme alijo de cocaína, y de matar a varios policías durante su fuga como comentaba en la sinopsis. 


La ciudad de Nueva York o mejor dicho, la noche neoyorkina queda recogida en la Grand Central Station, Chinatown, Brooklyn, Meatpacking, la Primera y Tercera Avenida, los puentes de Brooklyn y Manhattan y las calles de los estudios Silver Cup en Queens. Otros aspectos adicionales destacados del diseño del set incluyeron la creación de un callejón Chinatown de Nueva York repleto de letreros de neón, contenedores de basura, alambre de púas y graffitis, y un depósito de carne en Kissin Meats.

En conclusión, Manhattan sin salida me ha parecido un filme aceptable pero que no consigue la emoción necesaria para acabar de involucrar al espectador en su desarrollo. En el fondo de la historia subyace esa idea o esa lucha entre el bien y el mal en la que el cineasta si acierta. Ahí es donde encuentra una escala de grises morales que se acomoda mejor con lo que sucede en la vida real de las personas. Con ello, Brian Kirk otorga un punto de credibilidad a la narrativa expuesta. 

Nota: 6/10.


Nacionalidad: Estados Unidos.

Dirección: Brian Kirk

Guion: Adam Mervis

Música: Henry Jackman

Fotografía: Paul Cameron

Duración: 99 minutos

Reparto: Chadwick Boseman,
Sienna Miller, Taylor Kitsch,
J.K. Simmons, Stephan James, 
Keith David, Victoria Cartagena