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La historia: Ambientada en la década de 1950 en Londres, la película sigue a Williams, un veterano funcionario enterrado bajo el papeleo de la oficina mientras la ciudad se reconstruye después de la II Guerra Mundial. Al recibir un demoledor diagnóstico médico, vacía su cuenta de ahorros y se dirige a la costa. Se promete hacer de sus últimos meses de vida un tiempo significativo, pero se percata de que no sabe cómo hacerlo. Después de que un misterioso desconocido lo lleve a salir por la ciudad, Williams se siente intrigado por una joven compañera de trabajo que parece poseer la vitalidad que él había perdido. Será su revulsivo vital.
La crítica: El escritor, Kazuo Ishiguro, y el director Oliver Hermanus adaptan de manera magnética el guion de una de las películas más recordadas de Akira Kurosawa, Vivir (1952), para trasladarlo al Londres de la posguerra.
Living es un filme elegante y liviano que no duda en debatir sobre la vida y la muerte sin ningún tipo de dramatismo. También es un alegato en contra de la burocracia y a su vez un canto a las ganas de vivir. Hablamos de la historia de un hombre común, aplastado por años de una tediosa rutina de oficina y reducido a una existencia sombría que, en el último momento hace un esfuerzo supremo para convertir su aburrida vida en algo maravilloso, en algo que merece la pena vivir.
Aunque "Vivir" (Ikuro) abordaba las consecuencias para los perdedores de la Segunda Guerra Mundial, el trabajo de reconstrucción y recuperación era similar para los ganadores. Así que había paralelismos entre el sentido de imperio de ambos países, su estoicismo y su autocontrol emocional. Llama la atención la educación, el respeto y la camaradería que se respiraba en Londres. Así es como se presenta la película, a sus personajes y a la ciudad con un notable diseño de producción.
Bill Nighy pone un brillante broche de oro a la que, sin duda, será recordada como una de las grandes actuaciones de su carrera. Un actor que tiene ese sentido del humor inglés, esa ironía, ese estoicismo y también esa especie de melancolía que destilan los intérpretes británicos. Su personaje, como decía, es de un hombre muy convencional que ha interiorizado el dolor. Desde que su esposa murió hace más de 20 años, ha confinado su vida a parámetros estrechos para evitar más sufrimiento. Sin embargo, su diagnóstico médico le hace tomar la vida de otra manera en un giro emotivo e incluso divertido para el espectador.
El resto de personajes están compuestos por un hombre decadente (Tom Burke) con el que hace amistad en un viaje de evasión hacia el hedonismo y las juergas antes de rechazarlo como solución. De vuelta a Londres, se siente atraído por la vitalidad natural de Margaret (Aimee Lou Wood), una joven que trabajó bajo su supervisión y que ahora está decidida a volar por sí misma. Una noche, una sorprendente revelación, tan simple como profunda, le produce un enorme impacto. Así que con energías renovadas y con ayuda de Peter (Alex Sharp), un nuevo e idealista miembro de su departamento, se propone crear un legado para la siguiente generación. De ese eterno legado es de lo que finalmente nos habla la película. El legado que dejamos cuando ya no estamos aquí.
Emilie Levienaise es una premiada pianista, compositora y artista de grabación francesa con sede en Londres, cuyo trabajo abarca música para películas orquestales, proyectos de álbumes, encargos y diseño de sonido. Realiza una banda sonora brillante sin la que la película sería totalmente distinta. La diseñadora de vestuario Sandy Powell también hace un trabajo perfecto que nos sitúa en el contexto del Londres de los cincuenta.
Living me ha parecido una película delicada, amable y a la vez profunda. En el fondo, es una historia sobre la muerte como afirmación de la vida. Es una oportunidad para ver lo que hace una persona normal que tiene una existencia muy limitada cuando se enfrenta cara a cara con la muerte. A grandes rasgos, descubre que lo que da sentido a la vida es hacer algo por los demás. Hoy en día vivimos mirando nuestros móviles, mirando hacia el futuro. Así que es interesante dar un paso atrás y preguntarse qué significa estar presente en tu propia vida y disfrutar así de ese presente.
Nota: 7/10.

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