Emisario de otro mundo es una película de ciencia ficción de serie B del año 1957 dirigida por Roger Corman que se podría definir como curiosidad, marcianada, despiporre, o divertida locura para otros. El filme americano multiplicó por diez su presupuesto inicial de 100.000 dólares hasta llegar al millón recaudado tras su estreno en Estados Unidos.
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La historia nos cuenta la llegada de un extraterrestre con conformación humana a La Tierra y con la peculiaridad de que no se desprende de sus gafas de sol ni en los espacios interiores. Acuciado por una extraña patología que le está "secando" la sangre, acude a una clínica para intentar que le hagan una transfusión. El doctor encargado del caso y al comprobar lo extraño de su comportamiento, así como la singular composición de su sangre tras un análisis, decide acceder a la petición de transfusión. Para ello, manda hasta la casa en la que dice alojarse a una guapa enfermera (marciano con suerte), que todas las noches y durante una semana le ayudará con las transfusiones prescritas. Pero pronto, el extraño comportamiento de este "hombre" despertará las sospechas tanto en el equipo médico como en otros conciudadanos.
Para poder entender este cine de una manera adecuada, habría que situarse en el contexto sociocultural, en la época de su realización y en las motivaciones de porqué se hacían estas películas que vistas hoy en día podrían parecer de otro planeta. Para ello, hay que viajar al Estados Unidos de la década de los cincuenta del siglo pasado que en plena guerra fría mezclaba los miedos al estallido nuclear con el cine de ciencia ficción. De hecho, en la película reseñada hoy, el extraterrestre diseñado en el libreto de Mark Hanna y Charles B. Griffith procedía de un planeta inmerso en una guerra nuclear que infectaba la sangre de sus pobladores y buscaban en La Tierra un medio para subsistir.
Otro factor muy importante a tener en cuenta era que la imaginación desbordada de la población, quizás debido al famoso incidente de Roswell en el que se especuló con la caída de un ovni, hizo que la ciencia ficción en aquella época viviera una época mágica de la que se recuerdan películas que hoy se consideran ya de culto. Algunos ejemplos serían: Cohete K-1, Asesinos del espacio, El planeta fantasma, La invasión de los ladrones de cuerpos, Plan 9 del espacio exterior, Invasores de Marte o la ya posterior Viaje al planeta de las mujeres prehistóricas.
En el capitulo de hoy dedicado a los "crímenes traductores", en España se optó por el curioso título de Emisario de otro mundo, siendo los italianos los que me subyugaron en esta ocasión con su peculiar y rimbombante: El vampiro del pianeta rosso.
En México, aunque mantuvieron la traducción otorgada en España o viceversa, no pudieron dejar pasar la ocasión de unir desastres nucleares, ciencia ficción y el vampirismo ya añadido por los italianos, a su obsesión por traducir o añadir leyendas con alusiones satánicas inventadas. Este cartel mexicano añadía: "El poder diabólico hacía desaparecer a sus victimas, sin dejar el menor rastro...".
Pero anécdotas aparte, y volviendo a la génesis de la producción, cabe señalar que el mítico cineasta especializado en ciencia ficción Roger Corman fue el encargado de pilotar la nave de una manera amena, con buen suspense, pero también con algunas escenas chapuceras propias de la serie B. Eso sí, siempre con agilidad y ritmo ayudado en un acertado montaje dejando la película en apenas 67 minutos. Este metraje sería una curiosidad hoy día, pero hay que recordar que en este tipo de cine y en la época no era nada extraño. De hecho, se otorgaba mayor ritmo narrativo a las producciones y además ayudaban a los cines a programar sesiones dobles con dos películas cortas que aumentaban más si cabe el reclamo del espectador sediento de fantasía y diversión.
Corman se especializó en el género fantástico, de terror, o sencillamente en las producciones baratas pero taquilleras. De hecho, en el año 1990 publicaba sus memorias con el sincero título de 'Cómo realicé un centenar de películas y nunca perdí un centavo'. Entre sus películas más célebres figuran: 'Five Guns West', 'El cuervo', o 'El hombre con rayos X en los ojos'.
Corman se especializó en el género fantástico, de terror, o sencillamente en las producciones baratas pero taquilleras. De hecho, en el año 1990 publicaba sus memorias con el sincero título de 'Cómo realicé un centenar de películas y nunca perdí un centavo'. Entre sus películas más célebres figuran: 'Five Guns West', 'El cuervo', o 'El hombre con rayos X en los ojos'.
En el reparto de la película reseñada hoy nos encontramos con actores prácticamente desconocidos para el gran público, pero eficaces y cumplidores. A destacar, Paul Birch (La rebelión de los planetas) es el encargado de meterse en el cuerpo del extraterrestre y Beverly Garland (Con las horas contadas) se mete en la piel de la enfermera en un papel que representa bien la feminidad de la época, combinado ya con ciertos aires rebeldes que representaban bien la independencia que la mujer norteamericana comenzaba a conseguir en la sociedad patriarcal.
Antes de redactar unas breves conclusiones sobre la cinta, quisiera dejar constancia del plan trazado por los extraterrestres del planeta Davanna y que conforman la premisa de salida de la película. En primer lugar denominan a los terrícolas como: "Subhumanos de segundo grado, débiles y llenos de miedos" ( y esto no son declaraciones de Donald Trump). Y en segundo lugar trazan un plan por fases que son las siguientes:
1. Estudiar las características de los subhumanos.
2. Subministrar abundante sangre terrestre a Davanna.
3. Enviar a Davanna a un subhumano para diseccionarlo y estudiarlo.
4. Transfundirse sangre humana para ver si funciona en los extraterrestres.
5. Si el punto 4 funciona, entonces conquistar, subyugar y criar a humanos o subhumanos como a ellos le gusta llamar a los terrícolas.
6. Si todo lo anterior falla, se destruye el planeta Tierra y a otra cosa mariposa.
En definitiva, Emisario de otro mundo (Not of This Earth) es ante todo un divertimento, un juguete y una curiosidad de cine vista desde la época actual. En cualquier caso, guste más o guste menos, la cinta ayuda a comprender una pequeña parte de la historia del cine y su representación en la serie B.
Esta serie ha sido una fábrica de generar películas de culto que en principio pasaron desapercibidas y a lo largo de los años han ido ganando adeptos. Con una una buena dosis de suspense, una fotografía en blanco y negro más que decorosa, y a pesar de las deficiencias técnicas en los efectos visuales; la propuesta reseñada hoy, cumple con creces lo que Roger Corman se propuso. Pero además de una curiosidad o un entretenimiento, la película hace las veces de documento histórico de la cinematografía que se realizaba en la otra cara del Hollywood dorado.
Esta serie ha sido una fábrica de generar películas de culto que en principio pasaron desapercibidas y a lo largo de los años han ido ganando adeptos. Con una una buena dosis de suspense, una fotografía en blanco y negro más que decorosa, y a pesar de las deficiencias técnicas en los efectos visuales; la propuesta reseñada hoy, cumple con creces lo que Roger Corman se propuso. Pero además de una curiosidad o un entretenimiento, la película hace las veces de documento histórico de la cinematografía que se realizaba en la otra cara del Hollywood dorado.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Título original: Not of This Earth.
Año: 1957.
Dirección: Roger Corman.
Guión: Mark Hanna y Charles B. Griffith.
Reparto: Paul Birch, Beverly Garland,
Morgan Jones, Anne Lee Carroll,
William Roerick, Roy Engel.
Música: Ronald Stein.
Fotografía: John J Mescall.
Duración: 67 minutos.






