Nadie puede amar sus cadenas, aunque sean de oro puro. -I. Heywood.
La historia: Roxanne Coss (Julianne Moore) es una destacada soprano de ópera que es contratada para cantar en un evento privado organizado por el industrial japonés Hosokawa (Ken Watanabe) en la embajada japonesa de Lima en Perú. Pero lo que parecía una tranquila velada de música y camaradería, es interrumpida por un grupo insurgente de secuestradores armados que toman como rehenes a todos los invitados. Tras unos días de encierro en los que el gobierno hace caso omiso a las peticiones políticas de los captores, los lazos afectivos entre Roxane y Hokosawa comienzan a estrecharse. Lo que es más sorprendente aún, es que empieza a surgir cierta empatía entre secuestrados y secuestradores.
La crítica: La cinta a medio camino entre el thriller y la comedia involuntaria, está basada en la novela homónima escrita por Ann Patchett que fue publicada en 2001 y que acabó alzándose con numerosos premios literarios y siendo nombrado el mejor libro del año por Amazon. La novela a su vez está inspirada en la crisis de los rehenes peruanos de 1996, que comenzó en diciembre de ese año cuando miembros de uno de los dos grupos rebeldes más grandes de Perú -el Movimiento Revolucionario Túpac Amaru (MRTA) - atacaron una fiesta que se realizaba en la residencia del embajador japonés en Perú.
El evento estaba destinado a celebrar el cumpleaños del emperador japonés Akihito. De estos hechos proviene el síndrome de Lima que consiste en una generación de empatía de los secuestradores hacia los secuestrados. Digamos que sería lo inverso al célebre síndrome de Estocolmo, que no obstante también se dio entre parte de los secuestrados y los guerrilleros que tomaron por la fuerza la embajada nipona, o al menos así lo refleja la película de Paul Weiz .
La narración se podría calificar de surrealista o poco creíble, y tiene mérito la cosa, mejor dicho desmérito, pues estando la cinta basada en hechos reales, el guionista se toma unas libertades creativas que resultan francamente increíbles. Es cierto que la película tiene algunos toques de humor relevantes, pero también es cierto que el ochenta por ciento de estas "humoradas" son de carácter involuntario y se acercan más al folletín de telenovela, que a una película que en principio parte como un thriller de suspense.
Y es que las situaciones que se crean en el interior de la embajada se corresponden más a una fiesta de "follamigos" que a un secuestro real. De hecho, viendo la película le entran ganas a uno de que le secuestren para ver si pilla cacho. Sería esto entonces como una nueva versión de Con faldas y lo loco, pero sin faldas, y a lo loco, loco, loco.
El caso, es que según como se afronte la película puedes pasar un rato bastante entretenido, o desear que a un secuestrador se le escape un tiro, atraviese este la pantalla y te fulmine la sien para acabar con el sufrimiento lo antes posible. Esto es lo que se viene llamando el síndrome del marciano, que consiste básicamente en ideas autolíticas/suicidas cuando se ven determinadas cosas en pantalla. Aun así, me mola Julianne Moore, y por ella aguanté hasta el final de la peli como un campeón.
Y lo curioso es que la ganadora del Oscar por 'Simpre Alice' nunca fue una actriz de mi predilección. Sin embargo, su evolución como actriz nunca ha dejado de crecer. En esta ocasión, Julianne Moore es la que sustenta la propuesta con su buen trabajo interpretado al personaje ficticio de Roxanne Coss.
¿Por qué se ha metido entonces una actriz de su prestigio en este berenjenal o circo cinematográfico? Pues supongo que se deberá al "síndrome de Hollywood" (denominación inventando sobre la marcha) que consiste básicamente en que las actrices con más de 50 años (Moore tiene 58 años) desaparecen de buena parte de las producciones para dar paso a las actrices más jóvenes, más relucientes y más recauchutadas del panorama internacional.
Sobre el resto del reparto es tan mediocre como la propia película. Quizás solo cabe destacar a Maria Mercedes Coroy en el papel de la soldado y secuestradora Carmen, cuya única película anterior, 'Ixcanul', se había hecho completamente en su lengua materna: el Kaqchikel. Este personaje además refleja a la perfección en qué consiste el síndrome de Lima, y a su vez el propio síndrome de Estocolmo en su interacción con otros personajes representados en el secuestro.
Bel Canto me ha parecido en definitiva una película prescindible por su narrativa cinematográfica pero interesante por la divulgación del síndrome de Lima que casualmente desconocía. Supe por primera vez de él, tras leer el relato de la autora Julia C. Cambil, llamado: El plan.
Curiosamente al día siguiente de leer dicho relato, me llegó la convocatoria para asistir al pase de esta película que llega a los cines este 22 de marzo en España. En fin, espero que toda esta casualidad no sea indicativo de que me vayan a secuestrar, pero si da el caso, espero que sea un secuestro como el de Bel Canto que más que un secuestro es como una despedida de soltero pero a lo bestia.
Nota: 5/10.
Nacionalidad: Estados Unidos.
Director: Paul Weiz.
Reparto: Julianne Moore, Ken Watanabe,
Maria Mercedes Coroy, Sebastian Koch.
Guión: Paul Weiz, Anthony Weintraub.
Música: David Majzlin.
Duración: 102 minutos.
Estreno EE UU: 14/09/2018.
Estreno España: 22 de marzo de 2019.


