martes, 3 de julio de 2018

Hereditary: desmontando el bluf del año en 10 errores impresentables


La decepción es solo la acción de tu cerebro al reajustarse a la realidad después de descubrir que las cosas no son como creías que eran. -Brad Warner.

La historia: Annie (Toni Collete) es una galerista casada y con dos hijos que acaba de perder a su madre. Esta mujer era la matriarca de toda la familia y ejercía un extraño poder sobre todos sus miembros. Al poco tiempo de su muerte, una serie de extraños sucesos paranormales comienzan a sucederse en la residencia familiar. A partir de este momento su pequeña hija Charly (Milly Shapiro), aumenta más si cabe su extravagante comportamiento al detectar presencias inexplicables e incompatibles con la normalidad de un hogar. El terror está a punto de estallar....o no.


La introducción: Aunque en principio no tenía la intención de reseñar esta película por cuestiones varias, vista la polémica generada por la misma y ante el insólito hecho de que un buen número de personas me han pedido mi insignificante opinión marciana sobre la misma, guardo la entrada que tenía preparada para otra ocasión. Solo quiero aclarar una última cosa. La mitad de las personas me comentaban que destrozara sin piedad a la película y la otra mitad la consideraban casi una obra maestra. Esto es solo un reflejo de lo que esta pasando a nivel general con los amores y odios que está levantando Hereditary entre el público. En cambio, la borreguil y adormilada crítica profesional parece estar encantada con la cinta y se siguen unos a otros sin que nadie se atreva a levantar la voz o al menos discrepar en algunos puntos cuanto menos dudosos. Sin ánimo de molestar a ningún "bando" cinéfilo vamos ya con la disección marciana de este Exorcista 2.0.


La crítica: El primer error, y de muy mal gusto cinematográfico de Hereditary parte ya desde los créditos iniciales de presentación. Allí mismo y sin el menor pudor el cineasta debutante Ari Aster, inserta un cartel en forma de texto literario en el que se explica la muerte de la matriarca familiar y de donde viene o hacia donde va la historia. Si una película tiene que recurrir a explicarse con apéndices escritos y no es capaz de desarrollarse visualmente por sí misma solo puede deberse o bien a la incapacidad manifiesta de su cineasta o bien a querer recurrir al camino más corto para lo que no se ha sabido resolver mediante las imágenes o mediante el guión articulado en las voces de los protagonistas.

El segundo error lo encontramos cuando observamos que la película está partida en dos mitades que no parecen pertenecer al mismo género cinematográfico. La primera hora de Hereditary además de insustancial es de una lentitud mal entendida. Apuntando que algo va a suceder, pero sin que nada suceda. Este tostón inicial se podría haber resuelto con una sencilla elipsis narrativa de al menos 45 minutos sin que la historia se viera afectada en ningún término.

El tercer error y este deviene del segundo, es que nos encontramos con una duración de 126 minutos en los que los rellenos se sienten sobrantes y solo intentan aportar un cierto aire de intelectualidad impostada.

El cuarto error parte de la excesiva preponderancia de la música que actúa como sujeto omnipresente narrativo tratando de tapar con esto muchas de las carencias de la propia historia. Hagan la prueba y vean Hereditary sin música y comprobarán que se cae como un castillo de naipes.

El quinto error lo encontramos en un guión deslavazado y cobarde. Cuando no sabe resolver las situaciones que plantea y sus propias trampas, tira de los socorridos sueños, alucinaciones o supuestas apariciones para así justificar lo que no tiene justificación a pesar de tratarse de una película del género fantástico.

El sexto error y uno de los más importantes es prescindir de la presencia de la niña Milly Shapiro y situarla como un personaje secundario. Era ella y solo ella la que podría haber convertido a Hereditary en una obra que no hubiera generado ninguna controversia. Inexplicable por lo tanto el rol otorgado a la cría y la sobreponderación que sin embargo se le presta a su hermano el fumeta.

El séptimo error deviene del sexto, ya que todo el protagonismo recae en una madre mal interpretada por Toni Collete en una actuación realmente sobreactuada y por momentos incluso desagradable.

El octavo error, y esto es una deshonra muy grande para cualquier cineasta es que en la segunda parte y cuando ya entramos en la zona de sustos y despropósitos varios, algunas situaciones provocan la comedia involuntaria haciendo reír a parte del público cuando en realidad pretendía asustarlo.

El noveno error parte de una especie de gorgoteo extraño que emite la niña cuando la dejan salir en escena y que recuerda más a un partido de tenis o de ping- pong que a algo que realmente pueda asustar o lo que es peor tener alguna credibilidad.

Y el décimo error y más importante es un final epifánico/religioso que realmente provoca vergüenza ajena resultando increíble, demencial y delirante.

Poniendo morritos para Instagram

Por otro lado, es innegable que la cinta tienen también sus virtudes y la primera de ellas es que no trata de abusar de los sustos gratuitos y busca concienzudamente encontrar un terror mucho más profundo y por momentos lo consigue. Los aspectos adicionales como dirección de arte, iluminación nocturna de su fotografía y los efectos visuales están realmente bien conseguidos. Lo mejor de estos aspectos complementarios pasan por un gran diseño de sonido y para ello se construyó el escenario de la casa en el interior de un estudio de sonido de grandes dimensiones. De hecho, y aunque el estreno está muy lejos de la temporada de premios, podría contar con algunas posibilidades de entrar en la carrera para obtener al menos alguna nominación a los Oscars como pasó con Get Out.

En conclusión, Hereditary me ha parecido una oportunidad desaprovechada sobre todo porque deja escapar a una de las niñas más terroríficas y sádicas que he visto en el cine. Además, tiene una transición narrativa partida en dos mitades muy desiguales y para colmo tiene una parte final que desemboca en un mal melodrama rozando el ridículo en unas secuencias finales que desbaratan lo que poco arreglo pudiera tener ya. En definitiva, un producto del marketing y de la industria cinematográfica que han sabido vender como nadie, y que nos recuerda a lo que ahora llaman alta gastronomía. Es decir, algo por lo que fácilmente te pueden clavar 20 euros si pides un postre que se llame: "Mousse de yogurt con esferificación de mango al aroma de humo francés"; que traducido, viene a ser un yogurt de melocotón del Carrefour pero servido con mucho glamour. En definitiva, eso es Hereditary: humo, mucho humo...


Nota: 3/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.

Dirección y guión: Ari Aster.

Reparto: Toni Collete, Grabriel Byrne,
Milly Shapiro, AlexWolff.

Música: Colin Stetson.

Fotografía: Pawel Pogorzelski.

Duración: 126 minutos.

Estreno EE UU: 8/06/2018.

Estreno Hispanoamérica:  8/06/2018.
Estreno España: 22/06/2018.