Rifkin’s Festival dirigida por Woody Allen llega a los cines españoles tras su paso por el Festival de San Sebastián. El cineasta de Manhattan, muy cuestionado en su país, ha encontrado en Europa la salida a su cita anual con los espectadores. Con este nuevo proyecto rinde un preciosista homenaje a la ciudad de Donosti y al cine clásico europeo.
Estreno en cines españoles: 2 de octubre.
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La historia: Mort Rifkin (Wallace Shawn), un amante del cine, decide acompañar a su mujer publicista, Sue (Gina Gershon), al Festival de Cine de San Sebastián en España. Allí, preocupado por la fascinación que su esposa siente por un joven director de cine, Philippe (Louis Garrel) constata que su mujer se ha enamorado del joven cineasta. El estado de ánimo de Mort mejora, cuando conoce a la doctora Joanna Rojas (Elena Anaya), su alma gemela, y cuyo matrimonio con el impetuoso pintor Paco (Sergi López) también hace aguas por todas partes. Mientras Sue se pasa los días con Philippe, la relación de Mort con la doctora Rojas se va estrechando por su afición común al cine. La diferencia de edad con la joven médica no es impedimento para que ambos comiencen una amistad que les llevará por diversos lugares de la ciudad.
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La crítica: Tras su romántica Día de lluvia en Nueva York, Woody Allen vuelve al exilio europeo para escribir y rodar una carta de amor al cine. Rifkin’s Festival pretende ser un homenaje al cine clásico aunque se percibe más como turismo cinematográfico. La cinta se acerca más a Vicky Cristina Barcelona o A Roma con amor que a otras grandes obras rodadas en territorio europeo como así lo hizo con su magistral Match Point. Hay secuencias que son puras recreaciones muy reconocibles de películas de Ingmar Bergman, François Truffaut, Federico Fellini, Jean-Luc Godard y Luis Buñuel. También hay mucho de España en la película.
De hecho, hablamos de una cinta producto de la colaboración entre el cine español y el estadounidense. En esta ocasión y aunque hablamos de una comedia de corte romántico, Woody Allen, riza el rizo y la vez que muestra su amor por el Festival de Cine de Donosti, realiza una dura crítica hacia el mundo del cine en general y hacia la crítica en particular.
En la cinta hoy reseñada quiero resaltar la óptima fotografía realizada por el maestro Vitorio Storaro. Es contenido y no continente. Se establecen dos mundos visuales radicalmente opuestos en una misma película. Este es un aspecto común en las cuatro cintas de Storaro con Woody Allen. Por ejemplo, los diferentes enfoques del Hollywood clásico en comparación con la vida nocturna de Nueva York en Café Society o la yuxtaposición del sórdido apartamento en el que viven los protagonistas y los suntuosos colores de Coney Island en Wonder Wheel.
En Rifkin’s Festival, Storaro fotografía la realidad externa del festival y de San Sebastián en color, y la vida interna del protagonista en blanco y negro. Él, sueña en blanco y negro porque se identifica mucho con las películas clásicas que tanto le gustan. Los preciosistas tonos pastel en longitud de onda caliente prevalecen en la parte rodada en color. E incluso, como vemos en la imagen inferior, existe un pequeño homenaje a La La Land con otra referencia añadida a Ryan Gosling en otra escena.
El personaje que interpreta el actor neoyorkino Wallace Shawn, es el claro alter ego de Woody Allen en pantalla. Un papel que le venía como anillo al dedo al propio Allen y que se intuye no ha querido interpretar para no ser acusado de ser un depravado sexual o de ser el mismo Diablo con patas. Y es que el personaje de Mort Rifkin es el de un viejo profesor de cine que se enamora de una joven doctora. Ésta, es interpretada de manera muy sensual por la actriz española Elena Anaya. Al poco de conocerse, Mort descubre la enorme cantidad de cosas que tiene en común con ella: un gusto por el cine marcado por la común aversión hacia la película de Philippe, el amor hacia Nueva York y un infeliz matrimonio.
El reparto es completado por el marido de la doctora interpretado con acierto por el también español Sergi López. Él, es un pintor egoísta e impetuoso que la engaña constantemente y hace que su vida sea miserable. La otra cara del espejo es formada por la esposa del protagonista (grande Gina Gershon) y por el moderno Philippe (Louis Garrel) convertido en el seductor cineasta francés. Durante todo la filmación hay bastante tensión sexual no resuelta perjudicando de manera ostensible la obra de Allen. Pero, tras ser acusado de todos los males del mundo parece que Woody Allen no ha querido llevar el argumento al terreno sexual en un hecho comprensible por los vetos a los que está siendo sometido.
Rifkin’s Festival me ha parecido un sencillo homenaje al cine clásico que retrata con cierta ironía el mundo actual del cine. Un filme que puede pecar de cierto academicismo pero que será muy comprensible para todo aquel que haya seguido la carrera del maestro. No sé cuantas películas nos quedaran por ver de Woody Allen, pero espero que aguante al pie del cañón como lo ha hecho Clint Eastwood. Dos cineastas, que desde visiones muy diferentes, son para mí claves en la conformación de la narrativa cinematográfica contemporánea a nivel mundial.
Nota: 7/10.
Nacionalidad: EE UU - España
Dirección: Woody Allen
Guion: Woody Allen
Fotografía: Vitorio Storaro




















































