Palomero con esta película ha intentado retratar lo que se siente al perder a un ser querido, con la esperanza de poder encontrar algo de belleza en ese profundo dolor. "Un corazón demasiado grande" se transformó en Los destellos: una cinta que habla sobre el paso del tiempo, sobre lo que perdura y desaparece, sobre las huellas que dejamos y las que otros dejan en nosotros. Pero, sobre todo, una historia que reivindica la bondad y el amor, que defiende el perdón y los cuidados mutuos, y una invitación a disfrutar plenamente de la única certeza que tenemos.
Patricia López Arnaiz vuelve a dar un recital de naturalidad al interpretar. Por este papel ha sido galardonada con la Concha de Plata del Festival de San Sebastián y se postula de manera clara para ganar el Goya del próximo año. Aborda a un personaje que vuelve con desgana a cuidar de su ex marido en cuidados paliativos. Ella tiene pareja y la situación tampoco es fácil. Pero poco a poco esa desgana se convierte en una emotiva despedida con destellos de luz como el título de la película.
Un magistral Antonio de la Torre interpreta a Ramón al que la ha tocado la "lotería" de una muerte injusta por encontrase en la mediana edad. Su personaje diría que es perfecto: se comporta con dignidad, da a conocer sus miedos y a su vez se siente valiente ante su familia que ha decido acompañarle es sus últimas semanas. El Goya también parece claro.
Completa el reparto Julián López como la nueva pareja de Isabel y la debutante Marina Guerola que interpreta de manera muy sólida a la hija de Ramón. Es otra luz en la película sobre todo en la escena del baile con su padre que filma con maestría la cineasta.
En la técnica -qué es puro sentimiento- destaca la localización del rodaje. Viajamos hasta Horta de San Juan en Tarragona y hacia sus alrededores. Las Tierras del Ebro y del Matarraña con sus masías y paisajes de olivos imprimen ese color rural cálido que tienen un fuerte componente sentimental para la cineasta. Sus vivencias están allí y de ahí que su película sea tan humana.
Los destellos es una cinta rocosa, dura y no apta para ir al cine a divertirse lo que en principio suena a contradicción. Hablamos entonces de un cine intimista, de cocción lenta y de carácter existencial. Por tanto es un filme muy especial y para estar en la sala de cine -o en casa- preparados para asistir a un duelo por anticipado. Sin embargo, la directora deja unos destellos de luz que según por el momento vital que pase el espectador pueden ser tomados como un regalo y como una celebración de la vida.
Nota: 7/10.




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