viernes, 19 de febrero de 2021

Nuevo orden: magistral distopía sobre el caos


Nuevo orden dirigida por Michel Franco se estrena en cines españoles el día 19 de febrero. La película fue una de las grandes triunfadoras de la pasada edición del Festival de Venecia llevándose el Gran Premio del Jurado, y recientemente ganadora del premio Forqué a la Mejor Película Latinoamericana del año.

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La historia: Ciudad de México, 2021.  La ciudad vive la mayor crisis social y política de la historia. Mientras tanto, Marian (Naian González Norvind) y Alan (Darío Yazbek Bernal) son una feliz pareja de la alta sociedad que están a punto de celebrar su boda. Lo que se supone que iba a ser el mejor día de sus vidas, está a punto de convertirse en una auténtica pesadilla cuando en medio del banquete se cuelan unos intrusos rebeldes dispuesto a acabar con las ilusiones de novios e invitados. El caos se desata en la mansión y nadie está a salvo. Los asistentes tratan de esconderse y huir pero cada vez los disturbios se van apoderando de la casa, de la urbanización en la que residen y de la ciudad. En medio de toda esta marabunta, el gobierno mexicano utiliza la situación para instaurar un nuevo orden con poderes absolutos y con consecuencias imprevisibles. 

La crítica: Michel Franco, director de Las hijas de Abril, da un brutal salto en su carrera con un impresionante thriller distópico que le coloca entre los más grandes directores del panorama actual. Tras cinco años reseñando películas de estreno en Cine y críticas marcianas, Noroeste Madrid o en Cinemagavia puedo aseverar que es el filme más duro que un servidor haya presenciado en una sala de cine en este lustro. El Gran Premio del Jurado del del Festival de Venecia se antoja merecido y no hubiera sido de extrañar que si el filme hubiera sido estadounidense hubiera arrasado en los Oscars de la Academia. No obstante y de México para el mundo nace un filme con sutiles reminiscencias a Salò o los 120 días de Sodoma o incluso a La naranja mecánica del maestro Kubrick. 

Es cierto que el giro de Michel Franco en Nuevo orden es muy sorprendente y pocos esperábamos un puñetazo en la mesa de tales características. Un cineasta que más bien se había caracterizado por una cinematografía íntima, descarnada, dura, fría y entroncada en lo que solo el cine independiente puede ofrecer. Es decir, hablamos de un tipo de cine social más de silencios que de palabras, más de visiones que de certezas y que estaría en la antítesis de lo que una superproducción de Hollywood puede ofrecer. Pero en la brutal obra hoy reseñada consigue conjugar el cine independiente y el espectáculo que majors y público en general desean. El director mexicano se las apaña para conjugar calidad, mensaje y espectáculo en la cuadratura del círculo cinematográfico. Cabe decir o avisar que la cinta ha sido calificada con el B-15 por sus imágenes perturbadoras y por su violencia gráfica. Violencia, que por otro lado, solo hace reflejar lo que sucede en algunos entornos de la sociedad mexicana y en otros países de su entorno geográfico. 

Nuevo orden presenta dos realidades sociales enfrentadas por la desigualdad en la Ciudad de México. Por un lado, vemos a la alta sociedad -mayoritariamente blanca y culta- celebrando un banquete en una lujosa casa con jardín y por otro lado, -como en Roma-, observamos como el servicio -de origen mestizo- se presenta servil, humillado y con pocas oportunidades de prosperar en la escala social. En cierta manera y de manera muy sutil, Michel Franco bebe de Los santos inocentes en la manera que Mario Camus presentó de manera descarnada la lucha de clases o más bien la disparidad de clases.


Una vez situados en el contexto social expuesto, el cineasta gira la acción hacia una brutal distopía en la que la novia -rica, guapa, blanca y culta- es secuestrada por una corrupta facción del ejercito para pedir un rescate. Otras muchachas y algunos jóvenes varones de la alta sociedad también están siendo secuestrados y reunidos en naves para ser torturados mientras esperan su rescate. Asimismo, el ejercito con ayuda del Gobierno, y ante las revueltas sociales generalizadas, se aplica un auto Golpe de Estado con toques de queda bajo amenaza de muerte, vulneración de todos los derechos civiles y sociales o ejecuciones publicas sin juicio o con coartadas preparadas por las propias autoridades.

En esta parte, la narración es durísima pero refleja con realismo el significado de los secuestros, torturas o ajustes de cuentas que se dan entre el crimen organizado mexicano. Michel Franco, afronta el tercio final de la narrativa con arrojo y en apenas 88 minutos de metraje, nos ofrece una lección magistral de tensión cinematográfica con secuencias y planos que por su sutileza se sienten aún más violentos de lo que realmente aparece en pantalla. Aunque lo que aparece o se sugiere en pantalla es despiadado por la violencia sugerida y a veces expuesta sin tapujos. 


El reparto, sin estar mal, es la parte más flojita de la producción. Un filme de esta categoría hubiera merecido interpretes más curtidos en grandes producciones internacionales. Aún así cumplen de manera aseada con sus papeles. Nuevo orden está protagonizada por algunos de los actores jóvenes mexicanos de moda: Diego Boneta (“Luis Miguel: La serie”, “Terminator: Destino Oscuro”), Dario Yazbek Bernal (la serie “La casa de las flores”) y Naian González Norvind que es la que más destaca en su papel de la chica de clase bien que es ultrajada por unos salvajes animales humanos. Un personaje que es el círculo concéntrico en el que se unifican las narrativas expuestas y que asemejamos a la tragedia griega. 

El diseño de producción es elegante cuando trata de reproducir el lado luminoso de la vida y siniestro cuando nos transporta hasta los túneles de la maldad. Así es como nos encontramos con una radiante fotografía en la fiesta inicial del filme para ir evolucionando hacia un lado más turbio cuando el caos se apodera de la ciudad. Asimismo, nos encontramos ante un preciosista diseño de vestuario en la presentación de personajes que se van desnudando emocionalmente y literalmente en consonancia a la evolución narrativa propuesta por el brillante libreto de Michel Franco. 

En conclusión, Nuevo orden me ha parecido un monumental ejercicio de buen cine sobre una sociedad distópica que no se aleja demasiado de la realidad social actual. La debilidad del reparto impide que hablemos de una obra maestra. En cualquier caso, podemos afirmar que el brutal filme mexicano dejará huella por sus grandísimos elementos cinematográficos. En definitiva, nos hallamos ante un filme  profundo y a la vez visceral que nos habla ante todo de las emociones humanas. Sí, de aquello que nos mueve y nos conmueve, de la cobardía y de la valentía, de la bondad y de la maldad. Pero sobre todo, nos habla de venganza, de resentimiento, de odio y de unas sociedades rotas por la desigualdad social. 

Nota: 9/10. 


Nacionalidad: México

Dirección: Michel Franco

Guion: Michel Franco

Fotografía: Yves Cape

Duración: 88 minutos

Reparto: Naian González Norvind,
Diego Boneta, Mónica del Carmen, 
Darío Yazbek Bernal, Fernando Cuautle,
Eligio Meléndez, Lisa Owen,
Patricia Bernal, Enrique Singer.

lunes, 23 de octubre de 2017

Las hijas de Abril


Ningún estado es tan similar a la locura, por un lado, y a lo divino, por el otro, como el estar embarazada. -Erica Jong.

La historia: Valeria es una joven de 17 años que vive junto a su hermana mayor Clara en la localidad costera mexicana de Puerto Vallarta. Tras un breve romance con su novio Mateo, queda embarazada y no sabe a quien acudir. Ante las dificultades económicas y el porvenir incierto es Clara quien decide avisar a la madre de ambas. Ésta vive liberada de sus hijas en España. Es entonces, cuando vuela hacia México para intentar ayudar. Pero lejos de ser una solución, la llegada de Abril (Emma Suárez), hace estallar los conflictos familiares y complican la llegada al mundo del bebé de Valeria.


La crítica: Las hijas de Abril es una película mexicana íntima, descarnada, dura, fría y entroncada en lo que solo el cine independiente puede y debe ofrecer. Es decir, hablamos de un tipo de cine social más de silencios que de palabras, más de visiones que de certezas y que estaría en la antítesis de lo que una superproducción de Hollywood puede ofrecer. Pero una vez dicho esto y reconociendo la calidad del cineasta mexicano Michel Franco (Chronic, 600 millas), la filmación vuelve a pecar de demasiada frialdad y desapego emocional como comentaba en la anterior película reseñada en este espacio de cine.

Nos encontramos ante una película para minorías que viene avalada con el Premio del Jurado de la sección Certain Regards del Festival Internacional de Cannes. La intención del cineasta en esta ocasión es hablarnos sin tapujos de las familias desestructuradas y en especial del drama social que se está viviendo en México con los embarazos no deseados en la población juvenil. La tasa de embarazos entre las jóvenes menores de edad solo puede deberse a una mala política educativa y, como nos hace ver Franco en su historia, al descontrol de los impulsos sexuales en las clases menos favorecidas. Pero es también, del instinto sexual humano en general y de sus consecuencias de lo que trata esta historia y como modifica y cuestiona las vidas entrelazadas de los distintos personajes que son reflejo de una realidad en la sociedad actual. El sexo y la sexualidad ejercen en la película como una forma primitiva de instinto, que cambia, doblega y gira la vida de las personas. De forma no retórica, podríamos concluir que el deseo sexual y un mal o buen polvo provoca enormes consecuencias y cambia una vida de una manera radical.

La filmación en sí misma, viene marcada por el ensimismamiento del director con un ritmo pausado y unos larguísimos planos que en la primera parte de la obra pueden encantar o por el contrario, pueden ejercer de placentero somnífero para el espectador que espere algo parecido a lo que se llama ritmo en el cine. Y es que en la primera parte de la obra no pasan demasiadas cosas. Todo sucede de manera minuciosa con la llegada de la madre a la casa de sus hijas. El conflicto narrativo acontece en la segunda parte y a partir del nacimiento del bebé de Valeria. El filme nos habla de maternidad en niñas que no están preparadas para serlo. Pero lo más llamativo es el papel de la recién y joven abuela que queda completamente descolocada al no asumir su nueva condición.

La traición, la venganza, y la infidelidad se entremezclan en una historia que resulta aún más cruda por la decisión del cineasta de dejar a la película sin música. No es la primera vez, ni la última, que este recurso es utilizado por un director de cine para dramatizar aún más la situación o sencillamente para enmarcarla en un tipo de cine social que huye del adorno con un tono casi documentalista. Por otra parte, resulta contradictorio el porqué llevar la localización de la cinta a un lugar turístico y ciertamente bello como es Puerto Vallarta para apenas sacarle partido a excepción de algún plano secuencia realmente bello.


En el reparto destaca la aparición de la actriz española Emma Suárez (Julieta) en el papel de la madre ausente en un trabajo complicado y que resuelve con su buen hacer habitual. Por otro lado, muy sorprendente y satisfactorio debut cinematográfico de la joven actriz mexicana Ana Valeria Becerril que soporta con estoicismo un desnudo integral, hace de hija, de madre, de novia y de hermana. Resuelve más que notablemente su complejo personaje. Joanna Larequi y Enrique Arrizon completan el reparto con papeles mas desvaídos, interpretando respectivamente a la hermana y novio de Valeria. La película también es seca en cuanto al número de actores.

Las hijas de Abril es en definitiva la historia cotidiana de lo que en una familia supone el embarazo no deseado, pero si llevado a término de la niña de la casa. El sorprendente giro que acontece en la segunda parte de la historia no es suficiente para levantar una película, que aunque interesante, se siente plomiza en su conjunto. No obstante, Michel Franco transmite sensaciones de una cinematografía intimista y de calidad. Quizás una historia más para cortometraje, que para largo, y paradójicamente a destacar, una historia narrada por un hombre con un punto de vista muy femenino sobre el universo de la mujer. Mi conclusión final es que nos encontramos ante una propuesta que esta sustentada bajo la reflexión de que los impulsos sexuales cambian y para siempre la vida de las personas. Cine de autor.

Nota: 6/10.

Nacionalidad: México.

Dirección: Michel Franco.

Reparto: Emma Suárez, Joanna Larequi,
Ana Valeria Becerril, Enrique Arrizon.

Guión: Michel Franco.

Fotografía: Yves Cape.

Duración: 103 minutos.

Estreno México: 23/06/2017

Estreno España: 20/10/2017.