lunes, 20 de marzo de 2017

El viajante (Forushande/ The Salesman)


Nota inicial: El director iraní Asghar Farhadi se negó a asistir a la ceremonia de entrega de los Oscars de la Academia y por lo tanto no pudo recoger el premio concedido a la mejor película en habla no inglesa de esta edición. El motivo alegado y que personalmente suscribo, ha sido una forma de protesta ante el denigrante veto migratorio que Donald Trump ha impuesto a los ciudadanos de siete países de mayoría musulmana como son Irán, Iraq, Siria, Libia, Somalia, Sudán y Yemen.

Aunque la motivación de este blog de cine está al margen de cuestiones políticas, hay tal cantidad de actores, técnicos de cine y cineastas de estos países que se están viendo afectados que creo necesario incidir es este aspecto. Pero independientemente de los profesionales del cine implicados, esta situación es realmente una vergüenza para todos los ciudadanos pacíficos e inocentes de los citados países. Y ahora volvamos al cine.

La historia: Emad y Rana son un matrimonio de clase media que se ven obligados a abandonar su vivienda en Teherán ante el peligro de derrumbe por unas obras en el edificio colindante. Tras alquilar una nueva vivienda, la mujer es asaltada y violada en su propio domicilio al ser confundida con la anterior inquilina que se dedicaba a la prostitución. La sed de venganza del marido entra en contradicción con el dolor de su mujer. Las consecuencias solo han hecho empezar...


La crítica: Buena película, buen guión y mejor dirección. Pero aclaremos algo antes de empezar con el análisis artístico. En primer lugar y en un mundo globalizado empieza a ser un despropósito bochornoso la traducción tan dispar de los títulos de las películas en la actualidad. La confusión en el espectador es total y especialmente en el título de hoy. Se la conoce por Forushande, The Salesman, El viajante, El cliente, El apartamento o El vendedor según los países donde está siendo estrenada y no sigo por no aburrir. Y es que además son títulos contrapuestos y que algunos de ellos poco tienen que ver con la trama desarrollada. Un poco de respeto a las obras artísticas es fundamental para su buena difusión cultural. ¿Sería imaginable un cambio radical en la traducción del nombre de un cuadro de Goya, Monet o Rembrandt?

Y en segundo lugar, una llamada de atención muy seria a los responsables del marketing comercial de las distribuidoras que si bien han dado unidad de acción al póster promocional, puede resultar un tanto engañoso. En el caso de España, nos encontramos con un título como El viajante, una película iraní y vemos en escena a una mujer con un colorido pañuelo. Pues bien, podemos pensar en lujuriosos romances persas, en viajes exóticos o en cualquier otra cosa menos en el duro drama social que realmente nos encontramos en la historia. Por eso un poco de información antes de ver una película me temo que cada vez va a ser más necesario.


En lo estrictamente cinéfilo, Farhadi construye a fuego lento una obra minimalista, urbana y con el sentimiento de culpa como correa de transmisión del mensaje a divulgar. Antes de llegar a situaciones tan dolorosas, el cineasta nos pasea por la ciudad de Teherán y con ello a la transformación urbanística que está acometiendo la urbe para renovar sus ya deteriorados edificios. Una visión quizás algo acaramelada pero sustanciosa de la forma de vida en el país persa. El director sin entrar en connotaciones políticas deja ver los claroscuros de la realidad social de Irán.

La cinta es un poema costumbrista que nos habla de la cotidianidad de una pareja que además son compañeros de trabajo en una compañía teatral. En un principio no suceden muchas cosas, simplemente nos asomamos a la vida de dos compañeros de vida con los problemas y satisfacciones habituales que en cualquier pareja se establecen. Todo el conflicto emocional parte del asalto y violación que sufre la mujer en su propia casa siendo entonces cuando comprobaremos la fortaleza de la pareja y la distinta forma de afrontar los hechos acaecidos.

El dolor huérfano de Rana es tan grande que se ve incapaz de volver a relatar los hechos ante las autoridades policiales. Si en occidente ya es duro para una mujer enfrentarse a ciertas preguntas policiales o judiciales (¿Qué ropa llevaba usted puesta?), en países como Irán el trauma puede suponer un ahondamiento aún mayor del dolor. Este es uno de los caminos por los que transita el cineasta en la propuesta presentada, quizás el más importante. Las reacciones de Emad y su visión masculina completan el puzzle sentimental.


En el reparto, la actriz iraní Taraneh Alidousti (A propósito de Elly) interpreta magistralmente a Rana en el papel de mujer humillada y ultrajada en algo tan íntimo como es el caso de un abuso sexual. En su mirada y sus gestos podemos apreciar el dolor interno ante unos hechos de los que se autoinculpa injustamente por no haber tomado las precauciones suficientes. La representación de esa culpa y del silencio son las bases de este personaje.

Su pareja en la cinta es interpretado con brillantez por Shahab Hosseini (Nader y Simin) en el papel de Emad. Obtuvo el galardón al mejor actor por este papel en el pasado Festival de Cannes. A través de sus ojos observamos el pragmatismo en primer lugar, dando paso poco después a los sentimientos de humillación y de reacción ante los sucesos que van aconteciendo en pantalla. No entraremos en desvelar el papel del atacante para no hacer spoiler de la esencia de la película. Si diré que no es creíble la violencia del ataque sufrido por la mujer con lo que luego el director nos muestra del agresor. A mí parecer un error poco explicable.

En resumen, nos encontramos ante la historia de una venganza que siempre da mucho juego en el lenguaje cinematográfico. El final, un tanto abierto, resta algún punto en el contexto general de la dramatización. En todo caso, una cinta que desde una manera muy cotidiana y brillantemente narrada desde la sencillez deja unas gotas de cine de alto calado. La película es un buen ejemplo de la transición del cine iraní hacía un lenguaje mas universal y comprensible. No hablamos de cine comercial en ningún caso (por suerte), pero si se aleja del tipo de cine persa que en algunos momentos solo parecía realizado para eruditos o sesudos intelectuales. Seguimos hablando de cine independiente pero humanamente más reconocible por los interesados en el cine de autor. El viajante es una buena oportunidad para explorar el fondo de las relaciones humanas y de paso conocer el buen concepto cinematográfico de Asghar Farhadi.

Nota: 8'5/10.

Nacionalidad: Irán, Francia.

Director: Asghar Farhadi.

Reparto: Taraneh Alidousti,
Shahab Hosseini, Babak Karimi.

Fotografía: Hossein Jaffarian.

Música: Sattar Oraki.

Duración: 125 minutos.

Presentación: Cannes 2016.

Estreno: España y México
3 de Marzo de 2017.