viernes, 17 de noviembre de 2017

Una razón para vivir (Breathe): Un melodrama de cine clásico


La historia: Robin (Andrew Garfield) es un joven británico elegante, alegre y aventurero que tras conocer a Diana (Claire Foy), se enamora y acaba pidiéndole matrimonio. Ella acepta y juntos inician un viaje por África, donde él, se dedica al comercio de té. A la vuelta a Inglaterra, Robin comienza a enfermar hasta ser diagnosticado con poliomielitis. A raíz de esta trágica enfermedad, el muchacho queda paralizado de cuello para abajo y con un respirador artificial que le mantiene con vida. En un alarde de valor, él y su esposa, deciden trasladarse al hogar familiar y comenzar allí un dura travesía que pondrá a prueba el verdadero amor de ambos.


La crítica: Basada en la historia real de Robin Cavendish y situada la acción en la Inglaterra de 1957, Una razón para vivir, supone el debut en la dirección del actor británico Andy Serkis que dirige con plenitud, esmero y quizás demasiada pulcritud, una historia que aspira a ser lacrimógena en el mejor sentido de este término.

Cuando hablamos de melodrama tendemos a pensar que es un término despectivo cuando no siempre es así. Es más, si nos vamos a la etimología veremos que melodrama es un vocablo procedente del griego, con melo que es música y drama que sería acción dramática. Por lo tanto y técnicamente cualquier película que en la dramatización, use la música para resaltar la emocionalidad, sería un melodrama a todas luces. Es decir, hoy en día y a expensas de algo del cine independiente, todo el cine que se hace en la actualidad, incluido el cine de acción, se puede definir como melodramático sin temor a equivocarnos en la definición.

En cualquier caso, me gusta más la definición de "dramón" cuando nos referimos a una película que por las razones que sea, nos ha parecido demasiada exagerada en cuanto al sufrimiento expuesto para el público. Por ello, habría melodramas excelentes como Los puentes de Madison, aceptables como El diario de Noah o infumables como Glitter. En el caso que nos ocupa hoy de Breathe (telita con la traducción al castellano), nos encontramos con un melodrama aceptable y de un clasicismo indudable. No obstante, deja la sensación de ser una historia con un potencial mucho mayor de hasta donde es capaz de llegar. En cualquier caso, es candidata a pescar nominaciones en la carrera por los Oscars de la Academia.

Volviendo un poco a la historia, estaríamos hablando de alguna manera de un biopic de la vida de Robin Cavendish y del empeño de su hijo, el productor de cine Jonathan Cavendish, en llevar a cabo esta película en forma de homenaje y memorias póstumas. Y es que la vida del protagonista de la película y de su esposa es la historia de una vida motivada por la superación personal. También de la lucha por la visibilización de la discapacidad severa que causa la enfermedad de la polio. Quizás, el largometraje funciona mejor como mensaje que como espectáculo, pero sin duda de nuevo el cine refleja una historia que sin la capacidad de llegada del séptimo arte a todos los públicos probablemente quedaría en el olvido.


De la filmación y como comentaba antes, sale con bastantes posibilidades de ser nominado al Oscar el actor británico-estadounidense Andrew Garfield (Hacksaw Ridge) que ocupa prácticamente la totalidad de los planos de la historia. Además tiene a su favor que los personajes con problemas o discapacidades suelen tocar la fibra sensible de los académicos. De cualquier manera, desarrolla un gran trabajo actoral. En la parte femenina y haciendo de su esposa Diana nos encontramos con una atractiva y cálida interpretación de la actriz británica Claire Foy. Ella recientemente interpretó a la Reina Isabel II en la serie de Netflix, The Crow y en la que fue galardonada con un Globo de Oro. El resto del reparto se limita a servir de acompañamiento a la pareja protagonista.

Los aspectos adicionales son todos correctos en lo que se refiere a la música, fotografía o dirección de arte, pero quizás sin destacar ninguno por encima del otro. Un trabajo eficaz y en la linea del corte clásico con la que está sustentada la producción.

En conclusión, Una razón para vivir es un trabajo serio, con aroma a cine de otro tiempo, pero al que le falta ese punto de color y calor para poder salir enamorado del cine. En la linea de este tipo de cinematografía, recuerda, pero se queda por debajo de la gran película, Mi pie izquierdo de Jim Sheridan, pero desde luego si lo comparamos con el cine de superheroes o similares suena a música celestial. Entonces en definitiva, nos encontramos con una propuesta a la que le falta mordiente y un poco más de arrojo, pero sin duda ante una buena ópera prima de un cineasta que parece haber llegado para quedarse. Veremos.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: Reino Unido.

Dirección: Andy Serkis.

Guión: William Nicholson.

Reparto: Andrew Garfield, Claire Foy,
Tom Hollander, Hugh Bonneville.

Música: Nitin Sawhney.

Fotografía: Robert Richardson.

Duración: 117 minutos.

Estreno EE UU: 13/10/17.

Estreno México: 2/11/17.

Estreno España: 17/11/17.