miércoles, 10 de julio de 2019

¡Qué maravilloso es el cine! Vacaciones en Roma (Roman Holiday)


Por María Delgado & Miguel Pina

La elegancia, y la delicadeza con la que Audrey Hepburn interpretaba a sus personajes hacen que recordar esta película sea un verdadero placer para todos los cinéfilos. En este caso, y acompañada de un no menos elegante, y atractivo Gregory Peck, nos hallamos ante una de las parejas cinematográficas que más influencia han tenido en la historia del cine.

Vacaciones En Roma, o La princesa que quería vivir que es como se tradujo en Hispanoamérica, es uno de los grandes clásicos de la comedia romántica. Es un cuento de hadas moderno y urbano que conectó de inmediato con amplios sectores de la sociedad. Si algo significativo consiguió la película de William Wyler (además de una gran recaudación y premios Oscar, Bafta y Globos de Oro), fue catapultar a una jovencísima Audrey Hepburn a lo más alto de la industria del cine, y al corazón de los espectadores. 

El film es como una gran receta. Posee todos esos ingredientes de calidad que, unidos, jamás podrían fracasar: una princesa agotada de su agenda encorsetada, un periodista en busca de una noticia sensacionalista, la relación romántica entre ambos y la ciudad eterna como telón de fondo. En cierta forma, Vacaciones en Roma supuso una fuente de inspiración para la película Las sandalias del Pescador en la que Anthony Quinn, que interpretaba al Papa de Roma, hacia una escapada nocturna por la ciudad como hizo la princesa Anna para escapar por una noche de su jaula de oro.


Y así es como llegamos hasta la historia de la princesa Anna (Audrey Hepburn) que, tras un ataque de ansiedad debido a la poca libertad que le deja su responsabilidad monárquica, decide escaparse durante una de sus visitas oficiales a la capital italiana. Enseguida conoce a Joe Bradley (Gregory Peck), un periodista aparentemente sin escrúpulos.

Aunque al principio ella le oculta su verdadera identidad, él consigue reconocerla y, por consiguiente, planea ganarse su confianza con el fin de escribir la noticia más sensacionalista de su carrera. A partir de entonces, se va generando entre ellos una relación de afinidad que provocará que ambos se enamoren.

La película nos deja imágenes míticas en lugares con encanto, como el paseo en Vespa por las calles de Roma, el momento en el que ambos admiten ser mentirosos en La Boca de la Verdad, la divertida escena del embarcadero, o el reencuentro entre Anna y Joe en la Plaza de España después de que ella haya decidido deshacerse de su melena aniñada y parecer así una mujer más moderna.

Además de los protagonistas principales, hay otros personajes entrañables como Irving Radovich (Eddie Albert) el compañero periodista de Joe, obsesionado con captar una fotografía de la princesa que pueda resultar mínimamente interesante para la prensa.

Aunque la idea original fue del guionista Dalton Trumbo, éste quedó alejado del proyecto al encontrarse en la lista negra del Comité de Actividades Antiestadounidenses, debido a su inscripción en el partido comunista de los Estados Unidos. La película se rodó en 1953, con Willy Wyler como director y ganó tres estatuillas en los premios Óscar: mejor actriz, mejor argumento (premio que a partir de 1956 pasaría a llamarse mejor guion original) y mejor vestuario. Como Dalton Trumbo no fue reconocido por este guion hasta 1993, el premio recayó sobre Ian McLellan Hunter.

Respecto a los actores principales, Cary Grant rechazó el papel como protagonista cuando se lo propusieron. Según se comenta, se consideraba demasiado viejo para aparecer junto a Audrey Hepburn, pero la razón principal es que creyó que todo el protagonismo de la cinta iba a ser para la joven Audrey, y su papel como imponente princesa. Sin embargo, años más tarde, ambos coincidieron en Charada. Del mismo modo, Audrey Hepburn no fue considerada como la primera opción. Antes, pensaron en Elizabeth Taylor y Jean Simmons, actrices mucho más consagradas en Hollywood. Desde el principio, Willy Wyler se mostró encantado con la interpretación de la actriz por el enorme carisma que logró transmitir.


De hecho, en el casting para Vacaciones en Roma la joven, y timida Audrey enamoró a las cámaras con su expresividad, su pelo corto, y su dulzura infinita que siempre estará presente en la memoria colectiva de todos los amantes del cine.

Con su entrada triunfal en el cine, Audrey Hepburn, rompió con el canon de belleza femenino que hasta ese momento prevalecía en Hollywood, en el que las protagonistas solían ser mujeres voluptuosas que vestían vestidos ajustados y tacones altos. Audrey Hepburn representaba todo lo contrario, tenía el cuerpo delgado de bailarina y caminaba sobre zapatos planos.

Vacaciones en Roma es una producción Hollywoodiense, aunque está rodada en su totalidad en Italia. Paramount Pictures accedió a filmar en los estudios Cinecittà y utilizar escenarios reales de la ciudad. Por consiguiente, Vacaciones en Roma y Quo Vadis fueron el inicio de Hollywood sobre el Tíber, el nombre con el que se conocía a una serie de películas americanas de éxito rodadas en Italia durante los años 50 y 60. A estos dos films le siguieron Guerra y paz, Ben-Hur, Cleopatra y Jasón y los argonautas.


En conclusión, Vacaciones en Roma es un gran clásico en el que es difícil distinguir que brilla más: los actores, el argumento o las calles de una de las ciudades más espléndidas del mundo. La película retrata de manera muy acertada la inocencia y la magia de una época. También nos remite al cuento de La Cenicienta pero de manera inversa, y sobre todo, nos regala una historia inolvidable en ese glorioso blanco y negro que hace brillar, más si cabe, la mirada de una verdadera estrella de cine con mayúsculas como fue, es, y será la inolvidable Audrey Hepburn. 


Nota final: Este texto ha sido elaborado en conjunto con la escritora, y bloguera María Delgado que nos acompaña en redes sociales con su estupendo blog literario, y a veces cinefilo: Lo que el viento se dejó

María Delgado (Barcelona, 1982), es Diplomada en Estadística y licenciada en Ciencias Actuariales y Financieras en la Universidad de Barcelona. En 2009 publicó su primera novela, La tragedia de Pompeya, con la editorial Éride.

Durante este año 2019 la editorial Caligrama ha publicado su segunda novela llamada Esperando a René de la que podéis encontrar un extracto o adquirirla en el siguiente enlace.


martes, 6 de febrero de 2018

El hilo invisible: cine clásico de alta costura


El amor se compone de una sola alma que habita en dos cuerpos. -Aristóteles.

La historia: En el Londres de los años 50, Reynolds Woodcock (Daniel Day-Lewis) encabeza junto a su hermana, una firma de alta costura que viste a la realeza, a estrellas de cine y en general a la alta sociedad británica. Centrado absolutamente en su trabajo de una manera casi obsesiva, Reynolds no tiene tiempo para el amor. Pero todo cambia en su vida cuando conoce a una joven camarera llamada Alma (Vicky Krieps), que revoluciona su mundo interior y altera su planteamiento vital en cuanto a las relaciones amorosas. El conflicto entre su vocación y su amor está servido.


La crítica: La delicadeza, el buen gusto y la exquisitez con la que está rodada la filmación hacen del cine una experiencia visualmente deslumbrante. Incluso los diálogos se sienten innecesarios, pues todo se podría narrar a través de las miradas de sus protagonistas, de las costuras de sus telas y de una forma de entender la cinematografía que conecta de inmediato con algo tan sencillo y a la vez tan riguroso, como es volver al cine clásico. Y es que a través de películas como esta, es cuando podemos comprender y sentir que este medio de expresión artístico es algo más que un mero entretenimiento. De hecho, el cine nace siendo no sonoro como el mejor medio de transmitir el arte mediante fotogramas en movimiento. Es entonces, cuando nos reencontramos en este hilo invisible con un sueño visual y musical que otorga sentido a que la cinematografía siga existiendo dentro de las salas de cine.

Con el aval de 6 nominaciones a los Premios Oscar de la Academia, entre ellos el de mejor película, mejor actor principal, y mejor director para Paul Thomas Anderson (Pozos de ambición), llega a las carteleras de España y a las del resto del mundo, probablemente la mejor película que se haya hecho en la historia para comprender el oficio de diseñador de moda de alta costura. La historia parece estar inspirada en el modista español Cristóbal Balenciaga, pero con un guión original del propio cineasta. En dicho libreto se implicó el propio actor protagonista Daniel Day-Lewis. Lógicamente el diseño de vestuario de la producción parece contar con todas las posibilidades de llevarse el Oscar. Es sencillamente prodigioso. Telas, bordados, encajes, botones, hilos y sedas, desembocan en un unos vestidos femeninos de autentico ensueño. Por lo tanto, película de culto para este gremio del cine que desde la sombra da luz a las estrellas.

La historia en sí nos habla de polos opuestos unidos por la necesidad de amar. Aunque ese amor como en otras tantas ocasiones, se perciba desbalanceado en una de sus dos partes. Quizás el nexo de unión en esta pareja, sea una especie de interrelación masoquista y ciertamente tóxica pero en la que paradójicamente, ambos miembros se sienten integrados en una extraña conjunción.

Para Alma, él es su primer amor, para Reynolds probablemente su último y único amor. Ella es su musa, su diosa, la ama y la odia a partes iguales, la quiere y la detesta, no puede vivir con ella, pero sin ella tampoco. Y es en ese punto, donde el cineasta Paul Thomas Anderson se detiene y fija el punto de mirada en sus personajes. Toda la narración es detallista, minuciosa y me atrevería a decir que delicadamente lenta. Quizás un tempo demasiado pausado para los espectadores más inquietos, pero no siempre lo lento es sinónimo de aburrido. Los susurros, las caricias, y los besos, cuanto más lentos, mejor sabor dejan. Por eso, cada filmación, cada historia, cada espacio, tienen su momento, y siempre es ella, -la película-, la que debe elegirte a ti. Es en mí opinión, algo tan sencillo como esto, lo que hace que la percepción del arte sea diferente para cada persona. Y precisamente ahí, radica lo maravilloso del cine.


En 1989, siendo aún un niño -que lejos suena-, fue cuando descubrí a Daniel Day-Lewis en una desaparecida sala de cine de la ciudad de Madrid (curiosamente ahora es una tienda de moda), con una portentosa actuación en el excelente film de Jim Sheridan, Mi píe izquierdo. Pues bien, casi 20 años después y con el rostro ya marcado por el paso del tiempo, la actuación del actor británico es sencillamente magistral. Consigue que ames y odies a su personaje a partes iguales. Lo amas y admiras por la pasión, devoción y empeño que pone en su trabajo de modisto y sastre de altos vuelos. Y lo odias por su impertencia, rareza y una egolatría que llega a irritar por momentos. Pero aunque a simple vista, sea el personaje más complejo del largometraje, posiblemente Alma, su amor, sea de una complejidad aún mayor.

De nuevo, y aunque parezca increíble en lo que va de año, nos encontramos a una nueva versión de la diosa Circe vestida de seda. Utiliza el veneno como medio para conseguir sus propósitos amatorios. Se encarga de meterse en este papel la actriz luxemburguesa Vicky Krieps (Antes del frío invierno), con una sorprendente y comedida actuación. Y para acabar con el reparto, en el papel de la estricta y autoritaria hermana del modisto, tiene una excelente aparición la británica Lesley Manville (El secreto de Vera Drake). Esta interpretación le ha valido la nominación al Oscar como actriz de reparto en este 2018.

En conclusión y con una maravillosa música como hilo conductor compuesta por el gran Jonny Greenwood de Radiohead, El hilo invisible (Phantom Thread), es el proyecto y la obra más personal de Paul Thomas Anderson. En ella se ha implicado tanto, que incluso se ha encargado de la dirección de una fotografía tan exquisita como su cine. Aunque la película no tiene aparentemente defectos formales, llama la atención que la sexualidad aparezca reprimida en la filmación. De hecho, deja una tensión sexual no resuelta, al menos en la mente del espectador. Por lo demás, es una película que podrá gustar más o gustar menos, pero lo que no cabe duda es que hay seducción y calidad en cada fotograma exhibido. Cine clásico de alta costura.

Nota: 8/10.

Título original: Phantom Thread.

Nacionalidad: Estados Unidos.

Dirección, guión y fotografía:
Paul Thomas Anderson.

Reparto: Daniel Day-Lewis,
Vicky Krieps, Lesley Manville.

Música: Paul Thomas Anderson.

Duración: 130 minutos.

Estreno EE UU: 25/12/2017.

Estreno España: 2/02/2018.

Estreno México: 16/02/2018.