lunes, 21 de junio de 2021

Destello bravío: La España humana y marciana


Destello Bravío, la ópera prima de Ainhoa Rodríguez, ha sido galardonada con el Premio Especial del Jurado de la 24ª edición del recién concluido Festival de Málaga y con el premio al Mejor Montaje, para José Luis Picado. En cines españoles desde el 18 de junio. 

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La historia: España, 2021. En Puebla de la Reina, pueblo de Badajoz de poco más de 700 habitantes, sus vecinos conviven entre supersticiones, recuerdos y una cierta sensación de que algo extraño puede suceder en cualquier momento. Se trata de una ficción que bebe del documental y de los códigos del suspense con notas del realismo mágico. La narración está centrada en un grupo de mujeres en edad madura que debutan como actrices en la película. Retrato descarnado y marciano de la España vacía. 

La crítica: La desaparición de la vida rural y sus tradiciones, la soledad, el deseo femenino, las herencias patriarcales y las ansias de libertad son solo algunos de los temas que aborda Ainhoa Rodríguez en un debut lisérgico que supone una ruptura total con las estructuras narrativas clásicas.

Destello Bravío tiene más de documental que de ficción aunque es una fusión entre estas dos formas de afrontar una historia. Hablamos de un filme misterioso, oscuro y sugestivo; alejado de planteamientos narrativos tradicionales y que repara en diversas cotidianidades. Es la manera de describir  un estado anímico: el sentimiento de los habitantes de un lugar en vías de despoblación, centrándose en un grupo de mujeres reales alejadas de cánones normativos que aportan a la obra su verdad desnuda.

El hombre rural, con un retrato duro, aparece como un simple espectador de las vivencias de sus compañeras femeninas. Incluso vive instalado en un cierto temor que pulula por la Comarca de Tierra de Barros (Badajoz, España). Un temor a lo cierto pero también a lo incierto, a la desaparición o incluso a que algo extraño pueda suceder en algún momento de la noche, hipnotiza de salida al espectador. La ternura se muestra a través de un anciano del lugar con sus miedos y expectativas. 

Destello bravio destaca en su parte técnica por el diseño de sonido creado por Eva Valiño y Alejandro Castillo. Un sonido que es Naturalista de día, y extraño e insólito de noche. La mañana es sonora: animales, viento, diálogos que resuenan en las casas, ruidos y murmullos que se vuelven insólitos. Y con el anochecer se produce el embrujo y la deformación sonora que concentra todas las angustias y la necesidad de volar lejos. Se trata de partir de ambientes naturales para retorcerlos, para crear un sonido experimental que busca emular a la Roma de Alfonso Cuaron. 

Asimismo, la cinta española refleja con su fotografía desaturada y, por momentos, monocromática una acción que ocurre en el tiempo presente de una pequeña localidad rural que vive anclada en sus tradiciones, donde el tiempo se ha parado y que se resiste a sumergirse en la globalización impuesta en las ciudades del futuro. La gama cromática es la de un pueblo aparentemente ordinario en blancos, grises, negros, marrones; rodeado por el cielo y la vegetación, que pareciera indicar la salida y mostrar la dureza del final de un tipo de vida, invitando a las habitantes a abandonar y renunciar a lo que han sido. Y cuando cae la noche, se desatan los miedos y las pasiones. Ahí, en la madrugada, las almas de la población tratan de encontrar el sentido a las sombras, buscando un destello que las guíe y las libere de la presión de los silencios vividos.

Destello bravío me ha parecido una obra hipnótica y sugerente con la que emerge Ainhoa Rodríguez para alumbrar una obra compleja pero profundamente novedosa. La cineasta extremeña, especialista en teoría, análisis y documentación cinematográfica, utiliza de manera principal el plano secuencia para mostrar el día y la noche de una España marciana que se extingue a marchas aceleradas. La cinta recoge momentos vitales de varios personajes y se centra en la necesidad de fabular de las mujeres para huir de la monotonía y de unos sueños frustrados. En definitiva, hablamos de una historia narrada en forma de espiral, con saltos en el tiempo, y que va profundizando en los diversos personajes a medida que avanza la trama, hasta llegar al corazón de la fábula. Es un relato de momentos, porque, a veces, lo cotidiano puede resultar extraordinario. 

Nota: 7/10. 


Nacionalidad: España

Dirección: Ainhoa Rodríguez

Guion: Ainhoa Rodríguez

Música: Paloma Peñarrubia

Fotografía: Willy Jauregui

Duración: 98 minutos

Reparto: Guadalupe Gutiérrez,
Carmen Valverde, Isabel María Mendoza