viernes, 14 de diciembre de 2018

Miamor perdido: La batalla de los sexos a la española


La respuesta está en el amor, pero mientras esperas la respuesta, el sexo plantea algunas preguntas bastante interesantes. -Woody Allen.

La historia: La noche en la que han roto con sus respectivas parejas, Mario (Dani Rovira) y Olivia (Michelle Jenner) se conocen cuando están bajo los efectos del alcohol y surge entre ellos un flechazo amoroso que los lleva a comenzar una tormentosa relación. Pero cuando todo parece estar bien en su convivencia, el gato adoptado por ambos y que solo responde al nombre de "Miamor" se escapa de casa y desata un crisis en la pareja con consecuencias insospechadas.


La crítica: Tras haber tenido la fortuna de asistir a la proyección en una sala de cine de la maravillosa película Roma, es realmente complicado seleccionar una película que pueda albergar tanta belleza y tanto contenido emocional para volver al cine. Por eso y como sé de sobra que en este año 2018 ya nada podrá igualar a la película de Alfonso Cuarón, he decido optar por aceptar la invitación de Sony Pictures para asistir a la nueva proyección de Emilio Martínez Lázaro (Ocho apellidos Vascos), sabiendo de antemano que nos enfrentamos a una comedia sin mayores pretensiones que la de buscar en el cine de evasión y en la comedia española, un producto aceptable que además puede ser un éxito en taquilla de cara a las navidades ya en puertas.

¿Qué es esto de Miamor y por qué va escrito todo junto en vez de "mi amor"? Bueno pues resulta que la parejita de tortolitos en un paseo nocturno se encuentran a un gato abandonado en un cubo de basura, deciden adoptarlo y ponerle el curioso nombre de "Schrodinger" (no voy a desvelar el porqué). Lógicamente el gato no hace ni puto caso al ser llamado así, y curiosamente solo atiende cuando le llaman "mi amor", por lo que sus nuevos dueños le rebautizan como "Miamor" que al ser un nombre propio (aunque inventado), supuestamente debe ser usado con mayúscula y todo junto. En fin, esta chorrada del gato es utilizada como MacGuffin narrativo por Emilio Martínez Lázaro para vertebrar una historia que principalmente utiliza la clásica guerra de los sexos que tanto éxito ha producido en la cinematografía universal. En este caso concreto, se trata de adaptar la comedia romántica a los nuevos tiempos en el contexto de la nueva realidad social española.

Suponiendo que tratemos de buscar algún mensaje en la película, que es mucho suponer, el cineasta trata de hablarnos de los conflictos en las relaciones de pareja, de los celos o de las pasiones haciendo bastante hincapié en algo que se menciona repetidamente como "micromachismos" y que parece estar bastante arraigado en la sociedad española (y latina en general), y no solo por los hombres, sino también por algunas mujeres que sin apenas darse cuenta aceptan comportamientos no ajustados a la nueva realidad social y cultural basada en la igualdad de género. En cualquier caso, este es un detalle menor en una cinta que solo aspirar a ser un frugal entretenimiento, partiendo desde la "screwball comedy" para converger en la parte final con la "slapstick comedy" que viene a ser la comedia de golpes, exabruptos y exageraciones tomando como referencia la cinta estadounidense 'La guerra de los Rose' pero salvando todas las distancias y sin comparación posible.


En el reparto nos encontramos a Dani Rovira que desde su aparición en la película 'Ocho apellidos vascos' (que es actualmente la película más exitosa en cuanto a taquilla y número de espectadores en la historia de la cinematografía española), no ha parado de trabajar en ningún momento y además de haber presentado algunas galas de los Premios Goya, este final de 2018 está siendo tremendo para él con el éxito rotundo en taquilla de su 'Superlópez' (que por cierto es bastante penosa), rematando un año muy especial con este 'Miamor perdido' que le sitúa como el virrey de la comedia en España compartiendo el trono con Paco León. En este caso además, se podría decir que se interpreta a sí mismo pues su personaje se dedica a hacer monólogos tipo 'Club de la comedia' por lo que se desenvuelve como pez en el agua en el papel asignado. Su compañera de reparto es Michelle Jenner (Julieta), que en cierta manera también se interpreta a sí misma pues su papel es la de una joven actriz que lucha en el mundo del teatro por abrirse un hueco en el mundo de la interpretación. En el resto del reparto caben destacar breves pero intensas apariciones de Antonio Resines, María Hinojosa, Antonio Dechent o un cameo muy especial y gracioso de Santiago Alverú al que conocimos en Selfie y en la publicación especial dedicada a los Premios YAGO

Técnicamente y además de la buena fotografía de Juan Molina Temboury, me gustaría destacar la música y la canción final de cierre compuesta por el maestro Roque Baños, que se convierten en lo mejor de la producción resaltando con su partitura los mejores momentos de la historia. 

Recapitulando ya, Miamor perdido es un juguete divertido -pero muy flojito cinematográficamente hablando-, que no aspira más que ha sacar unas sonrisas, pegar un buen golpe en las taquillas y entretener o evadir al espectador que huya de alguna comida o cena navideña antes de que llegue la sangre al río. 

Nota: 5/10.

P.D. Esta es la última crítica de estreno publicada en este año 2018 en Cine y críticas marcianas pero no la última entrada del año. La próxima semana se entregaran los Premios Marcianos 2018 a lo mejor del cine en este año y se hará un balance de todo lo publicado por estos lares. El comité de Académicos Cinematográficos de Marte se encuentra reunido en estos momentos y así lo harán durante todo el fin de semana, para deliberar entre los nominados en las distintas categorías, tanto en la faceta de la interpretación, como en los premios a los distintos gremios cinematográficos. Se están realizado las gestiones oportunas para que Emma Stone o Bradley Cooper sean los presentadores del evento pero según está el presupuesto marciano, creo que será finalmente un servidor el encargado de presentar la Gala Marciana ;-). ¡Os espero!

Miamor perdido

Nacionalidad: España. 
Dirección: Emilio Martínez Lázaro.
Reparto: Dani Rovira, Michelle Jenner,
María Hinojosa, Vito Sanz.
Fotografía: Juan Molina Temboury.
Música: Roque Baños.
Duración: 100 minutos.
Estreno España: 14 de diciembre de 2018.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Roma: El universo mágico de Cuarón y la magia sentimental del buen cine


Lo que el cine necesita es belleza, la belleza del viento moviéndose entre las hojas de los árboles. -David W. Griffith.

La historia: Ciudad de México, año 1970. Cleo (Yalitza Aparicio) es una empleada doméstica que presta sus servicios a un matrimonio de clase media/alta con cuatro hijos en la colonia Roma de la capital azteca. Pero lo que parece una vida tranquila y feliz tanto para Cleo como para el resto de la familia, se ve alterada por un viaje del padre de familia que demora en exceso su regreso y por un acontecimiento amoroso que cambiará para siempre la vida de la joven muchacha mexicana.


La crítica: El ser humano no compra cosas, compra experiencias. El ser humano anhela ante todo sentir, y busca en las otras personas, en sus aficiones o en el arte, cosas o sensaciones que le hagan sentir, llorar, amar, rabiar, gozar, o si hablamos estrictamente en términos cinematográficos, deleitarse ante la potencia deslumbrante de una película, que como es el caso de Roma, desde la sencillez e incluso desde el minimalismo narrativo, consigue convertir una historia muy personal e íntima en una gran fábula universal sobre los valores humanos.

Tras obtener el León de Oro a la Mejor Película del Festival de Venecia 2018 llega de manera muy restringida a las salas de cine (Netflix tiene los derechos y la estrena el 14 de diciembre), la nueva producción de Alfonso Cuarón (Y tu mamá también, Gravity) que se convierte en una carta de amor a su infancia, a la mujer en general y al cine clásico en particular, al optar por un preciosista y poético blanco y negro que deslumbra tanto o más que cualquier película rodada en color.

El filme está cocinado a fuego lento y nos habla de una manera cadenciosa de la familia utilizando el prisma óptico de la niñez para enfocar de manera indirecta como veíamos a nuestros padres, y de que manera nos veían ellos a nosotros. Pero sobre todo, el filme nos habla de la pérdida de la inocencia en los distintos ámbitos del transcurrir vital y como con esto, el descreimiento se va apoderando de los distintos personajes que se mueven entre la ofuscación, la incredulidad, las distintas frustraciones vividas o las ilusiones que un nuevo comienzo siempre pudiera tener. Es por todo ello, -y aunque la película está situada en un momento muy concreto de la historia de México-, que la narración se siente completamente universal y trasladable en modo de fábula neorrealista al resto de la población mundial desde cualquier contexto temporal en el que nos situemos. Es decir, Roma nace ya siendo un clásico del cine que podrá ser vista de dentro de 50 años con los mismos efectos sentimentales que en la actualidad.


Toda la historia la vemos a través de los ojos de la joven Cleo interpretada más que notablemente por Yalitza Aparicio que es de origen mixteco y que apabulla en su debut en la interpretación. Su personaje es la fuente y el origen de la película y de la propia vida de Alfonso Cuarón que refleja en ella, como fue su niñez y el papel que desempeñó su niñera. Estas segundas madres que hoy en día siguen cumpliendo una función impagable y que posibilitan paradójicamente la independencia de la mujer profesional (mientras ellas se ven relegadas), son utilizadas narrativamente por el cineasta para hablarnos de la emigración de las poblaciones rurales hacia las grandes urbes como modo de ganarse la vida. Un fenómeno que lógicamente no se dio solo en el México en los años 70; de hecho el éxodo rural hacia las grandes ciudades fue de alguna manera similar en Italia o en España, cuando decenas de miles de mujeres salían desde Galicia, Andalucía o ambas Castillas, a "servir" en las casas más acomodadas de Madrid o Barcelona. Es por eso quizás, y por las coincidencias que encontramos también en la agitación política y en los desarrollos urbanísticos desmesurados de aquella época, por lo que Roma está conectando con la crítica europea y lo va a hacer con el público en general, pues hablamos de situaciones universales que engarzan también con los movimientos migratorios que se siguen desarrollando a lo largo y ancho del planeta. En segundo plano aparece en el reparto una estupenda Marina de Tavira (La zona), que representa a la mujer "blanca", burguesa y profesional que tiene que lidiar con su papel de madre de cuatro niños, esposa y colocar además en este cuadro sus aspiraciones en el desarrollo personal. Y además de la abuela y los niños notablemente interpretados con carácter general, hay dos personajes masculinos que son devastadores para la propia condición del hombre. En ambos, se representa la figura del padre ausente. Por un lado está el propio padre de familia (Diego Cortina) y por otro lado, el joven "enamorado" de Cleo (Jorge Antonio Guerrero). Ellos representan en cierta forma y desde distintas clases sociales, la misma posición. Es decir, la huida cuando son incapaces de asumir sus responsabilidades o las consecuencias de sus actos.


La parte técnica de la película se funde con el arte de una manera muy especial. Alfonso Cuarón además de la dirección y el guión, asume las funciones en la dirección de fotografía y solo hay que ver las imágenes para recrearnos en un sobresaliente trabajo filmado en blanco y negro. Otro aspecto a destacar es la impresionante mezcla de sonido en Dolby 7.1, haciendo de esta experiencia en la sala de cine algo que un servidor jamás había presenciado en pantalla. Es de tal magnitud la vanguardia en el uso del sonido, que por momentos no sabes si los campanilleos sonoros son de la propia sala de cine o si son ruidos provenientes de la calle. Pero el verdadero festival de la película se produce en los maravillosos encuadres de cámara, en la propia y magistral cadencia en los movimientos de las mismas o en unos inmensos planos secuencia apoyados en unos travellings de auténtico ensueño para los más cinéfilos. Y por si faltara algo para rematar la obra, nos encontramos ante una dirección de arte comandada por Eugenio Caballero que no solo nos lleva a los años 70 de la Ciudad de México, sino que la película parece rodada en los propios años setenta del siglo pasado. Un detalle cinematográfico inolvidable es la secuencia que transcurre en el Cine-Teatro Metropólitan que además nos da la clave del desarrollo de la propia historia del largometraje.


Roma es en definitiva el sueño del cine hecho realidad y un clásico ya imperecedero en la historia de la cinematografía universal. Y lo meritorio de esta obra es que consigue ser grande desde una historia pequeña, sencilla, armónica, sin estridencias y buscando en las raíces del cine independiente -se podría hablar casi de cine de arte y ensayo- la pureza narrativa que convierte a una película en lo que un día fue denominado Séptimo Arte. En lo personal, esta mágica filmación supone para mí lo que busco en la cinematografía, es decir, un vehículo sentimental en el que podemos ver reflejados nuestros deseos, nuestras carencias, nuestros anhelos, nuestras vivencias o nuestros sueños reflejados en esa pantalla de cine que atesora nuestra propia biografía en forma de películas.



Nota/calificación: Fuera de categoría, sencillamente una obra de arte.

Nacionalidad: México.
Dirección y guión: Alfonso Cuarón.
Reparto: Yalitza Aparicio, Marina de
Tavira, Diego Cortina, Jorge Guerrero.
Fotografía: Alfonso Cuarón.
Duración: 135 minutos.
Estreno México: 21/11/2018.
Estreno España: 5/12/2018.
Estreno Netflix: 14/12/2018.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Kursk: El submarino que conmocionó al mundo


Enséñame un héroe y te escribiré una tragedia.
- Francis Scott Fitzgerald.

La historia: El día 12 de agosto del año 2000, el submarino nuclear ruso Kursk conmocionó al mundo cuando sufrió una explosión durante unas maniobras militares en el mar de Barents y naufragó con sus 118 tripulantes a bordo. 23 de estos marineros sobrevivieron a la deflagración pero quedaron atrapados en una cámara estanca a la espera de ser rescatados. La película refleja y recrea lo que pudo suceder en aquellos terribles momentos cuando el oxígeno empezaba a escasear y las autoridades rusas se negaban a recibir ayuda internacional.


La crítica: El cineasta danés cofundador del movimiento cinematográfico Dogma-95, Thomas Vinterberg (Celebración), se ha embarcado y nunca mejor dicho, en una coproducción europea entre Francia, Bélgica y Luxemburgo para dar luz a los hechos acaecidos a cuenta del trágico suceso con el submarino Kursk y que tristemente volvimos a recordar con el submarino argentino ARA San Juan hace poco más de un año. En el caso de la película reseñada hoy, el guión se ha adaptado del libro del periodista Robert Moore, A time to die: The Untold Story of the Couse Tragedy y que aporta un trabajo minucioso en base a los registros documentales que aparecieron sobre los hechos y que lógicamente son recreados artísticamente en la cinta.

La película está desarrollada narrativamente de manera inteligente para que el espectador empatice rápidamente con los protagonistas. En los primeros momentos, se presentan a los marineros y a sus familias e hijos, antes de embarcar en las maniobras militares que dieron pie a los escalofriantes sucesos. Así mismo cabe recordar que el K 141 Kursk era el orgullo y el estandarte de la Flota del Norte de la marina Rusa. Para que se hagan una idea del poderío del submarino ruso, su envergadura superaba a dos aviones "Jumbos" 747, su longitud era muy superior a un campo de fútbol y su altura equivalía a un edificio de 4 pisos de altura.

Pero a pesar de la grandeza y la ostentación que desprendía el gran submarino, la tesis que sostiene el cineasta Thomas Vinterberg (aunque él tira balones fuera en las entrevistas), es que la tragedia del Kursk pudo haberse evitado sino hubieran ocurrido una serie de errores concatenados. El primer error consistió en que no se hizo caso a los tripulantes de la sala de torpedos que avisaron a sus mandos militares de que el armamento que portaba en su interior se estaba degradando y lo mejor era realizar la prueba militar cuanto antes y desprenderse de dichos torpedos que por su temperatura estaban a punto de explotar. Pero sobre todo, la cinta y el libro, denuncian con fuerza a las autoridades militares rusas en la negligencia a la hora de pedir ayuda internacional en las tareas de rescate de los 23 marineros que sobrevivieron a la explosión. Es aquí cuando comprobamos la decadencia de las fuerzas militares rusas tanto en su flota como en su mantenimiento. Lo más curioso es que la única cápsula submarina en condiciones óptimas que tenían para acceder al Kursk, se la habían vendido a los estadounidenses para que los turistas con más posibilidades económicas pidieran bajar a las profundidades marinas para observar al mítico Titanic hundido. El resto de los equipos estaban muy desgastados y la narrativa argumental exprime con eficacia las sucesivas intentonas sumando cada vez más tensión cinematográfica. Aun con todo este despropósito, repito, se negaban a pedir ayuda por orgullo patrio y para evitar la humillación nacional. En definitiva "todo por la patria" pero muy poquito por los hombres que luchaban por esa patria que en su día fue un imperio. La moraleja de toda la historia pasa por los contactos privados que se hicieron con la Royal Navy británica y que mantienen en vilo al espectador con la esperanza de que finalmente pueda salir alguien con vida.


En el reparto cabe destacar al importante actor belga Matthias Schoenaert al que vimos este año junto a Jeniffer Lawrence en la estupenda Gorrión rojo. Con él se trata de recrear el heroísmo de estos marineros y su personaje se cree que fue el que se hizo responsable de dar fuerza y fe a todos los marineros supervivientes. La parte más cálida de la película transcurre a través de su esposa en la pantalla, interpretada formidablemente por la actriz francesa Léa Seydoux (Midnight in París), que lucha sin descanso contra los burócratas rusos para saber que ha pasado con su marido y el resto de los tripulantes embarcados en el submarino. Por último, habría que destacar a un buen Colin Firth (Un océano entre nosotros), que interpreta al Comodoro británico David Russell que hizo todo lo que estuvo en su mano para ofrecer la ayuda naval británica que la Armada rusa desechó.

En la parte técnica el cineasta nos regala un excelente plano secuencia dentro del submarino, cuando dos de sus marineros buscan en las cámaras inundadas del mismo, cartuchos de oxígeno para poder sobrevivir durante unos días más a la espera de ser rescatados. Por el contrario y en el debe de la producción, se siente impostado y hasta de algún modo ridículo, que la historia se haya rodado en lengua inglesa cuando es evidente que los personajes interpretados eran rusos y por tanto hablaban su idioma natal. Es por lo tanto muy incomodo oírlos hablar en inglés; así que ya puestos y sin que sirva de precedente, mi recomendación sería ver la película doblada ya que no se ha optado por realizarla con actores rusos.


En conclusión, Kursk, es un documento histórico de alto calado y que funciona relativamente bien como película. Y es que a pesar de ser una historia conocida por buena parte del público, su narrativa es ágil y contiene las dosis necesarias de suspense como para tener enganchado y en vilo al espectador durante todo el metraje de la película que se va a las dos horas sin miradas al reloj.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: Francia, Bélgica.
Director: Thomas Vinterberg.
Guión: Robert Rodat.
Reparto: Matthias Schoenaert,
Léa Seydoux, Colin Firth.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Anthony Dod.
Duración: 117 minutos.
Estreno Francia: 7/11/2018.
Estreno España: 5 de diciembre 2018.