martes, 2 de octubre de 2018

El negocio de las palomitas en el cine y otras curiosidades del popcorn


Las palomitas son como los besos, algunos dulces, otros salados y en algunas ocasiones una excusa perfecta para ir (o no) al cine. Miguel Pina.

En una ocasión y hablando con un responsable de una conocida distribuidora cinematográfica en España, me confesaba que el negocio del cine ya no estaba en las películas, en los directores, en los galanes de cine o en las estrellas femeninas del séptimo arte. Era mucho más sencillo, el negocio estaba ahora en los servicios de restauración de las salas de cine y más concretamente en las famosas y humildes palomitas de maíz, que sin ser culpables de nada, comienzan a ser odiadas por el bolsillo del espectador, mientras que el amor de la industria cinematográfica se dispara de un modo inversamente proporcional. En lo personal no soy un consumidor habitual de este supuesto manjar de la gastronomía cinéfila, pero siempre recuerdo que de niño la asociación palomitas y cine iban de la mano. Aunque de vez en cuando y según la película proyectada las puedo consumir. Pero para todos, lo llamativo es su precio y es que si a ello, le sumamos refresco o cerveza, el coste ya supera incluso el precio de la propia entrada de cine.

Scarlett Johansson se suma a la fiesta con sus palomitas gourmet

Vamos con unos datos que son inequívocos en el porcentaje de negocio que generan las palomitas para una sala de cine. Un cubo, paquete o bolsa de palomitas genera un 1.800 por ciento de beneficio sobre lo que cuesta el maíz y el precio final de venta al público. En proporción, una lata de caviar Beluga, una langosta o un vino de reserva saldrían mucho más baratos que el famoso popcorn. De hecho, si por un paquete de palomitas de 100 gramos se están pagando 4 o 5 dólares/euros, este precio es exactamente igual al que tendríamos que pagar por 100 gramos de langosta en cualquier mercado de un país medio. Los refrescos tampoco se escapan de este sobrecoste y hablamos de un beneficio para el cine o cadenas de cines (Cinesa, Cinépolis,Yelmo), de un 1200 por ciento por una Coca-Cola o Pepsi de máquina, llegando a estar publicado este dato como record guinness de coste/beneficio para las empresas cinematográficas. A este paso y dentro de poco, el poder adquirir lo que ahora llaman un combo con palomitas, refrescos y demás gastronomía cinéfila para una familia media, será casi imposible. O incluso, ¿pudiera ser como una lotería o un premio? ¿Exagerado? Vean la imagen.

En realidad para ellos has ganado unos céntimos, ni siquiera un Euro/Dólar

En definitiva, con este escrito no trato de amargar la fiesta del cine a nadie. Más bien se trata de una curiosidad y de aportar unos datos que no pretenden que las palomitas se le atraganten a nadie. Pero, ¿dónde y cuándo nace esta tradición de convertir al espectador en un "zampapalomitas" sin conocimiento de causa? Pues precisamente en todo lo contrario de lo que este producto significa hoy. Para ello, habría que retrotraernos hasta la época de la Gran Depresión en Estados Unidos que es cuando un producto tan barato en su materia prima, encontró satisfacción entre los propietarios de los cines y el bolsillo/estómago del espectador que ambos andaban sumidos en la escasez. Por apenas 5 o 10 centavos, la bolsa de palomitas era un producto barato y que saciaba el hambre del espectador a la vez que repercutía en beneficios moderados para el empresario de cine que estuvo listo y hábil en popularizar este producto. El nuevo boom de las palomitas llegó cuando se inventó el microondas y las famosas palomitas comenzaron a llegar a los salones de los hogares en lo que ahora se conoce como peli y mantita. ¿Estallará la burbuja de las palomitas como la de los tulipanes en Holanda? ¿Se podrá avalar la compra de un piso con un combo de palomitas aunque sea caducado? ¿Habrá palomitas en Marte?


Algunos nombres alternativos de las palomitas maíz en diversos países del mundo:

Argentina: Pochoclo, pororó, pururú.
Belice: Poporocho.
Bolivia: Pipocas.
Chile: Cabritas.
Colombia: Crispetas.
Cuba: Rosetas de maíz.
Ecuador: Canguil.
Panamá: Millo.
República Dominicana: Cocalecas.
Uruguay: Pop.
Venezuela e Islas Canarias (España): Cotufas.
Resto del mundo: Estafa, timo, robo, etc, etc.

Y por último y antes de concluir, me preguntaba si cómo hay día mundial de todo; como por ejemplo el día del niño, el día del padre, el día de los enamorados, el día mundial del agua, el día mundial del perro abandonado, el día mundial del gato pulgoso, el día mundial del propio día mundial, ¿habrá día mundial de las palomitas de maíz? La respuesta a continuación:


Sean felices y vayan al cine con y sin palomitas, con o sin besos y si pueden llévense las palomitas desde casa, ahorrarán tiempo, salud y dinero. Es más, incluso hay gente que ve la película sin nada en la boca, en una opción insólita pero posible.

P. D. De regalo les dejo un vídeo de auto-ayuda para aprender a ligar en el cine sin que el combo de palomitas se interponga en su camino :-)

42 comentarios

  1. El vídeo es muy divertido!!. Ja jaja.
    Y me ha resultado muy agradable tu forma de exponer el tema de las famosas palomitas.
    A mí no me gusta oír ruidos cuando estoy viendo una película y me pone nerviosa cuando alguien se pone a comer patatitas fritas. Las palomitas hacen menos ruido pero queda el suelo de la sala "bonito " cuando se enciende la luz al terminar la proyección.
    Reconozco que alguna vez las he tomado pero hace ya mucho tiempo que no lo hago.
    Menudo lío!!. Entre el paquete de palomitas, la bebida...
    Creo que veré la película tranquila. Prefiero tomar algo al salir del cine.
    Un beso, Miguel.🤗🤗🤗🤗🤗

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    1. El vídeo es genial Amalia, me alegro que te haya gustado.

      Bueno yo en mis años de vida cinéfila he visto comer de todo en el cine (incluso comida, ja,ja,ja), y lo más molesto claro son las patatas fritas y el no va más las pipas de girasol :-)

      Como dices es buena idea lo de tomar algo a la salida del cine que al paso que vamos va a salir más barata una cena en el Palace que un combo palomitero con refresco incluido.

      Besos y gracias por pasarte.

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  2. Es cierto las palomitas vienen asociadas al cine y una buen peli, las comía en casa viendo una cinta interesante, saben mejor así jajajajaja. En catalán se llaman "Crispetes" curiosamente muy parecido a Colombia. Miguel no dejas de sorprenderme, me has hecho de reír ainssss, sino fuera por estos ratito. Un fuerte abrazo.

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    1. Mira si hubiera caído podría haber indicando también el nombre de las palomitas en nuestras otras lenguas oficiales como el catalán, el gallego o el euskera; pero bueno ya sé que si quiero palomitas en tu tierra su nombre es: Crispetes ;-)
      Me alegro te lo hayas pasado bien con la casi obligada publicación del tema palomitero. Besos Rosana y gracias por pasar.

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  3. Caramba, que tiempos aquellos, yo recuerdo que de crio me compraba palomitas cada vez que iba al cine, aunque desde que pagamos IVA,ya no recuerdo haber comprado. Enfin como cambian los tiempos....
    Un abrazo Miguel.

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    1. Hola Javier, yo también asocio mi niñez en el cine al olor y al sabor de las palomitas, claro que por aquel entonces eso del IVA (que no existía claro) o el valor que tenía el dinero era ya cosa de los padres :-). En cualquier caso era un producto mucho más asumible que actualmente en la insólita borrachera de precios de un producto tan barato en su materia prima.
      Un gran abrazo Javier.

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  4. Hola Miguel...A mi me encantan las palomitas, los refrigerios, la Coca Cola...Los chocolatitos, para mi es lo máximo ver una buena película mientras disfruto de mis palomitas y mi Coca Cola. En parte es mi niña interior la que me mueve en todo ello. También tengo recuerdos entrañables de cuando mi papi nos llevaba al cine y salíamos en los llamados "Cortes" a por las palomitas. Ahora bien, yo daría un trofeo a quien puede ver una película sin nada en la boca :))) ... Felicidades Miguel, es una muy original entrada, creo que las palomitas también merecen ser mencionadas en Cine y criticas marcianas ;) Y yo? Pues yo te mando un combo de abracitos y besitos infinitos...!!!

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    1. Hola María, bueno es que todo lo que has mencionado es un festín de dulces, golosinas y casi ni es necesario ver la película para pasarlo bien, ja,ja,ja. Es verdad lo que comentas, ja,ja,ja, también recuerdo cuando en mitad de la película cortaban la proyección y ponían un mensaje de "visite nuestro bar", eso ya era muy fuerte porque perdías la concentración y el hilo de la película. Bueno y el trofeo que tu dabas, yo me lo he ganado de sobra, actualmente y sobre todo en los pases de prensa es impensable ver una película con algo en la boca, ja,ja,ja. Muchas gracias por tus palabras y disfruta de tus palomitas sean dulces o saladas. Besos y abrazos marcianos.

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  5. Odio a la gente a mi alrededor comiendo palomitas, a los marranos que se van dejando el suelo a sus pies regado de los grumos blancos, a los que se pasan la película haciendo ruido para sacar las chuches de una bolsa de plástico y, finalmente, odio el olor a grasa malsana de las malditas palomitas. Jamás las he comido en el cine (sí en mi casa). Creo que es algo que debería estar prohibido y solo conozco en Santander un lugar donde lo está y es en la Filmoteca. Por eso procuro ir allí. Aunque viendo el negocio que supone igual en cualquier momento lo permiten.
    Muy interesante entrada.
    Un beso.

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    1. Ja,ja,ja Vaya repaso al sector palomitero de los espectadores, lo cierto es que objetivamente tienes razón en la guarrada en que se convierte un cine a la salida de la sala y desde luego si vamos a ver una película medianamente seria los ruidos pueden ser muy molestos. No recuerdo ahora exactamente si en la Filmoteca Nacional de Madrid están prohibidas o no, desde luego en ese caso ni se me ha pasado por la cabeza ejercer de sujeto zampapalomitas. Quizás en películas más distendidas tipo cine de evasión y demás, si las puedo consumir casi como una tradición. Besos Rosa y gracias por tu comentario.

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  6. Yo concibo un día o noche en el cine sin las palomitas pero desde que me entraron unas ganas irrefrenables de ir al baño en medio de una peli que me gustaba mucho y estaba interesante dejé de comprar refresco prefiero pasar sed pero mis palomitas tienen que estar. Aunque la ingesta de caramelo va a gustos ... son un vicio jejeje El vídeo es muy divertido. Hay que ir con mil ojos para encontrar el sitio en el cine. Pero lo cierto es que la gente ya te ubica en tu sitio si te equivocas. Por cierto los servicios están siempre muy lejos del cine. Un rollo. (Una simple anotación)

    Feliz por las palomitas pero me ha entrado hambre jajajaja

    Una entrada muy amena.

    Saluditos!!

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    1. Conozco un cine en Madrid en que los baños están dentro de la propia sala de cine (con una puerta claro, ja,ja,ja) y ahorran ese trayecto si es que tienes que salir en medio de la proyección. Con respecto a las palomitas, está claro que las asociamos al ver una película y quizás todo este deseo se deba a los recuerdos de nuestra infancia y al propio olor que si gusta hace casi irrefrenable el deseo de combo y refresco :-)
      Gracias por tus palabras Keren, un abrazo.

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  7. Interesante y simpática entrada. Yo, sintiéndolo mucho, prohibiría (como sucedía en mis años mozos) la entrada de comida y bebida en las salas de cine. No soporto oír el ruido que se produce al arañar el envase de cartón cada vez que el devorador de palomitas coge un puñado de estas, ni el sonido al masticarlas, ni al sorber el refresco. Y mira, en la sesión de tarde tiene un pase pues vendría a ser como una merienda, pero en la sesión de las 10:45 p.m., por ejemplo, ¿acaso no han cenado ya? ¿Cómo pueden pimplarse ese enorme bol de palomitas y ese medio litro de Cola? Y luego dejan la sala hecha un asco: palomitas por todas partes, hasta en los asientos, que por mucho que el servicio de limpieza se esmere, siempre quedan rastros, a veces incluso de líquido pegajoso en el suelo.
    Por no hablar de los que prefieren legar tarde a la proyección antes que quedarse sin ese manjar y entran en la sala a oscuras haciendo equilibrios con el bote (derramando palomitas a su paso) y el refresco mientras buscan su asiento y molestan al personal.
    Y en cuanto al gasto que ello representa, que es el tema central de tu acertada entrada, pasa lo mismo que lo que yo comento en mi blog Cuaderno de bitácora con respecto a los medicamentos: hay quien se queja por haber tenido que abonar veinte euros en medicinas y no le importa gastarse cincuenta en cosméticos.
    Por cierto, en catalán a las palomitas también las llamamos crispetes (se pronuncia crispetas).
    Un abrazo, Miguel.

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    1. Hola Josep, veo que entre los comentarios hay una fuerte división entre el rechazo y el amor por las famosas palomitas.

      Coincides en muchos aspectos con Rosa y sin ver su comentario pues han sido aprobados a la vez. Es verdad que el ruido, la suciedad y la falta de respeto al prójimo en el aspecto palomitero llega a situaciones muy molestas. Por no decir en si se trata de una película de terror en la que las palomitas y refrescos pueden volar hasta cabeza ajena, ja,ja,ja.

      Respecto al eje central de la entrada, está claro que si una entrada de cine cuesta 8 euros por dar una cifra y una persona se gasta otros 10 en los combos no tiene sentido que se queje del IVA o de los precios, pero en cualquier caso y respetando al todo aquel que le encanten las palomitas (yo mismo cuando voy por libre y no a un pase especial de crítica, también pico a veces), cabe decir que el abuso en los precios roza ya la estafa con unos porcentajes de beneficio inadmisibles y desproporcionados para el espectador.

      Gracias por el apunte de la nomenclatura en catalán de las palomitas, lo están comentado muchas personas también.

      Un gran abrazo.

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  8. Jajaja, qué gracioso el video. Me encantan todas las curiosidades que cuentas de las palomitas y los nombres que en cada país tienen... el que más me gusta es el que le dan en Cuba, y genial me parece, el nombre del resto de mundo, jajaja.
    Muy bonita tu frase del principio.
    Ha sido un placer Miguel.
    Un abrazo.

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    1. El vídeo es genial, y es que en realidad hay muchas situaciones que yo personalmente he vivido en una sala de cine, que darían para muchos vídeos humorísticos de este u otro tipo.

      Cierto que el nombre cubano es muy bonito y gracias por hacer mención a la frase del principio :-)

      Abrazos Elda y gracias como siempre por tu cálida presencia.

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  9. Me han encantado esta entrada. Por lo original, lo interesante y lo cómico y no tan cómico (y con ello me refiero a la barbaridad que supone ganar un 1800% de beneficio en PALOMITAS). Joder pa'l negocio.
    Pues sí, no cabe duda de que es un robo armado. Y eso que la última vez que fui al cine habían bajado los precios... Yo es que no puedo ver una película sin palomitas, pero también te digo que antes está el bienestar de mi bolsillo.
    Un abrazo, Miguel.

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    1. Pues muchas gracias Sofia. Respecto a lo económico y a ese beneficio del 1800 por ciento (que es un dato oficial), es realmente una vergüenza y en algunos cines han tomado medidas bajando considerablemente los precios de un producto que es sumamente barato en origen.

      Se me ha venido ahora a mi cocorota marciana la imagen grabada a fuego en un céntrico cine de Madrid, del cineasta Álex de la Iglesia con un enorme paquete de palomitas y la verdad me pareció una genialidad. Claro que él no tiene que mirar por el bienestar de su bolsillo :-)

      Un abrazo y gracias por pasarte.

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  10. Hola Miguel, el vídeo es una pasada, las palomita siempre serán un buen aliado para ver una buena película. ¿Quién no ha ido alguna vez al cine y ha comprado un cubilete enorme de palomitas? Yo creo que casi todos hemos disfrutado de ella en algún momento, pero también es verdad, que están los que no conciben el cine sin palomitas y las que no sólo no las comen, sino que no soportan los ruidos.
    Que tengas un lindo día! Un cálido abrazo!

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    1. Hola Cristina, efectivamente hay dos bandos entre los palomiteros y los no palomiteros y buena prueba de ello son los comentarios tan variados que se han producido en esta entrada. Yo desde luego con o sin palomitas disfruto del cine (o lo padezco) de cualquier forma. Un gran abrazo.

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  11. Qué bueno, Miguel. Veo que finalmente tenemos entrada especial para las palomitas, si es que son una parte importantísima del cine.
    Me ha hecho gracia ver que en Colombia se llaman crispetas, la traducción de palomitas en catalán son crispetes, pero con (e).
    Aunque estoy contigo, su nombre debería ser estafa, ja, ja, ja
    Yo confieso que cuando voy al cine me coge un no sé qué que tengo que pedirlas, no puedo renunciar a ellas. ¿Será el olor? Seguro que echan algo en el ambiente.
    Un beso, y feliz tarde.

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    1. Hola Irene, finalmente y tras el interés generado solo con mencionar que podría haber un escrito sobre las palomitas, esta entrada era casi de obligado cumplimiento marciano. Genial la aportación de las crispetes, me lo han comentado bastante a raíz de esta entrada y ya sé como pedirlas en caso de un ataque de cine y palomitas en alguna visita a Cataluña :-). Y sí, yo creo que el olor es muy atractivo para que no nos podamos resistir al combo, aunque yo en lo personal yo creo que mi couta palomitera se cumplió con creces hace ya algunos años. Aun así alguna vez y casi por tradición pueden caer si voy por libre y no es un festival, un pase privado o un evento especial.
      Besos y gracias por pasar.

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  12. Jajajaja ay Miguel! que entrada más divertida! Reconozco que yo no se ir al cine sin comer palomitas, para mi es uno de los placeres que el cine te da.. ese momento en el que compartes junto a tu acompañante un gigante bol de palomitas, me parece muy romántico jajaja llámame rara... Yo, por desgracia, voy poquísimo al cine, así que cuando voy, me gusta darme el capricho. Aquí en Cádiz las palomitas no son excesivamente caras, pero hay algunos lugares que se pasan, como por ejemplo en los cines Yelmo de Jerez, es una locura los precios tan desorbitados de las palomitas. Tenemos un amigo que siempre lleva el paquete de palomitas hecho de su casa jajaja, si es que para gusto los colores. En fin, con o sin palomitas, está claro que cada uno disfruta a su manera y que negocio es un rato. Besos.

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    1. Yo creo que todo depende con la frecuencia con la que se vaya al cine. Es decir, según tu comentas cuando vas al cine es un acontecimiento relativamente especial y yo creo que en casos así las palomitas son casi obligatorias. Yo en lo particular con las horas de cine que ya llevo mi cuota de palomitas y demás gastronomía cinéfila está cubierta de por vida ja,ja,ja. Besos Verónica y gracias por pasar.

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  13. Interesante información la que nos traes con esta entrada.
    Estoy de acuerdo en que los precios de las palomitas (y de cualquier otra cosa que uno compre dentro del cine) son desorbitados. Aún recuerdo estremecida el palo que me dieron en una sala por un botellín de agua (creo que si hubiera pedido un Rioja reserva del 97 no habría pagado tanto). Aunque, claro, siempre queda la opción de pasar de comer y beber mientras se ve la película, algo que me parece más razonable y más higiénico.
    Con tu entrada, además, me he enterado de que las palomitas ¡bajan el colesterol! Supongo que quienes defienden ese efecto se basan en el contenido de fibra, pero creo que para que los posibles efectos en los niveles de colesterol se manifestaran habría que consumir gran cantidad de palomitas al día, algo que podría causar un importante daño en nuestro bolsillo si se hace dentro de un cine.
    Gracias por hablarnos de un tema tan original.
    Un abrazo.

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    1. Ja,ja,ja lo del precio del agua también tiene delito, lo más curioso es que según me contaba una persona de México allí se producían registros casi como en los aeropuertos, para que nadie pudiera introducir comida del exterior. Esto demuestra, aunque ya está mucho más que demostrado, que la restauración en los cines es una parte muy importante del negocio. Y sí, yo creo que es posible ver una película sin comer y por lo general no suele pasar nada grave, ja,ja,ja.
      Respecto al colesterol creo que salen mucho más baratos los activia y son mucho más sanos, aunque el lobby palomitero diga lo contrario :-)
      Muchas gracias por tu tiempo en comentar kirke y por los matices que introduces.
      Un gran abrazo.

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  14. El video es fabuloso, en un principio pensé que con el codo o el brazo le hacía saltar el balde con los pochoclos, armando un desparramo de órdago.
    No me gustan los pochoclos y una de las razones por las que dejé de ir al cine fue por la falta de consideración: en momentos tensos o de suspenso, el que estaba al lado o adelante, empezaba a revolver en el balde y ese crujido me sacaba de clima.
    Te felicito, siempre sabés encontrar un tema simpático o interesante relacionado con el cine.
    Un gran abrazo, Miguel.

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    1. Bueno respecto al vídeo es muy gracioso y como dices yo he visto saltar cubos de palomitas por los aires, resbalones a causa de las pobres palomitas e incluso agresiones con los gigantescos cubos entre adolescentes. Respecto al ruido y si hablamos de una película seria y profunda es muy molesto, sin embargo si es cine escandaloso y de evasión y si el bolsillo lo permite es casi como una feliz tradición.
      Mil gracias por tus palabras y por tu presencia Mirella. Un gran abrazo.

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  15. ¡Qué grande, Miguel! Me encantó conocer el detalle de este impuesto palomitero. Con niños es inevitable, aunque ya hemos aprendido a traerlas bien escondidas de casa, je, je, je... La verdad es que no soy de comprarme palomitas para mí, pero sucede como con las patatas fritas ¡es imposible comerse una sola!
    No me molesta el ruido, con los niños las películas que veo tienen suficiente soundround como para que no se note. Lo que me llama la atención es que a las palomitas se les están uniendo los tacos con queso y te prometo que una vez vi a alguien dándole a los spaghettis.
    Pero ese es el negocio, creo que comenté una vez que la entrada al cine me parece excesivamente cara cuando el negocio lo tienen con estos productos y la publicidad que cada vez es más abundante antes del pase. En mi opinión mejor una sala llena que vacía.
    Desconocía el inicio de esta costumbre y la enorme variedad de nombres que se les asigna.
    Una entrada deliciosa y ahora que pienso creo que tengo una bolsita de maíz para el microondas. Un abrazo!!

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    1. ¡Muchas gracias David!

      Ja,ja,ja, reconozco que el truco de ir provistos de provisiones desde casa, cuando he ido con mi pequeña al cine yo también lo he hecho; lo que no sé hasta que punto es legal que no se permita el acceso de comida (palomitas, golosinas, jamón ibérico :-), y demás) a los cines. Aunque por otro lado, está claro que en situaciones así con niños y para divertirte, tampoco vas a entrar en consideraciones legales que puedan amargar una tarde o una sesión matinal que está hecha para disfrutar del cine.

      Te copio algo de lo que escribí una vez a propósito de lo que comentas de los tacos con queso y de los spaghettis:

      "Gastronomía" en el cine: palomitas saladas, palomitas dulces, patatas fritas, nachos con o sin queso, hot-dogs, pipas de girasol (doy fe), hamburguesas, bocadillos, pizzas, helados, algodón de azúcar, diversas golosinas para niños que se comen sus padres, maíz frito y estoy seguro que me dejo algún alimento de interés, lo cierto es que marisco nunca he visto, será por el precio......

      Efectivamente el negocio del cine se ha desbordado y más para las familias que sean numerosas, es inadmisible tanto los precios de las entradas en fin de semana, como esta burbuja de precios en las palomitas que pueden hacer renunciar a los padres a ir con mayor frecuencia a los cines o directamente no poder acudir dependiendo de su situación económica. Creo que estamos confundiendo los términos cuando el cine siempre ha sido el espectáculo más popular y más democrático para todos los bolsillos.

      Mil gracias David y disfruta de tus palomitas que yo haré lo propio cuando acabe este último comentario de la noche :-))

      Un gran abrazo.

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  16. las palomitas Miguel son el eter del cine para el espectador su consumo es parte habitual del largometraje pues son ilusiones que se comparten vuelan pesan poco y te sacian valla que te sacan de un apuro cuando no hay otra cosa y el estreno se lo merece , estupenda critica y buena documentacion nos das con tu articulo hecho del buen hacer que da poseer tanta y tan diversa documentacion , mis saludos y un fuerte abrazo . jr.

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    1. Hola José Ramón, como bien dices la ilusión de ir al cine para los niños y algunos mayores también está en disfrutar de sus palomitas y refrescos y por eso el precio me parece casi un chantaje emocional para el espectador. Creo que como en todo, el equilibrio debería imperar también en esta parte secundaria del cine pero que ya es una tradición incuestionablemente. Un gran abrazo y gracias siempre por tus cariñosas palabras.

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  17. Hola!genial el video y la reseña o reclamo es fantástico! !!las palomitas eran para los pobres.si señor!! Gracias.saludosbuhos

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    1. Exactamente, más o menos eso es lo que quería expresar. Y es que es increíble como un producto tan humilde y barato como son las palomitas se han convertido en un artículo de lujo. Gracias por pasar y saludos marcianos.

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  18. Hola Migue!!!
    Me has encantado . Vengo desde FB el camino es mas fácil que encontrarte en Google. Hace dos que no voy al cine...jajaja
    Lo veo confortablemente desde mi loft, comiendo y estando con lo que me gusta. Veo casi inmediatamente lo que están dando en los cines....
    Tu noticia me ha encantado no lo sabia...
    La vida va cambiando tan rápido y lo que hicimos ya no lo hacemos mas.... El cine está muy caro por lo tanto la gente tiene TV para los chicos y los grandes y ven lo que está regulado sin gastar tanto.... Pochoclos :(
    Yo soy del chocolate amargo y oscuro .... :)
    Nos has puesto al dia como siempre
    abrazos grandes

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  19. ¡Hola Recomenzar!

    Lo cierto y aunque no era muy amigo de publicar en Facebook, hay que reconocer que la repercusión de esta red social es muy superior a otras tanto en número de visitas como en interacciones.

    Bueno el cine en casa y con la comida que sea de nuestro agrado (por lo general dulces, palomitas, helados, chocolates y poca verdura ja,ja,ja) siempre es un placer aunque lógicamente para mí no hay ninguna pantalla en casa que pueda igualar las sensaciones que me otorga la gran pantalla en la propia sala de cine.

    Un gran abrazo y estupendo día en tu soleado Miami.

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  20. Jajajaja,... muy divertido. Lo cierto es que creo que se podrían contar con los dedos de una mano las veces que he comido palomitas en el cine. Imagino que de pequeño porqué superaban el presupuesto y ya de mayor,... quizás por la falta de costumbre. En todo caso reconozco que son icónicas

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    1. Lo has definido a la perfección Norte, por encima de gusto personales son ya algo icónico y que no se puede separar de la industria cinematográfica. Saludos y feliz viernes.

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  21. Jajaja bueno... primero de todo Hola Miguel, después de todo el verano!!
    Me ha encantado esta entrada tan divertida que has escrito, tiene ese humor tan tuyo :))
    La verdad es que las palomitas es todo un negocio, reconozco que en el cine no suelo comer palomitas pero en casa sí cuando pongo una peli!! A lo mejor voy al revés del mundo, pero es que no me gusta comer en el cine.
    Me ha hecho mucha gracia la cita del principio porque mientras leía me preguntaba quién lo habría dicho, y claro, después he visto que es tuya jajajaj
    Por cierto...¿sabes que en catalán las palomitas también son crispetes?? Jaja
    Bueno, ya estoy por aquí para leerte, espero que el verano bien!!
    Besitos :))

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    1. Hola María, muy bienvenida de nuevo y gracias por tus palabras. Esta publicación fue una improvisación sobre un pequeño debate que se originó en otra publicación en relación a las palomitas y le quise dar un aire ameno para quitarle hierro al asunto.

      Yo en lo personal creo que ya cubrí mi cuota palomitera hace tiempo, aun así alguna vez en casa o en el cine puedo picar aunque ya es muy raro. Como comenté en otra ocasión hay un hecho que me llama la atención y es como en películas de por ejemplo campos de exterminio nazis la gente ejerce de zampapalomitas como si estuviera viendo una peli de superhéroes o una comedia divertida. Pero bueno, el anecdotario palomitero es inmenso y desde luego he visto volar esos inmenso cubos por los aires y broncas fuertes por el ruido. Nada raro porque mi habitat marciano es el cine y creo que ya he visto todo lo que tenía que ver en una sala de cine.
      Si, me han comentado un montón lo de que a las palomitas en Cataluña se les llama crispetes, ya sé como tengo que no pedirlas, ja,ja,ja.
      Mi verano fue muy bien, paré todo el mes de agosto y ya de nuevo a divagar sobre cine. Espero lo hayas pasado genial y que pronto comiences a publicar. Un beso y feliz vienes!

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  22. Hola Miguel,aunque no gusto mucho de ir al cine, gusto menos de las palomitas. De joven si fui mucho al cine, a estas alturas prefiero ver las peliculas en casa, sin intromisión, ni filas, ni ruidos, ja, ja.

    Pero era justo que le hicieras una entrada a este importante complemento cinematográfico, el olor es muy agradable, mas que comerlas diria yo.

    Gracias por los detalles históricos de su origen en el cine, espero que en marte tengan algo mejor al gusto que ofrecer y con menos probabilidades de desparramarse por el suelo.

    Como siempre un gusto leerte, el video estuvo muy gracioso también.

    Abrazos y linda semana para ti.

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  23. Hola Idalia, creo que el ver cine en la intimidad del hogar es una opción muy buena también y especialmente para el cine clásico que es tan difícil de encontrar ya ni siquiera en alguna reposición.

    Bueno en Marte tenemos muchos alimentos saludables ahora que los terrícolas ya sabéis que tenemos agua subterránea para cultivar muchos manjares mejores que las palomitas, ja,ja,ja.

    Muchas gracias por tu cálida presencia, muchos abrazos.

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