viernes, 29 de junio de 2018

78/52. La escena que cambió el cine: Monumento cinéfilo al filme Psicosis del maestro Alfred Hitchcock


La muerte de una mujer bella es, incuestionablemente, el tema más poético del mundo. -Edgar Allan Poe.

La historia: En el año 1960 y con apenas 800.000 euros de presupuesto, se estrenaba Psicosis en Estados Unidos con la prohibición del maestro Alfred Hitchcock de que nadie pudiera acceder a la sala de cine una vez hubiera comenzado la proyección.

78/52. La escena que cambió el cine, es la película documental que narra la historia de como se fraguó la filmación centrándose en la mítica escena de la ducha en la que Janet Leigh era asesinada. El título de esta película se debe a la casi anatomía forense que se realizan de los 52 planos cinematográficos de la celebérrima secuencia y a las 78 configuraciones de cámara utilizadas para su rodaje.


La crítíca: Cuando Janet Leigh entra en la recepción del mítico motel Bates y pregunta: _ ¿Tiene una habitación disponible?, obtiene una respuesta de Anthony Perkins, que no deja lugar a dudas de que algo inquietante va a suceder:

 _Tenemos 12 habitaciones disponibles. 12 cabañas, 12 habitaciones disponibles. Desviaron la autopista.

La historia del cine está a punto de llevarnos a una de las secuencias que cambiarían para siempre la forma de entender la cinematografía. Además y en cierta manera también llevó a parte de la sociedad estadounidense a perder parte de su inocencia. La amenaza ya no era la guerra fría, los fenómenos naturales o los crímenes que aparecían en las crónicas de sucesos. Ahora la amenaza se encontraba detrás de la cortina de la ducha de cualquier cuarto de baño en Norteamérica. El subgénero cinematográfico slasher había dado a luz, aunque aún no tuviera nombre concreto.

A partir de este momento cumbre, escenas parecidas con y sin ducha de por medio, no han dejado de aparecer en la cinematografía mundial. ¡No era la ducha, era el SUSPENSE!  Precisamente este año 2018, hemos vivido uno de los momentos cumbres del cine de suspense y con una bañera de por medio. De nuevo, el cuarto de baño como lugar de nuestros miedos en el que debería ser nuestro lugar de máxima intimidad y relax. De alguna forma la cinta reseñada hoy, sostiene la tesis de una manera un tanto metafórica, de observar en la pureza del agua o en la intimidad de entregar nuestro cuerpos desnudos al agua una especie de pérdida de la virginidad/inocencia, si ese momento es bruscamente interrumpido. Si aún no han caído a la película a la que me refería en el inicio de este párrafo, se trata de Un lugar tranquilo en la que Emily Blunt vive un intento de ataque en su bañera de un nuevo Norman Bates en forma de criatura extraterrestre. Me vuelvo a reafirmar en la excelencia de esta película, y visionada ya por segunda vez, afirmo y en mi opinión claro, que está a la altura de las mejores películas del maestro Hitchcock e incluso llegando a superarle en audacia y por supuesto en la técnica que en aquel momento disponía el director de Psicosis. De hecho, para el diseño de sonido de la mítica secuencia se tuvieron que utilizar melones o trozos de carne de una manera un tanto rudimentaria, para simular como el cuchillo penetraba en el torso de la protagonista. En cualquier caso, Psicosis, es algo más que la citada secuencia. Su presentación es brillante y su fotografía en blanco y negro es muy potente. La mirada final de Anthony Perkins es casi en sí misma una obra maestra.

También me gustaría recordar y probablemente esto sea una influencia de las lecturas del profesor Eduardo Blazquez Mateos; la tremenda simbología y el poder de las moradas en el cine que refleja la tenebrosa casa de Norman Bates. La elección de la posada/mansión nos llevaría a observar influencias del Impresionismo alemán muy a la manera hitchconiana. En la misma linea, habría que hacer una observancia en la utilización de los espejos en Psicosis como simbología/retrato en los conflictos psicológicos de sus protagonistas. Por lo tanto, el espejo es en la película un marco narrativo más, que sin embargo, en el documental analizado hoy pasa desapercibido quizás para no excederse en detalles que llevarían al metraje a un bucle sine díe.


La película documental cuenta con una serie de testimonios de personas del mundo del cine que dan su punto de vista de lo que significó Psicosis y concretamente centrándose, aunque no solo, en la escena de la ducha. Entre otros, nos encontramos con declaraciones de: Gullermo del Toro, Jamie Lee Curtis, ElijahWood, Danny Elfman, Peter Bogdanovich, Oz Perkins, Richar Stanley, Neil Marshall, Mick Garris, o Scott Spiegel. Dejaremos en el aire sus declaraciones para no destripar la película. Eso sí, les aseguro que cada disertación guarda el máximo interés. En el debe del documental, sin embargo, se aprecia apenas una sola voz crítica con la película y esta es paradójicamente la del maestro Hitchcock. Él mismo declara que pensó la película como un chiste y como una provocación para la prensa y para la crítica. En mí opinión, más personal que nunca, considero a Psicosis una obra magistral, pero vista hoy, y si nos centramos en la figura de la "madre" de Norman Bates, técnicamente tanto el disfraz, como el cuchillo, como la manera de agredir han quedado completamente desfasadas y han envejecido realmente mal. Todo, y eso sí, lo salva aún la obra maestra en forma de música de la escena del asesinato. Esas notas siguen resonando en las más altas cumbres de la cinematografía mundial.


En conclusión, 78/52. La escena que cambió el cine es una master class cinéfila o como se debería decir en nuestra rica lengua, una clase magistral que será una delicia inolvidable para los más cinéfilos, un profundo orgasmo para las ninfocinemaníacas y ninfocinemaníacos y una curiosidad más que interesante para los espectadores menos asiduos a las salas de cine. Y todo ello en 90 minutos.

Nota: 9/10.

P.D. 78/52. La escena que cambió el cine, obtuvo el galardón a la mejor película documental en el pasado Festival Internacional de Sitges.

Nacionalidad: EE UU.
Director: Alexandre O. Philippe.
Música: Jon Hegel.
Fotografía: Robert Muratone.
Duración: 91 minutos.
Estreno EE UU: 13/10/2017.
Estreno España: 29/06/2018.

viernes, 22 de junio de 2018

No dormirás: bochornoso y delirante psicodrama que produce más sueño que miedo


Al que has de castigar con obras no trates mal con palabras, pues le basta al desdichado la pena del suplicio. -Miguel de Cervantes.

La historia: Alma (Belén Rueda) es una vanguardista directora teatral que está preparando un nuevo proyecto para ser representado ante el público en un antiguo y misterioso hospital psiquiátrico. Para ello, contrata a Bianca (Eva de Dominici) y a Cecilia (Natalia de Molina), que son dos jóvenes actrices deseando progresar en sus carreras. El problema surge cuando la directora de la obra somete al elenco actoral a una fuerte privación del sueño durante días, para que sus interpretaciones sean lo más dramáticas posibles. El circo y la payasada está servida.


La crítica: Nada que añadir. Fin.

Nota: 0/10.

Nacionalidad: España, Uruguay, Argentina.
Director: Gustavo Hernández.
Reparto: Belén Rueda, Eva de Dominici,
Natalia de Molina, Germán Palacios.
Guión: Juma Fodde.
Música: Alfonso González Aguilar.
Fotografia: Guillermo Nieto.
Duración: 105 insufribles minutos.
Estreno Argentina y Uruguay: 11/01/2018.
Estreno España: 15 de junio de 2018.

viernes, 15 de junio de 2018

La estación violenta: un íntimo poema sobre la pérdida tatuado sobre la espalda de Nerea Barros


Fue el año del enamoramiento encarnizado. Ni el uno ni el otro tenían vida para nada distinto de pensar el uno en el otro, para soñar con el otro, para esperar las cartas con tanta ansiedad como las contestaban. -Gabriel García Márquez.

La historia: Claudia (Nerea Barros) y David (Xosé Barato) son un matrimonio que regresan a sus orígenes en Santiago de Compostela, tras haber pasado varios años en París y haber perdido el contacto con sus amigos de juventud. En su vuelta, se reencuentran con su amigo común Manoel (Alberto Rolan), que se encuentra aislado del mundo luchando entre su pasión por la escritura y su adicción a las drogas. Cuando se ponen al día de sus vidas y de sus recuerdos en común, comienzan a convivir de nuevo con Nerea como objeto de deseo físico e intelectual. Pero ella es consciente de que su regreso a Galicia es por su complicado estado de salud y solo quiere disfrutar de su tiempo y de sus recuerdos el máximo tiempo posible.


La crítica: El mapa cromático, sensual y sentimental de la filmación, comienza en la presentación con un precioso plano dorsal tatuado en la espalda de Nerea Barros, para poco después abrir el angulo de visión hacia un baño en el mar en el que encontramos la celebración de la vida y la amistad de un grupo de amigos. Años después, y en una especie de metáfora de amor y muerte, algunos de estos amigos volverán a sumergir sus cuerpos desnudos en la misma playa, aunque ya será la oscuridad de la noche la que simbolice un ciclo vital que ha llegado a su final.

Basada en la novela homónima del escritor Manuel Jabois, La estación violenta (A estación violenta), es la íntima y minimalista ópera prima de la joven cineasta gallega Anxos Fazáns, que debuta a sus 26 años con una visión muy especial para dibujar texturas narrativas a través de un lenguaje visual plagado de silencios y sin embargo repleto de significados. La directora, no conforme con una presentación muy especial del filme, insiste en los primeros momentos de la película en narrar a través de planos cinematográficos dorsales para presentar así a los personajes. En contraposición a esto y según avanza el metraje, la directora gira esa pretendida timidez inicial y ya muestra sin pudor y con naturalidad o con naturismo según queramos entender, planos frontales con desnudos masculinos integrales que son rara avis en el cine y los acompaña de desnudos femeninos parciales cambiando los papeles habituales en la cinematografía. Con ello y de manera siempre introspectiva intenta y consigue acercarnos a la psicología de unos personajes a los que presenta perdidos en un mundo que se derrumba para ellos.

La cineasta en un adaptación muy libre de la novela, conversa consigo misma y con el espectador sobre la vuelta de unos personajes al mapa de sus orígenes geográficos y sentimentales. También conversa y discute sobre la muerte, planteando a mi manera de entender, un discurso firme sobre la pérdida y con ello un canto a la vida misma cuando aún estamos en disposición de disfrutar de ella. Y es que incluso parece plantear que un sentimiento tan nefasto como los celos, parece ser disipado cuando la muerte acecha al ser amado y es en ese momento cuando el pleno amor aparece en toda su intensidad. Hablamos de algo tan poético como es el amor verdadero pero visto desde una crudeza narrativa que solo puede ser reflejado desde el cine independiente. Con A estación violenta, Anxos Fazáns, se sitúa en una posición muy relevante en la nueva corriente del cine gallego que vive unos momentos muy dulces, aunque no es muy conocido en el resto de España.


Tras ganar el Premio Goya por su actuación en La isla mínima, Nerea Barros vuelve a dejar una actuación deslumbrante enamorando a la cámara en cada encuadre que protagoniza. Nunca sabremos como hubiera sido A estación violenta sin ella, pero lo que si sabemos es que la película ya le pertenece y sería un ejercicio estéril imaginar a otra actriz mejor para meterse en el papel de Claudia. Este personaje, es sobre el que gira toda la narrativa moviendo los corazones de los espectadores y de los demás personajes representados. De personalidad enigmática, Claudia se enfrenta a una enfermedad recién diagnosticada, desde el descaro y con una vitalidad que sirve como contrapunto, para volver a reunir en torno a su figura a parte del grupo de amigos de cuando la felicidad era una estación más del año.

El otro personaje clave de la historia está interpretado con contención y buen estilo por Alberto Rolán (María y los demás), que hace el papel de Manoel y a través de él, conocemos a un tipo que ha perdido la ilusión por la vida y busca en las drogas un escape para la soledad en la que ha elegido vivir. La llegada de su antigua amiga Claudia y un romance con la hermana pequeña del marido de esta, parecen servir de punto de fuga a su infeliz vida. Esta joven llamada Daniela, está interpretada con bastante acierto y descaro por la cantante y actriz debutante Laura Lamontagne, que merece una mención especial por este papel que representa de manera metafórica el verano de la vida. Para concluir con el reparto, el marido de Claudia esta interpretado por Xosé Barato (El secreto de Puente Viejo), con un papel muy complejo en el que tiene que lidiar con la enfermedad de su amada y con unos celos que parecen ser ahogados cuando la muerte te mira de frente.


El aspecto adicional más importante de la producción es la misma Galicia que va asomando de tres formas distintas y todas ellas fundamentales para el significado sentimental de la historia. El mar en primer lugar siempre está presente aunque no siempre aparezca en pantalla. En segundo lugar, la propia música alternativa gallega actúa como contrapunto emocional y en tercer lugar, cabría destacar que la película se ha rodado en lengua gallega y en una decisión audaz de la cineasta, parece que que no va a permitir el doblaje para no desvirtuar así el clima que se respira en un proyecto muy personal. Otro aspecto que llama la atención, y en el que personalmente vengo haciendo hincapié en los últimos meses, es cuando la duración excesiva de las películas lejos de favorecer a estas, suponen un obstáculo para la propia narrativa de las mismas. Pues bien, en esta ocasión, Anxos Fazáns decide dejar el metraje en apenas 73 minutos con lo que vuelve a demostrar su audacia en esta cuestión también. Quizás en el debe de la película, y aunque resulte paradójico con mi manera de entender la cinematografía, cabría apuntar que esta duración tan ajustada, no es suficiente para el desarrollo completo de los personajes. En mi opinión, se echan en falta más diálogos, para además de profundizar en los personajes, llegar de esa manera hasta el entorno de los 90 minutos clásicos que son el punto donde las películas consiguen un desarrollo completo y un ritmo narrativo adecuado con carácter general. En cualquier caso, la valentía de esta joven cineasta la colocan con muchas posibilidades de situarse a la vanguardia del cine gallego y con ello, obtener una posición privilegiada para estar en disposición de dar el salto a rodar con mayores presupuestos y de esa manera llegar a un espectro de público más amplio en España y así dar salida a su cine al resto del mundo.


A estación violenta es un íntimo y duro poema visual sobre la pérdida, que transcurre en el presente pero que respira por los poros del pasado de sus personajes principales. Es también, una crónica del dolor donde los silencios siempre se sienten por encima de los discursos que no llevan a ninguna parte. En definitiva, la filmación trata de indagar en un mundo de unos sueños rotos a través de la desnudez de sus protagonistas, que buscan en la felicidad del pasado, una esperanza y un resorte al que agarrarse para afrontar un futuro incierto.

Nota: 8/10.

Dirección: Anxos Fazáns.
Reparto: Nerea Barros, Alberto Rolán,
Xosé Barato,  Laura Lamontagne.
Guión: Anxos Fazáns, Ángel Santos,
Daniel Froiz, Xacobe Casas.
Novela: Manuel Jabois.
Música: Charles Rapante.
Fotografía: Alberte Branco.
Duración: 73 minutos.
Estreno España: 15 de junio de 2018.

martes, 12 de junio de 2018

El fútbol o yo: el pelotudo, su mujer y otras cosas del querer


Correré como un negro, para vivir mañana como un blanco. -Samuel Eto'o.

La historia: Pedro (Adrián Suar) vive tan obsesionado con el fútbol que es capaz de ver partidos durante 24 horas seguidas los fines de semana o incluso ponerse la alarma a las 4 de la madrugada para ver un partido de la liga catarí. Es tal su adicción por el deporte rey, que es hincha a la vez de Boca Juniors y de River Plate, lo cual es algo insólito en su Argentina. Mientras tanto Verónica (Julieta Díaz), hace las veces de madre, ama de casa, e intenta emprender negocios sin la menor atención de su marido. Llegados a una situación insostenible como pareja, Verónica decide hacer caso a su mejor amiga y pone un ultimátum a Pedro: "¡¡O el fútbol o yo!!"


La crítica: En un cerebro tan simple como el masculino, los ultimátums hay que reformularlos de manera más adecuada. Si a un hombre le dan a elegir entre el fútbol como es el caso, y un "YO" tan mayestático, probablemente de la propia impresión de la pregunta, acabe eligiendo el fútbol como salida más sencilla sin que le de un aneurisma cerebral. En cambio, si simplificamos la cuestión a: ¡El fútbol o te quedas sin SEXO!, la elección probablemente sería muy distinta a la primera hipótesis que he sostenido. En todo caso, ¿quién no se ha enfrentado a alguna pregunta tan crucial en su vida? Yo mismo, por ejemplo, recibí un ultimátum parecido que consistía en lo siguiente: ¡¡O el cine o yo!! Evidentemente ya habréis deducido cual fue mi respuesta. Por eso, y ante la posibilidad de una futura compañera marciana, la elección es clara, o es una actriz o es una ninfocinemaníaca* compulsiva, que si además es guapa mejor que mejor. Y una vez cumplimentada esta parte de la crítica marciana, vayamos con el análisis supuestamente serio (que no lo será) de esta simpática comedia argentina.

A falta de unos pocos días para que comience el mundial de fútbol de Rusia 2018, ha llegado a las carteleras de España de una manera oportuna, pero también oportunista, la última película del cineasta argentino Marcos Carnevale que en el año 2013, firmó una gran comedia llamada Corazón de león con Guillermo Francella y de la que posteriormente se realizó un buen remake francés llamado Un Homme á la hauteur (lo recuerdo pues después de machacar a varias producciones francesas, que quede claro que no guardo ningún rencor a los camiohispanofóbicos* franchutes. Sencillamente les pido que hagan buenas películas y aquí quedarán reflejadas como por ejemplo así pasó con El hombre perfecto, Maria by Callas o El viaje del emperador).

En esta ocasión y apoyado por una premisa de salida bastante divertida, Carnevale sustentado además por un más que aceptable guión, juega sin ambages con los estereotipos y con la batalla de sexos para hacer lo que toda comedia insustancial debe aspirar a conseguir. Y esto es algo tan fácil, como hacer reír o sonreír, buscando un sencillo cine de evasión que consigue lo que busca. Es decir, ni más ni menos, que pasar un rato entretenido en el cine y salir por lo tanto de la sala con una sonrisa y mejor de lo que entramos dos horas antes de comenzar la sesión, publicidad y trailers incluidos. Por cierto, ¿es lícita la publicidad en el cine una vez que hemos pagado una entrada por un espectáculo? ¿Se haría semejante cosa en la ópera? ¿Somos los espectadores de cine tratados como unos tarados mentales? ¿Por qué la cinematografía se sigue considerando el pariente pobre de la cultura? No es necesario que contestéis, las preguntas son para ir rellenando la crítica marciana.


En el reparto, nos encontramos con un Adrián Suar al que ya vimos en una comedia parecida y con cierta gracia como fue Me casé con un boludo y que sin ser ninguna maravilla como actor, se defiende como puede en este tipo de películas (abro paréntesis, esos enlaces que veis en azul turquesa no son de adorno, ni para dar colorido a la crítica, hay que pinchar en ellos para sumar visitas al marcador marciano :-), cierro paréntesis). En esta ocasión, su personaje ademas de un boludo, es un gran pelotudo en el más amplio término de esta palabra usada con cierta frecuencia en Argentina. Su contendiente y sufrida esposa, es interpretada con cierta gracia por Julieta Díaz (La señal), en un personaje al borde de un ataque de nervios como diría Almodóvar. Por último, mención especial para un personaje genial interpretado por un gran Alfredo Casero (Todas las azafatas van al cielo), que se encarga de apadrinar a Pedro en su intento de desintoxicarse de su pasión por el fútbol.

En los aspectos técnicos y adicionales caben destacar algunas bellas vistas aéreas de la ciudad de Buenos Aires, y un gran plano cenital de apertura, con La bombonera en estado de ebullición. Con ello se presenta al estadio de fútbol del Boca Juniors como ejemplo de los nuevos templos sagrados de nuestra época. Todo ello con permiso de los grandiosos locales que ahora regenta el amigo Papa Francisco (perdón y amén).

En conclusión, El fútbol y yo, no aspira a ser más que un juguete cinéfilo sin más pretensiones que entretener y apurando mucho ya, un aviso a navegantes y "navegantas" ante la inminente Copa Mundial de la Fifa.  Por cierto, un chollo para los abogados matrimonialistas que a mediados del mes de julio, harán su agosto por adelantado. Entre esto y las vacaciones con las queridas suegras, se avecina un verano calentito y no precisamente por el cambio climático. Suerte para todos los pelotudos del planeta Tierra y que gane el mejor.

Nota: 6/10.

Palabras inventadas hoy:

*ninfocinemaníaca: mujer adicta al cine, que además, después de los menesteres sexuales propios de la especie humana, sean con fines reproductivos o recreativos, lejos de pedir mimos, sale disparada a la televisión a poner el último estreno de Netflix.

*camiohispanofóbicos: amables conciudadanos franceses que en décadas pasadas se dedicaban a la noble tarea de volcar la fruta y la verdura de los camiones españoles a su paso por la frontera.

Mis disculpas por adelantado a todos los "gremios" afectados y citados, es decir: hombres, mujeres, pelotudos, futboleros, boludos, franceses, académicos, ninfómanas, abogados, católicos, suegras y ofendidos/as en general.
Las quejas al buzón de voz.

P.D. En la próxima crítica, por fin hablaremos de Cine.

Nacionalidad: Argentina.
Dirección: Marcos Carnevale.
Reparto: Adrián Suar, Julieta Díaz,
Alfredo Casero, Natalia Santiago.
Guión: Marcos Carnevale, Adrián Suar.
Música: Iván Wyszogrod.
Fotografía: Rolo Pulpeiro.
Duración: 105 minutos.
Estreno Argentina: 10/08/2017.
Estreno España: 8/06/2018.

viernes, 8 de junio de 2018

El doctor de la felicidad (Knock): descafeinada comedia pseudo-romántica a mayor gloria de Omar Sy


La gente sana son enfermos que se ignoran. -Dr. Knock.

La historia: Después de un turbulento pasado como estafador de poca monta, Knock (Omar Sy), se ha reconvertido en médico y llega al pequeño pueblo francés de Saint-Maurice a ocupar la plaza vacante que ha dejado el anterior doctor. Sus métodos y manera de entender la medicina se mueven por objetivos económicos y para ello ofrece consultas médicas gratuitas una vez a la semana, que sirvan como cebo para convertir a los habitantes sanos del lugar en posibles enfermos ya sean por dolencias reales o imaginarias. Pero en medio de esta huida hacia adelante, se cruzará en su camino con la joven Adèle (Ana Girardot), y la semilla de un romance le hará replantearse su situación, sus métodos y cómo afrontar la enfermedad real de su amada.


La crítica: ¿Les damos un poco de caña a los traductores de cine o les dejamos en paz? Yo creo que un poquito de lo primero para al menos en unas lineas acordarnos de estos maestros de la improvisación y de su genial sentido del humor. Y es que en España han pasado de convertir el título original de la película de un aséptico 'Knock' a un florido invento llamado El doctor de la felicidad. No quiero ni pensar lo que puede pasar en México, país en el cual los maestros traductores (dixit Pablo del Moral) son "insuperables" con sus ocurrencias y la cinta puede acabar renombrándose: "El doctor de la felicidad flotando sobre bellos campos de piruletas con unicornios de colores" (dixit María Delgado). Sinceramente yo creo que un poco de marihuana no hace daño a nadie, incluso es recetada como tratamiento médico en algunos casos como coadyuvante. Ahora bien, una cosa es un poquito y otra cosa es ir completamente colocado a la hora de realizar una traducción cinematográfica. Y supongo que alguien pensará que una traducción así es más efectiva y mercantilista, pero claro, es que incluso a mí que suelo escribir o desvariar sobre de cine, me avergüenza decir que he ido una sala a ver al doctor felicidades por ser un título tan hortera, cursi y aberrante como es el aquí mencionado. ¿Realmente atrae o echa para atrás una traducción así? La verdad, tampoco es lo que más me interesa. Son ya tantos los atentados contra el séptimo arte, que al menos me queda el recurso del pataleo como protesta ante una práctica insufrible. Lo bueno (supongo), es que creo que jamás será superada la fechoría de cuando en España se tradujo la película 'Eternal Sunshine of the Spotless Mind', con el alucinante título de ¡Olvidate de mí!

En fin, todo este rollo es porque realmente en la sinopsis está todo lo que sucede en la película que vuelve a estar en la órbita del nada de nada monada. No es tan grave el asunto como en el infame bodrio El taller de escritura, pero la película de la cineasta francesa Lorraine Lévy, se queda solo en un producto hecho en exclusiva para el lucimiento de la estrella francesa Omar Sy, hacer unos buenos euros de taquilla, y a otra cosa mariposa con un buen dinerito en la bolsa.

Ahora debería ir ya la parte formal de la crítica, si bien nos encontramos con el problema de que dicen que en Internet no se puede escribir muy largo pues la gente desconecta y se gira a ver si le ha llegado una nueva notificación de WhatsApp. Aunque también dicen que la distancia es el olvido y es mentira. Si lo sabré yo que cuando mi amiga Jennifer Lawrence me dejó tirado y aislado en Marte, largándose a La Tierra sin el menor rubor, aún la recuerdo con su dulces besos con sabor a ajo.

En fin, vayamos con la parte seria. El doctor de la felicidad es la adaptación cinematográfica del libreto escrito para teatro en 1923 por el dramaturgo francés Jules Romains y cuyo titulo original se podría traducir por El Dr. Knock y el triunfo de la medicina. Este texto trata de defender la tesis de la excesiva medicalización de la sociedad e incluso se considera profético en el desarrollo posterior de la industria farmacéutica y la posterior expansión de las empresas biotecnológicas. Pues bien, esta obra que se considera un clásico en Francia y de la que ya se habían realizado adaptaciones cinematográficas, se queda en una comedia raquítica e insustancial, aunque en su defensa cabe decir que se digiere de una forma agradable sin al menos resultar pesada o plomiza en su transcurrir.


Sin duda, lo mejor pasa por un reparto encabezado por un Omar Sy (Intocable, Mañana empieza todo), que continua en estado de gracia y se sitúa como el rey de la comedia en Francia, por no decir en Europa entera. Quizás cabría exigirle mayor implicación buscando papeles con registros diferentes, pues una vez se cae en el encasillamiento es muy complejo salir de él. En la parte femenina y como amada del doctorcito, aparece una estupenda Ana Girardot a la que ya vimos en Un hombre perfecto y que se postula ya seriamente a ser una alternativa a la gran Marion Cotillard. Y aunque ella está bien, su personaje es un puro cliché que se siente como una mezcla de una cenicienta a la francesa y una princesa Disney a la espera de ser rescatada por un príncipe azul más interesado en sacar la pasta a sus conciudadanos que en sacarle un beso a su princesa. De hecho, el romance que se establece entre los protagonistas es tan blandido, tan de la señorita Pepis y tan platónico, que nunca llega a resultar creíble en una especie de pseudo-romanticismo de la revista ¡Hola!. El resto del reparto cumple con creces, incluyendo en el elenco a algunos representantes de la Comédie-Françoise. Son personajes arquetípicos del lugar o fuerzas vivas como se decía en España; incluyendo por lo tanto al sacerdote, al farmacéutico, al maestro de la escuela y a miembros de la alta burguesía del lugar.

En los aspectos adicionales si cabe destacar una luminosa y preciosista dirección de fotografía a los mandos de Emmanuel Soyer, y una excelente ambientación situando la acción en la Francia de los años 50 del siglo pasado con un más que correcto diseño de vestuario. En este orden de cosas si podríamos hablar de una película bonita, que no es lo mismo que hablar de una buena película.

En definitiva y para recapitular ya, El doctor de la felicidad se me antoja como una propuesta blanda, prescindible y descafeinada. Además acentúa sus defectos con un giro en su desarrollo desde la supuesta comedia inicial al melodrama más lacrimógeno, sin por cierto conseguir ni risas en su primera parte, ni lágrimas en la parte final. En la parte positiva, cabe salvar a un buen reparto y a una buena dirección de arte en las localizaciones exteriores, que nos llevaría a la triste conclusión de acabar diciendo: "al menos los paisajes eran bonitos".

Nota: 5/10.

Dirección y guión: Lorraine Levy.
Historia: Jules Romains.
Reparto: Omar Sy, Ana Girardot,
Alex Lutz, Helène Vincent.
Música: Cyrille Aufort.
Fotografía: Emmanuel Soyer.
Duración: 113 minutos.
Estreno Francia: 18/10/2017.
Estreno España: 25/05/2018.



lunes, 4 de junio de 2018

El malvado zorro feroz: una dulce fábula animada sobre la paternidad


Con los zorros, hay que ser un poco zorro. -Thomas Fuller.

La historia: Tres actos, tres historias y un zorro nada feroz. En una granja de la bucólica campiña francesa, conviven un pato un tanto gruñón, una cigüeña perezosa que no quiere entregar a los bebés recién nacidos, un conejo caprichoso que hace las veces de la cigüeña, un cerdo amistoso, gordito y feliz, unas gallinas revolucionarias y un verdadero lobo feroz que intenta enseñar al zorro el porqué de su condición. 


La crítica: Unos lápices, unas acuarelas, unos pinceles, imaginación y una infinita ternura, han sido elementos más que suficientes, para que el cineasta y dibujante francés Benjamin Renner, haya vuelto a crear una hermosa obra animada como en su momento lo hizo con la aclamada Ernest & Célestine. En esta ocasión, se encarga de adaptar su cómic homónimo y lo hace ayudado en la dirección y guión por Patrick Imbert y Joan Regnaud, lo que les ha valido para llevarse el Premio Cesar de la Academia francesa como mejor película de animación en este año 2018. 

La película se divide en tres historias de aproximadamente media hora de duración cada una, que si bien pudieran funcionar independientemente entre sí, al ser interpretadas por los mismos personajes de naturaleza antropomórfica, hallan un discurso común para fusionar las tres narraciones de alguna manera en una sola. Para presentarlas, los cineastas utilizan un original recurso haciendo que el simpático zorro las vaya presentando como si fueran pequeñas representaciones teatrales y convirtiendo con ello a los espectadores de la sala de cine, en metafóricos espectadores que asisten a una función de teatro. 

Demos por ello unas breves pinceladas de las tres fábulas, para en las conclusiones finales, recapitular sobre los significantes y la calidad de lo exhibido en pantalla. 


La entrega del bebé: Una cigüeña muy perezosa y en estado de embriaguez, decide encargar la entrega de un recién nacido a un conejo, a un cerdo y a un pato que se ven superados por la irresponsabilidad de la cigüeña. Naturalmente este cuento está inspirado en la idea cuestionable o no, de como explicar a los más pequeños la llegada de los bebés a los hogares, utilizando el recurso de que son estas aves las que se encargan del trabajo y todo ello sin la necesidad de la anestesia epidural, claro. 

El malvado zorro feroz: Un zorro asustadizo, hambriento y locuaz es incapaz de asustar a las gallinas de una granja y se pasa el día intentando buscar comida con muy poco éxito. Desesperado ante su situación, decide pedir consejo al lobo (él si es feroz), y este le indica que al menos robe los huevos a las gallinas, los incube y cuando nazcan y crezcan, entre los dos se puedan dar el gran banquete. El problema surge, cuando los pollitos recién nacidos, toman al zorro como a su madre y este apenado se debate entre criarlos o zampárselos. Sin duda, esta es la mejor historia de la propuesta y de ahí que esté situada en la parte central de la filmación.

Hay que salvar la navidad: La historia con la que se cierra la película trata de recuperar el espíritu navideño a través de la figura de Papa Noel y mediante la transfiguración de nuestros personajes en dadivosos sustitutos de este último. Con alguna referencia a E.T el extraterrestre de Spielberg, quizás sea la parte más floja de la producción, aunque deja algunos momentos de humor con la delicadeza con la que está impregnada el conjunto de la puesta en escena de la animación. 


Recapitulando ya, El malvado zorro feroz es una dulce fábula que sobre todo nos habla de la paternidad desde la dulzura y la sencillez de una animación que parece rescatada de otro tiempo. Principalmente indicada para un público de hasta los 10 años de edad, paradójicamente serán los adultos los que más disfruten al encontrar un mundo inspirado en los cuentos de Jean de la Fontaine que nos legó títulos tan entrañables como El lobo y el cordero, La cigarra y la hormiga o La zorra y la cigüeña por citar algunos de los más conocidos. En definitiva, el dúo compuesto por los franceses Regnaud & Renner, han encontrado la manera de crear un sello de autor propio en sus películas que desde la sencillez, aspiran a contar historias sin recurrir a la espectacularidad de Disney/Pixar, pero dejando el buen gusto como norma a la hora de hacer cine. Sin duda, una buena oportunidad para quien no los conozca y un feliz reencuentro para todos los que disfrutamos con su Ernest & Célestine.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: Francia.
Dirección: Benjamin Renner, P. Imbert.
Guión: Jean Regnaud y Benjamin Renner.
Música: Robert Marcel Lepage.
Duración: 80 minutos.
Estreno Francia: 21/06/2017.
Estreno España: 1/06/2018.