jueves, 20 de diciembre de 2018

III Edición de los Premios Marcianos: Lo mejor del cine en 2018


Por tercer año ya y de manera simbólica, vamos a proceder a entregar los Premios Marcianos 2018 en una entrada especial que servirá como resumen de lo mejor del cine en este año y teniendo en cuenta que solo entran a "competición" las películas de estreno que fueron reseñadas en el blog marciano. Este año la dotación económica de estos suntuosos galardones ha subido y se sitúa en 500.000 dólares marcianos a pagar en metálico y con dinero del Monopoly. Los premiados pueden pasar a recoger su estatuilla y la pasta en las oficinas centrales de Cine y críticas marcianas en Marte. Así mismo, haré una recapitulación final de todas las publicaciones con datos, cifras y países de las películas reseñadas. 

Comienza la ceremonia y al acabar se procederá al capítulo de agradecimientos.

En letra azul los enlaces a las críticas.

Mejor Película: Roma de Alfonso Cuarón.



Mejor Director: John Krasinski por Un lugar Tranquilo (A Quiet Place)


Mejor Director Novel: Bradley Cooper por Ha nacido una estrella


Mejor Guión Original: John Krasinski, Scott Beck y Brian Woods por Un lugar Tranquilo (A Quiet Place)



Mejor Guión Adaptado: James Ivory por Call Me by Your Name


Mejor Actriz: Emily Blunt por Un lugar Tranquilo (A Quiet Place)


Mejor Actor: Bradley Cooper por Ha nacido una estrella


Mejor Actriz de Reparto: Marina de Tavira por Roma.


Mejor Actor de reparto: William Dafoe por The Florida Project


Mejor Actriz Revelación: Lady Gaga por Ha nacido una estrella


Mejor Actor Revelación: Moreno Borja por Carmen y Lola



Mención especial: A Gloria Ramos por su reciente nominación a los Premios Goya como Mejor Actriz Revelación y a todo el equipo de Campeones por su trabajo cinematográfico en el que se resaltan los mejores valores de superación personal.


Mejor Película de Animación: El malvado zorro feroz de Benjamin Renner, Francia.


Mejor Película Documental: 100 días de soledad de José Díaz, España.


Mejor Película Europea: Cold War (Zimna wojna) de Pawel Pawlikowkoski, Polonia.


Mejor Película Iberoaméricana: Roma de Alfonso Cuarón, México.


Mejor Película Asiática: Fireworks de Nobuyuki Takeuchi, Japón.


Mejor Película Española: Carmen y Lola de Arantxa Echevarría.


Mejor Director de Fotografía: Vitorio Storaro por Wonder Wheel de Woody Allen.


Mejor Banda Sonora: Alexandre Desplat por La forma del agua.


Mejor Canción: Shallow de Lady Gaga y Bradley Cooper en Ha nacido una estrella.


Mejor Vestuario: El hilo invisible


Mejor Maquillaje: La forma del agua.



Mejor Sonido y Mezcla de Sonido: Roma.


Mejores efectos especiales y visuales: La forma del agua.


Mejor Dirección de Arte o Diseño de Producción: Roma


Mejor Montaje: El aviso.


Entrada más vista de 2018 en Cine y críticas marcianas: Entrevista a Ester Expósito.


Balance final del año y capítulo de agradecimientos 

Cine y críticas marcianas cierra su tercer año de andadura completo y lo hace con las siguientes estadísticas en el año en curso.

70 entradas realizadas divididas de la siguiente manera:

-55 críticas de cine de estreno.
-8 publicaciones con noticias de actualidad o curiosidades de cine.
-5 entrevistas.
-2 retro-reseñas de cine para el recuerdo.

De las 57 películas analizadas entre críticas y retro reseñas, las nacionalidades de las producciones fueron las siguientes: 

España, Estados Unidos, Francia, Italia, Argentina, Reino Unido, Polonia, Alemania, Japón, México, Bélgica y Dinamarca. 

El ranking de países de procedencia de estas páginas vistas es el siguiente:

1. España.
2. México.
3. Estados Unidos.
4. Argentina.
5. Colombia.
6. Chile.
7. Ecuador.
8. Brasil.
9. Perú.
10. Venezuela.

Agradecimientos personales

Como todos los años acordarme de Alfredo García creador de la colección de cine líder en habla hispana Cinefilia de Google Plus, con más de 300.000 seguidores, y por ser el primero que confió en mí para formar parte de su grupo de críticos cinematográficos. Gracias a él, a su apoyo y estímulo, el posicionamiento en Google es óptimo y las visitas siguen en plena expansión. Lamentablemente la red social Google + ha confirmado su cierre para el mes de abril del año 2019, por lo que a su debido tiempo fijaré un post especial en esta red social, comunicando las nuevas vías de comunicación y las nuevas redes sociales de referencia para Cine y críticas marcianas que pasarán a ser Facebook, Twitter, Blogger o las nuevas redes en las que estoy considerando abrir nuevas cuentas.

Muy especialmente también a Ángela Merino directora del diario online Noroeste Madrid por su confianza en mí para formar parte de su redacción de cine.

Y a María Pina por su ayuda en el diseño gráfico y por su asesoría con el cine de animación ;-)

Agradecimientos generales 

A casa persona que leyó una entrada del blog. A cada persona que compartió una reseña en redes sociales. A cada persona que dejó un tiempo de su vida para comentar una crítica en el propio blog o a través de las redes sociales, especialmente a mi gente de Google Plus. Y en definitiva a todas esas personas con las que hablo casi a diario con el cine como punto de conexión. ¡Muchas gracias!

Cine y críticas marcianas también fue posible gracias a:

Eva Calleja de Prisma Ideas, Pablo Caballero de Margenes Distribución, Marien Pines de A Contracorriente Films, Natalia Fernández y Katia Casariego de Sony Pictures, Mónica García de Paramount Pictures, Maria Díaz de Kaudivisual, Alexandra Hernández de Vértice Films, Haizea G. Viana y Carlos García de Diamond Films,  Nadia López de Caramel Films y Laura San Miguel de Walt Disney España. 

Y ahora solo me queda ya despedirme por este año 2018, pues con la entrada de los Premios Marcianos doy por concluido este año de mucho cine y mucho cariño recibido por vuestra parte. Cine y críticas marcianas y tras una breve pausa navideña, volverá salvo imprevisto el próximo viernes 4 de enero que es la fecha en la que se producirán los primeros estrenos del próximo año 2019. 

Mi regalo navideño en forma de música es el vídeo más especial y más bonito que recuerdo de este año 2018 donde cine, danza, música y arte se funden de manera muy especial. 

Felices fiestas y buen fin de año.

viernes, 14 de diciembre de 2018

Miamor perdido: La batalla de los sexos a la española


La respuesta está en el amor, pero mientras esperas la respuesta, el sexo plantea algunas preguntas bastante interesantes. -Woody Allen.

La historia: La noche en la que han roto con sus respectivas parejas, Mario (Dani Rovira) y Olivia (Michelle Jenner) se conocen cuando están bajo los efectos del alcohol y surge entre ellos un flechazo amoroso que los lleva a comenzar una tormentosa relación. Pero cuando todo parece estar bien en su convivencia, el gato adoptado por ambos y que solo responde al nombre de "Miamor" se escapa de casa y desata un crisis en la pareja con consecuencias insospechadas.


La crítica: Tras haber tenido la fortuna de asistir a la proyección en una sala de cine de la maravillosa película Roma, es realmente complicado seleccionar una película que pueda albergar tanta belleza y tanto contenido emocional para volver al cine. Por eso y como sé de sobra que en este año 2018 ya nada podrá igualar a la película de Alfonso Cuarón, he decido optar por aceptar la invitación de Sony Pictures para asistir a la nueva proyección de Emilio Martínez Lázaro (Ocho apellidos Vascos), sabiendo de antemano que nos enfrentamos a una comedia sin mayores pretensiones que la de buscar en el cine de evasión y en la comedia española, un producto aceptable que además puede ser un éxito en taquilla de cara a las navidades ya en puertas.

¿Qué es esto de Miamor y por qué va escrito todo junto en vez de "mi amor"? Bueno pues resulta que la parejita de tortolitos en un paseo nocturno se encuentran a un gato abandonado en un cubo de basura, deciden adoptarlo y ponerle el curioso nombre de "Schrodinger" (no voy a desvelar el porqué). Lógicamente el gato no hace ni puto caso al ser llamado así, y curiosamente solo atiende cuando le llaman "mi amor", por lo que sus nuevos dueños le rebautizan como "Miamor" que al ser un nombre propio (aunque inventado), supuestamente debe ser usado con mayúscula y todo junto. En fin, esta chorrada del gato es utilizada como MacGuffin narrativo por Emilio Martínez Lázaro para vertebrar una historia que principalmente utiliza la clásica guerra de los sexos que tanto éxito ha producido en la cinematografía universal. En este caso concreto, se trata de adaptar la comedia romántica a los nuevos tiempos en el contexto de la nueva realidad social española.

Suponiendo que tratemos de buscar algún mensaje en la película, que es mucho suponer, el cineasta trata de hablarnos de los conflictos en las relaciones de pareja, de los celos o de las pasiones haciendo bastante hincapié en algo que se menciona repetidamente como "micromachismos" y que parece estar bastante arraigado en la sociedad española (y latina en general), y no solo por los hombres, sino también por algunas mujeres que sin apenas darse cuenta aceptan comportamientos no ajustados a la nueva realidad social y cultural basada en la igualdad de género. En cualquier caso, este es un detalle menor en una cinta que solo aspirar a ser un frugal entretenimiento, partiendo desde la "screwball comedy" para converger en la parte final con la "slapstick comedy" que viene a ser la comedia de golpes, exabruptos y exageraciones tomando como referencia la cinta estadounidense 'La guerra de los Rose' pero salvando todas las distancias y sin comparación posible.


En el reparto nos encontramos a Dani Rovira que desde su aparición en la película 'Ocho apellidos vascos' (que es actualmente la película más exitosa en cuanto a taquilla y número de espectadores en la historia de la cinematografía española), no ha parado de trabajar en ningún momento y además de haber presentado algunas galas de los Premios Goya, este final de 2018 está siendo tremendo para él con el éxito rotundo en taquilla de su 'Superlópez' (que por cierto es bastante penosa), rematando un año muy especial con este 'Miamor perdido' que le sitúa como el virrey de la comedia en España compartiendo el trono con Paco León. En este caso además, se podría decir que se interpreta a sí mismo pues su personaje se dedica a hacer monólogos tipo 'Club de la comedia' por lo que se desenvuelve como pez en el agua en el papel asignado. Su compañera de reparto es Michelle Jenner (Julieta), que en cierta manera también se interpreta a sí misma pues su papel es la de una joven actriz que lucha en el mundo del teatro por abrirse un hueco en el mundo de la interpretación. En el resto del reparto caben destacar breves pero intensas apariciones de Antonio Resines, María Hinojosa, Antonio Dechent o un cameo muy especial y gracioso de Santiago Alverú al que conocimos en Selfie y en la publicación especial dedicada a los Premios YAGO

Técnicamente y además de la buena fotografía de Juan Molina Temboury, me gustaría destacar la música y la canción final de cierre compuesta por el maestro Roque Baños, que se convierten en lo mejor de la producción resaltando con su partitura los mejores momentos de la historia. 

Recapitulando ya, Miamor perdido es un juguete divertido -pero muy flojito cinematográficamente hablando-, que no aspira más que a sacar unas sonrisas, pegar un buen golpe en las taquillas y entretener o evadir al espectador que huya de alguna comida o cena navideña antes de que llegue la sangre al río. 

Nota: 5/10.

P.D. Esta es la última crítica de estreno publicada en este año 2018 en Cine y críticas marcianas pero no la última entrada del año. La próxima semana se entregarán los Premios Marcianos 2018 a lo mejor del cine en este año y se hará un balance de todo lo publicado por estos lares. El comité de Académicos Cinematográficos de Marte se encuentra reunido en estos momentos y así lo harán durante todo el fin de semana, para deliberar entre los nominados en las distintas categorías, tanto en la faceta de la interpretación, como en los premios a los distintos gremios cinematográficos. Se están realizado las gestiones oportunas para que Emma Stone o Bradley Cooper sean los presentadores del evento pero según está el presupuesto marciano, creo que será finalmente un servidor el encargado de presentar la Gala Marciana ;-). ¡Os espero!

Miamor perdido

Nacionalidad: España. 
Dirección: Emilio Martínez Lázaro.
Reparto: Dani Rovira, Michelle Jenner,
María Hinojosa, Vito Sanz.
Fotografía: Juan Molina Temboury.
Música: Roque Baños.
Duración: 100 minutos.
Estreno España: 14 de diciembre de 2018.

lunes, 10 de diciembre de 2018

Roma: El universo mágico de Cuarón y la magia sentimental del buen cine


Lo que el cine necesita es belleza, la belleza del viento moviéndose entre las hojas de los árboles. -David W. Griffith.

La historia: Ciudad de México, año 1970. Cleo (Yalitza Aparicio) es una empleada doméstica que presta sus servicios a un matrimonio de clase media/alta con cuatro hijos en la colonia Roma de la capital azteca. Pero lo que parece una vida tranquila y feliz tanto para Cleo como para el resto de la familia, se ve alterada por un viaje del padre de familia que demora en exceso su regreso y por un acontecimiento amoroso que cambiará para siempre la vida de la joven muchacha mexicana.


La crítica: El ser humano no compra cosas, compra experiencias. El ser humano anhela ante todo sentir, y busca en las otras personas, en sus aficiones o en el arte, cosas o sensaciones que le hagan sentir, llorar, amar, rabiar, gozar, o si hablamos estrictamente en términos cinematográficos, deleitarse ante la potencia deslumbrante de una película, que como es el caso de Roma, desde la sencillez e incluso desde el minimalismo narrativo, consigue convertir una historia muy personal e íntima en una gran fábula universal sobre los valores humanos.

Tras obtener el León de Oro a la Mejor Película del Festival de Venecia 2018 llega de manera muy restringida a las salas de cine (Netflix tiene los derechos y la estrena el 14 de diciembre), la nueva producción de Alfonso Cuarón (Y tu mamá también, Gravity) que se convierte en una carta de amor a su infancia, a la mujer en general y al cine clásico en particular, al optar por un preciosista y poético blanco y negro que deslumbra tanto o más que cualquier película rodada en color.

El filme está cocinado a fuego lento y nos habla de una manera cadenciosa de la familia utilizando el prisma óptico de la niñez para enfocar de manera indirecta como veíamos a nuestros padres, y de que manera nos veían ellos a nosotros. Pero sobre todo, el filme nos habla de la pérdida de la inocencia en los distintos ámbitos del transcurrir vital y como con esto, el descreimiento se va apoderando de los distintos personajes que se mueven entre la ofuscación, la incredulidad, las distintas frustraciones vividas o las ilusiones que un nuevo comienzo siempre pudiera tener. Es por todo ello, -y aunque la película está situada en un momento muy concreto de la historia de México-, que la narración se siente completamente universal y trasladable en modo de fábula neorrealista al resto de la población mundial desde cualquier contexto temporal en el que nos situemos. Es decir, Roma nace ya siendo un clásico del cine que podrá ser vista de dentro de 50 años con los mismos efectos sentimentales que en la actualidad.


Toda la historia la vemos a través de los ojos de la joven Cleo interpretada más que notablemente por Yalitza Aparicio que es de origen mixteco y que apabulla en su debut en la interpretación. Su personaje es la fuente y el origen de la película y de la propia vida de Alfonso Cuarón que refleja en ella, como fue su niñez y el papel que desempeñó su niñera. Estas segundas madres que hoy en día siguen cumpliendo una función impagable y que posibilitan paradójicamente la independencia de la mujer profesional (mientras ellas se ven relegadas), son utilizadas narrativamente por el cineasta para hablarnos de la emigración de las poblaciones rurales hacia las grandes urbes como modo de ganarse la vida. Un fenómeno que lógicamente no se dio solo en el México en los años 70; de hecho el éxodo rural hacia las grandes ciudades fue de alguna manera similar en Italia o en España, cuando decenas de miles de mujeres salían desde Galicia, Andalucía o ambas Castillas, a "servir" en las casas más acomodadas de Madrid o Barcelona. Es por eso quizás, y por las coincidencias que encontramos también en la agitación política y en los desarrollos urbanísticos desmesurados de aquella época, por lo que Roma está conectando con la crítica europea y lo va a hacer con el público en general, pues hablamos de situaciones universales que engarzan también con los movimientos migratorios que se siguen desarrollando a lo largo y ancho del planeta. En segundo plano aparece en el reparto una estupenda Marina de Tavira (La zona), que representa a la mujer "blanca", burguesa y profesional que tiene que lidiar con su papel de madre de cuatro niños, esposa y colocar además en este cuadro sus aspiraciones en el desarrollo personal. Y además de la abuela y los niños notablemente interpretados con carácter general, hay dos personajes masculinos que son devastadores para la propia condición del hombre. En ambos, se representa la figura del padre ausente. Por un lado está el propio padre de familia (Fernando Grediega) y por otro lado, el joven "enamorado" de Cleo (Jorge Antonio Guerrero). Ellos representan en cierta forma y desde distintas clases sociales, la misma posición. Es decir, la huida cuando son incapaces de asumir sus responsabilidades o las consecuencias de sus actos.


La parte técnica de la película se funde con el arte de una manera muy especial. Alfonso Cuarón además de la dirección y el guión, asume las funciones en la dirección de fotografía y solo hay que ver las imágenes para recrearnos en un sobresaliente trabajo filmado en blanco y negro. Otro aspecto a destacar es la impresionante mezcla de sonido en Dolby 7.1, haciendo de esta experiencia en la sala de cine algo que un servidor jamás había presenciado en pantalla. Es de tal magnitud la vanguardia en el uso del sonido, que por momentos no sabes si los campanilleos sonoros son de la propia sala de cine o si son ruidos provenientes de la calle. Pero el verdadero festival de la película se produce en los maravillosos encuadres de cámara, en la propia y magistral cadencia en los movimientos de las mismas o en unos inmensos planos secuencia apoyados en unos travellings de auténtico ensueño para los más cinéfilos. Y por si faltara algo para rematar la obra, nos encontramos ante una dirección de arte comandada por Eugenio Caballero que no solo nos lleva a los años 70 de la Ciudad de México, sino que la película parece rodada en los propios años setenta del siglo pasado. Un detalle cinematográfico inolvidable es la secuencia que transcurre en el Cine-Teatro Metropólitan que además nos da la clave del desarrollo de la propia historia del largometraje.


Roma es en definitiva el sueño del cine hecho realidad y un clásico ya imperecedero en la historia de la cinematografía universal. Y lo meritorio de esta obra es que consigue ser grande desde una historia pequeña, sencilla, armónica, sin estridencias y buscando en las raíces del cine independiente -se podría hablar casi de cine de arte y ensayo- la pureza narrativa que convierte a una película en lo que un día fue denominado Séptimo Arte. En lo personal, esta mágica filmación supone para mí lo que busco en la cinematografía, es decir, un vehículo sentimental en el que podemos ver reflejados nuestros deseos, nuestras carencias, nuestros anhelos, nuestras vivencias o nuestros sueños reflejados en esa pantalla de cine que atesora nuestra propia biografía en forma de películas.



Nota/calificación: Fuera de categoría, sencillamente una obra de arte.

Nacionalidad: México.
Dirección y guión: Alfonso Cuarón.
Reparto: Yalitza Aparicio, Marina de
Tavira, Jorge Guerrero, F. Grediaga.
Fotografía: Alfonso Cuarón.
Duración: 135 minutos.
Estreno México: 21/11/2018.
Estreno España: 5/12/2018.
Estreno Netflix: 14/12/2018.

miércoles, 5 de diciembre de 2018

Kursk: El submarino que conmocionó al mundo


Enséñame un héroe y te escribiré una tragedia.
- Francis Scott Fitzgerald.

La historia: El día 12 de agosto del año 2000, el submarino nuclear ruso Kursk conmocionó al mundo cuando sufrió una explosión durante unas maniobras militares en el mar de Barents y naufragó con sus 118 tripulantes a bordo. 23 de estos marineros sobrevivieron a la deflagración pero quedaron atrapados en una cámara estanca a la espera de ser rescatados. La película refleja y recrea lo que pudo suceder en aquellos terribles momentos cuando el oxígeno empezaba a escasear y las autoridades rusas se negaban a recibir ayuda internacional.


La crítica: El cineasta danés cofundador del movimiento cinematográfico Dogma-95, Thomas Vinterberg (Celebración), se ha embarcado y nunca mejor dicho, en una coproducción europea entre Francia, Bélgica y Luxemburgo para dar luz a los hechos acaecidos a cuenta del trágico suceso con el submarino Kursk y que tristemente volvimos a recordar con el submarino argentino ARA San Juan hace poco más de un año. En el caso de la película reseñada hoy, el guión se ha adaptado del libro del periodista Robert Moore, A time to die: The Untold Story of the Couse Tragedy y que aporta un trabajo minucioso en base a los registros documentales que aparecieron sobre los hechos y que lógicamente son recreados artísticamente en la cinta.

La película está desarrollada narrativamente de manera inteligente para que el espectador empatice rápidamente con los protagonistas. En los primeros momentos, se presentan a los marineros y a sus familias e hijos, antes de embarcar en las maniobras militares que dieron pie a los escalofriantes sucesos. Así mismo cabe recordar que el K 141 Kursk era el orgullo y el estandarte de la Flota del Norte de la marina Rusa. Para que se hagan una idea del poderío del submarino ruso, su envergadura superaba a dos aviones "Jumbos" 747, su longitud era muy superior a un campo de fútbol y su altura equivalía a un edificio de 4 pisos de altura.

Pero a pesar de la grandeza y la ostentación que desprendía el gran submarino, la tesis que sostiene el cineasta Thomas Vinterberg (aunque él tira balones fuera en las entrevistas), es que la tragedia del Kursk pudo haberse evitado sino hubieran ocurrido una serie de errores concatenados. El primer error consistió en que no se hizo caso a los tripulantes de la sala de torpedos que avisaron a sus mandos militares de que el armamento que portaba en su interior se estaba degradando y lo mejor era realizar la prueba militar cuanto antes y desprenderse de dichos torpedos que por su temperatura estaban a punto de explotar. Pero sobre todo, la cinta y el libro, denuncian con fuerza a las autoridades militares rusas en la negligencia a la hora de pedir ayuda internacional en las tareas de rescate de los 23 marineros que sobrevivieron a la explosión. Es aquí cuando comprobamos la decadencia de las fuerzas militares rusas tanto en su flota como en su mantenimiento. Lo más curioso es que la única cápsula submarina en condiciones óptimas que tenían para acceder al Kursk, se la habían vendido a los estadounidenses para que los turistas con más posibilidades económicas pidieran bajar a las profundidades marinas para observar al mítico Titanic hundido. El resto de los equipos estaban muy desgastados y la narrativa argumental exprime con eficacia las sucesivas intentonas sumando cada vez más tensión cinematográfica. Aun con todo este despropósito, repito, se negaban a pedir ayuda por orgullo patrio y para evitar la humillación nacional. En definitiva "todo por la patria" pero muy poquito por los hombres que luchaban por esa patria que en su día fue un imperio. La moraleja de toda la historia pasa por los contactos privados que se hicieron con la Royal Navy británica y que mantienen en vilo al espectador con la esperanza de que finalmente pueda salir alguien con vida.


En el reparto cabe destacar al importante actor belga Matthias Schoenaert al que vimos este año junto a Jeniffer Lawrence en la estupenda Gorrión rojo. Con él se trata de recrear el heroísmo de estos marineros y su personaje se cree que fue el que se hizo responsable de dar fuerza y fe a todos los marineros supervivientes. La parte más cálida de la película transcurre a través de su esposa en la pantalla, interpretada formidablemente por la actriz francesa Léa Seydoux (Midnight in París), que lucha sin descanso contra los burócratas rusos para saber que ha pasado con su marido y el resto de los tripulantes embarcados en el submarino. Por último, habría que destacar a un buen Colin Firth (Un océano entre nosotros), que interpreta al Comodoro británico David Russell que hizo todo lo que estuvo en su mano para ofrecer la ayuda naval británica que la Armada rusa desechó.

En la parte técnica el cineasta nos regala un excelente plano secuencia dentro del submarino, cuando dos de sus marineros buscan en las cámaras inundadas del mismo, cartuchos de oxígeno para poder sobrevivir durante unos días más a la espera de ser rescatados. Por el contrario y en el debe de la producción, se siente impostado y hasta de algún modo ridículo, que la historia se haya rodado en lengua inglesa cuando es evidente que los personajes interpretados eran rusos y por tanto hablaban su idioma natal. Es por lo tanto muy incomodo oírlos hablar en inglés; así que ya puestos y sin que sirva de precedente, mi recomendación sería ver la película doblada ya que no se ha optado por realizarla con actores rusos.


En conclusión, Kursk, es un documento histórico de alto calado y que funciona relativamente bien como película. Y es que a pesar de ser una historia conocida por buena parte del público, su narrativa es ágil y contiene las dosis necesarias de suspense como para tener enganchado y en vilo al espectador durante todo el metraje de la película que se va a las dos horas sin miradas al reloj.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: Francia, Bélgica.
Director: Thomas Vinterberg.
Guión: Robert Rodat.
Reparto: Matthias Schoenaert,
Léa Seydoux, Colin Firth.
Música: Alexandre Desplat.
Fotografía: Anthony Dod.
Duración: 117 minutos.
Estreno Francia: 7/11/2018.
Estreno España: 5 de diciembre 2018.



viernes, 30 de noviembre de 2018

El amor menos pensado: Ricardo Darín, el amor y la comedia existencialista


Lo que es fascinante acerca del matrimonio es por qué alguien quiere casarse.
-Alain de Botton.

La crítica: Marcos (Ricardo Darín) y Ana (Mercedes Morán), conforman un matrimonio ideal hasta que las dudas entran en la vida de pareja cuando el hijo de ambos abandona el hogar familiar de Buenos Aires, para irse a cursar sus estudios universitarios a España. Es entonces cuando deciden replantearse sus vidas, separarse y comenzar una nueva vida de solteros buscando encontrar en otros brazos una nueva ilusión a la que aferrarse. ¿Será tan ideal como lo habían imaginado? ¿Se echarán de menos? ¿Estaban realmente enamorados?


La crítica: Así como la portada de un libro pueda ejercer como gancho para que los posibles lectores se interesen en al menos leer la contraportada; el cartel o el póster de una película es lo primero que va a ver el espectador y ahí puede estar una de las claves para que se decidan a ver o no una película en la sala de cine. En el caso de la película reseñada hoy y aunque pueda atraer a cierto sector de público, creo que el diseño del mismo puede resultar engañoso y perjudicial en lo puramente cinéfilo. Y es que se podría entender que nos hallamos ante una comedia insustancial, cuando muy por el contrario, nos encontramos ante una comedia bastante profunda y con el existencialismo como base narrativa. De hecho, la película compitió en la sección oficial del Festival de San Sebastián lo que no es poca cosa para empezar su trayectoria, y el posterior desembarque en las salas de cine. No me quiero extender mucho más sobre este asunto y probablemente dedique una publicación en exclusiva a hablar sobre los carteles de cine aunque sea de una manera irónica.

El amor menos pensado supone una más que interesante ópera prima del ya veterano guionista y productor argentino Juan Vera al que conocimos en Cine y críticas marcianas gracias a sus trabajos en tareas de producción de las comedias Me casé con un boludo y El fútbol o yo. En esta ocasión, cambia al protagonista masculino y pasa de Adrián Suar a Ricardo Darín que vendría a ser como si en vez de conducir un Seat Ibiza pasará a conducir un Rolls-Royce. Cabe decir que Darín e incluso su hijo Chino Darín, se han implicado al máximo en la película llegando incluso a reservarse un lugar en las tareas de producción del largometraje.

La historia comienza la conversación con el espectador hablándole sobre el "síndrome del nido vació", que viene a ser como una sensación de desesperanza, soledad y nostalgia cuando un hijo, o todos los hijos, abandonan el hogar familiar para independizarse y dejan a algunos padres descolocados, perplejos o desmotivados ante el cambio de rutinas. Otros muchos padres por el contrario, lo celebran intensamente por quitarse de encima a unos adolescentes de entre 30 y 40 años que juegan a ser youtubers, instagramers, o Twitter-adictos como sino hubiera un mañana; pero eso sería ya otra película y no de la que estamos hablando hoy.

La fuente principal del posterior desarrollo narrativo es una pregunta que quizás nadie debería hacerse en un matrimonio con más de 25 años de duración y en el que ambos miembros parecen felices en un principio. Y es que preguntar en relaciones tan extensas algo así como: ¿estás enamorado/a todavía de mí?, puede llevar a un bucle infinito de preguntas y respuestas que disuelvan la relación o como es el caso de los protagonistas de la historia, también a una crisis existencial que lejos de ser una broma, es un problema muy serio para cualquier persona que la haya padecido.

En el desenlace de la propuesta, Vera trata de dar respuestas a todas las preguntas planteadas y lo hace de una manera firme, personal y optimista que desde luego y en lo que se refiere a la mirada del espectador, deja unas sensaciones positivas que es casi lo mejor que se puede decir de una película incluso por encima de su calidad cinematográfica. Por lo tanto, vamos a salir del cine con una sonrisa en la cara y mucho mejor de lo que habíamos entrado dos horas antes de comenzar la proyección. Es entonces, cuando podemos hablar de un cine de evasión que además conlleva una serie de planteamientos muy inteligentes y bastante apegados a la realidad de la sociedad actual con referencias a las redes sociales o al mundo "single".


En pantalla aparecen algunos personajes secundarios correspondientes a amigos comunes de la pareja, u otros en roles de nuevos romances post-separación que conllevan pura diversión narrativa. Pero sin duda todo el peso del reparto está sostenido sobre los principales protagonistas del conflicto. Creo que poco puedo añadir sobre Ricardo Darín, pues se encuentra en un momento mágico y probablemente pueda considerarse ya el actor más internacional de la historia de Argentina. Por otro lado, nos encontramos con una gran Mercedes Morán (Luna de Avellaneda), que si bien es una actriz de reconocido prestigio en el país del tango, no es tan popular fuera de sus fronteras. Aunque esta apreciación puede cambiar en este año 2018 con este trabajo y con su envolvente papel en la excelente película El Ángel (reseña de Paula Vázquez Prieto), de la que por cierto yo no hice la crítica al ser vetado ridículamente por la distribuidora como si este pequeño espacio marciano tuviera alguna influencia positiva o negativa en el infinito mundo de la crítica de cine.

Respecto a los personajes interpretados y a sus significantes, guardan muchísimas características comunes que nos hablan del desgaste en la pareja, de las nuevas formas de relacionarnos virtualmente o del desarrollo de las habilidades sociales.

En conclusión, El amor menos pensado, me ha parecido una propuesta sorprendente, fresca e incluso necesaria por tratar desde la sutileza y el buen gusto algo tan complicado como son las relaciones de pareja. En el debe de la producción volvemos a lo de siempre, y más cuando se trata de un director debutante. Esto no es otra cosa que el no querer tirar de "tijeras" en el montaje y llevarnos con ello a unos excesivos 129 minutos que juegan en contra del ritmo de la propia historia. Aun así, y en un género tan complejo como es la comedia, el resultado es más que positivo.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: Argentina.
Dirección y guión: Juan Vera.
Reparto: Ricardo Darín, Mercedes Morán,
Claudia Fontán, Luis Rubio, Andrés Gil.
Música: Iván Wyszogrod.
Fotografía: Rodrigo Pulpeiro.
Duración: 129 minutos.
Estreno Argentina: 2/08/2018.
Estreno España: 30/11/2018.

viernes, 23 de noviembre de 2018

The Guilty: El thriller que ha puesto en pie al público del Festival de Sundance


Echarle la culpa de tus errores a tu naturaleza no cambia la naturaleza de tus errores. Tomas Harris.

La historia: Durante el turno de noche y en la centralita de emergencias donde desarrolla su labor el agente de policía Asger Holm (Jacob Cedergren), recibe una llamada de una mujer aterrada que dice haber sido secuestrada por un hombre y que se encuentra a bordo de una furgoneta blanca. A raíz de este suceso, Asger tiene que movilizar, coordinar y pedir ayuda a todas las patrullas policiales de la zona, tranquilizar a la mujer retenida y lidiar con asuntos personales en una lucha contra el tiempo en la que cada segundo será decisivo para resolver la complicada situación.


La crítica: ¿Es posible hacer una película con prácticamente solo un personaje en pantalla, desarrollada en un solo espacio interior de unos 30 metros cuadrados y qué esta puede ser vibrante e incluso impactante por momentos? Pues con la cinta danesa reseñada hoy, no queda duda de que además de posible, es una idea relativamente vanguardista, barata y que vuelve a poner al cine independiente como referencia de lo mejor que se está haciendo en la cinematografía europea y mundial.

Avalada por el Premio del Público del Sundance Festival de este 2018 y por las tres nominaciones a los European Film Awards, Dinamarca ha seleccionado a la estupenda ópera prima del joven cineasta Gustav Moller para luchar en la larga carrera de los Oscars de la Academia en la categoría de mejor filme en habla no inglesa. Y creo que por la buena acogida que está teniendo, es seria candidata a estar al menos entre las cinco nominadas finales. Pero por encima de premios, que al final no son más que la consecuencia de una producción bien realizada (al menos en este caso), lo importante en The Guilty es que cumple con los principales mandamientos del cine que yo suelo resumir en uno solo: entretener sin entontecer. O dicho de otra manera; servir un producto que sea un buen espectáculo cinematográfico y que a la vez nos haga pensar o reflexionar sobre lo vivido en la sala de cine.

Volviendo un poco a la historia reflejada en la cinta, nos encontramos o me encuentro, ante una crítica muy complicada de realizar pues cualquier dato que se revele más allá de la sinopsis redactada corre el peligro de reventar toda la argumentación y la trama desarrollada para aquel que aún no la haya visto la producción. Por lo tanto, lo mejor es buscar los significantes de la película y que trata de decirnos o expresarnos el guión y el desarrollo fílmico realizado por el director.

The Guilty nos habla de la soledad y del sentimiento de culpa reflejada en su personaje principal interpretado con rigor y seriedad por Jacob Cedergren (Submarino), y a su vez estos sentimientos de culpa y soledad mencionados anteriormente, se ven reflejados de una manera circunstancial en la mujer que le está llamando pidiendo ayuda y que es interpretada por Jessica Dinnage (The Man) aunque solo podemos escuchar su voz pues nunca llega a aparecer en pantalla.

La trama siempre va in crescendo y la angustia se incorpora al sentimiento del espectador transmitida por la desesperación del agente de policía que prácticamente solo con dos teléfonos y un ordenador tiene la misión de salvar una vida y además averiguar si todo lo que le está contando la mujer al otro lado de la linea telefónica, es cierto o puede estar cayendo en algún tipo de incoherencia.


Otra cosa que llama bastante la atención es que la película se desarrolla en tiempo real. Es decir, en los muy acertados 85 minutos de metraje (con esta idea de rodaje en espacios cerrados y un solo personaje en pantalla, extender la duración a más de 90 minutos hubiera sido un suicidio cinematográfico), nos encontramos como los acontecimientos se van sucediendo en esa hora y media crítica para todos los personajes. Por ello, no hay cortes temporales, flashbacks, o cualquier recurso cinematográfico que nos saque de la fuerte tensión en la que como espectadores nos vemos involucrados. En cierta manera, The Guilty, nos recuerda a la película 'Última llamada' de Joel Schumaker de 2002 y en la que Collin Farrel se veía atrapado en un teléfono público de la ciudad de Nueva York y era amenazado por un francotirador si se movía del punto exacto en el que se hallaba.

En conclusión, The Guilty, es ya uno de los thrillers más impactantes de este 2018.  El filme juega a través del rostro del agente de policía Asger Holm, a sembrar la duda, la angustia o el pánico en el espectador. O como he escrito en otras ocasiones, se trata de una historia en la que el espectador lo pasa realmente bien, pasándolo terriblemente mal. Es decir, puro suspense psicológico. En contra de la producción, cabría advertir que la cinta podría causar algún tipo de sensación claustrofóbica al carecer de localizaciones exteriores, sumadas a la fuerte tensión emocional de la propia argumentación. Pero en definitiva, su inteligente corta duración, su valentía y un cierto mensaje redentorista final, hacen de The Guilty, un muy notable debut de Gustav Moller en la dirección que le podría hacer volar del Sundance Festival a la alfombra roja de los Oscars, si finalmente Dinamarca está entre las finalistas.

Nota: 8/10.

Dirección: Gustav Moller.
Guión: Emil Nygaard.
Reparto: Jacob Cedergren,
Jessica Dinnage, Johan Olsen.
Fotografía: Jaspers Panning.
Duración: 85 minutos.
Estreno Dinamarca: 14/06/2018.
Estreno EE UU: 19/10/2018.
Estreno España: 23 de noviembre de 2018.




viernes, 16 de noviembre de 2018

Mi obra maestra: La comedia inteligente


Si yo pinto a mi perro exactamente como es, naturalmente tendré dos perros, pero no una obra de arte. -Goehte.

La historia: Renzo (Luis Brandoni) es un pintor que tuvo un enorme éxito en la década de los 80 del siglo pasado. Ahora, y en pleno siglo XXI,  no vende un solo cuadro y vive aislado en su desvencijada casa en la ciudad de Buenos Aires. Es entonces, cuando Arturo (Guillermo Francella), que es su galerista, le consigue una oportunidad de oro para volver a resurgir de sus cenizas pintando un cuadro por encargo para un gran empresario. Pero el huraño carácter del veterano artista lo complicará todo y lo que en principio debía ser una obra maestra en forma de lienzo, da lugar a numerosos enredos en los que se verán involucrados su joven novia, su discípulo (Raúl Arévalo), e incluso sus animales que conviven revueltos en el hogar de Renzo.


La crítica: Una vez más el cineasta argentino Gastón Duprat, apoyado en esta ocasión desde la producción por su inseparable Mariano Cohn, ha vuelto a lograr una excelente película como ya lo hiciera en las fabulosas El ciudadano ilustre o en Todo sobre el asado y que fueron reseñadas con puntualidad en Cine y críticas marcianas.

En Mi obra maestra nos encontramos con una comedia dramática o mejor dicho con una tragicomedia que es un término que se acerca más a la perspicaz y sarcástica mirada que nos ofrece un guión original sobresaliente firmado por Andrés Duprat. Este nos regala sonrisas sin descanso, carcajadas en ocasiones y sobre todo un inmenso divertimento a través de unos cuidadosos diálogos que convierten a la producción en cine con mayúsculas y consolidan al cine argentino como vanguardia en Hispanoamérica. ¡Existe el cine fuera de Hollywood y esto lo demuestra!

La película está divida en tres capítulos o actos dramáticos que sin ser presentados como tales hacen las veces de presentación, desarrollo y desenlace de una manera perfectamente sincronizada. En el primer acto vemos como es la vida del artista en la actualidad, y entrevemos como lo fue en su pasado. En el segundo acto vemos las consecuencias de su irresponsabilidad que le llevan casi a la indigencia. Y en el desenlace, nos encontramos ante una sorpresa narrativa de tan alto calado que lo mejor es no desvelar absolutamente nada para quien no haya visto la propuesta la pueda disfrutar en toda su intensidad y de una manera virginal en la sala de cine.

Lo que si podemos comentar es que la historia esta fundamentada sobre dos pilares. En primer lugar vamos a ver una poderosa y eficaz crítica hacia el mundo del arte contemporáneo y las burbujas económicas que se alcanzan con obras pictóricas (abstractas o no) que solo parecen entender unos pocos iluminados en el mundo de la pintura. Y el otro pilar sobre el que se asienta la producción es una conversación y reflexión sobre la amistad, ya sea esta desinteresada o por motivos mercantiles. Para ello demos una pinceladas sobre los protagonistas de la historia.


Luis Brandoni (No sos vos, soy yo) nos regala una de las mejores interpretaciones de lo que va de año de 2018 con un personaje loco, divertido, a veces frustrado y a veces genial, que siempre despide una inmensa ternura al agarrarse a un pasado que jamás volverá pero del que él se siente muy orgulloso. Hablamos del idealismo reflejado en un personaje que se nutre de los mundos de Berlanga, Fellini o incluso con algunos rasgos salvajemente tarantinianos. Pero si Brandoni está tremendo en su personaje, no le anda a la zaga el genial Guillermo Francella (Corazón de león), que le da una estupenda réplica como su representante y galerista en un personaje donde se fusionan mensajes en torno a la amistad/paternidad, la ambición, el engaño pero siempre con la lealtad como premisa más importante. Destacar también al actor español Raúl Arevalo (El aviso), en un papel secundario pero que tendrá todas las claves de la resolución del conflicto planteado en un tramo final apoteósico.

Hay que destacar en la producción la magnífica fotografía del maestro Rodrigo Pulpeiro y las excelentes localizaciones llevadas a cabo por el equipo de arte comandado por Cristina Nigro. En el prólogo de la filmación nos sitúan en la cosmopolita Buenos Aires, sus calles y sus gentes. En el posterior desarrollo cabe destacar una visita a Río de Janeiro y a su vanguardista Museo de Arte Contemporáneo. Y en la etapa final de la cinta, nos transportan a la provincia argentina de Jujuy donde la belleza agreste, hipnótica y multicolor del paisaje suponen un verdadero plus siendo este retrato contenido y nunca continente.


Mi obra maestra es en mi opinión la mejor película hispanoamericana del 2018 y en sí misma lleva escrita la definición de lo que es la verdadera comedia inteligente. Aunque mi función no consiste en recomendar películas, sino en emitir mi humilde juicio crítico, en esta ocasión voy a hacer una excepción y estoy en condiciones de garantizar que la entrada a la sala de cine o el adquirir la película en las plataformas habituales, será una inversión muy rentable en términos cinematográficos. En definitiva, Gastón Duprat, Mariano Cohn y el libreto de Andrés Duprat, nos regalan un largometraje perfectamente sincronizado, exacto y circular en su cierre final.

Nota: 9/10.

P.D. La crítica se ha publicado de manera simultanea, en portada y como noticia destacada en el siguiente enlace del diario Noroeste Madrid.

Nacionalidad: Argentina.
Dirección: Gastón Duprat.
Guión: Andrés Duprat.
Reparto: Luis Brandoni,
Guillermo Francella, María Soldi.
Raúl Arévalo, Andrea Frigerio.
Música: Emilio y Alejandro Kauderer.
Fotografía: Rodrigo Pulpeiro.
Duración: 100 minutos.
Estreno Argentina: 16/08/2018.
Estreno España: 16/11/2018.