domingo, 26 de noviembre de 2017

Hacia la luz (Hikari): Aun cuando estamos abrazados, te echo de menos


La historia: Misako es una joven que se dedica a la narración de películas para invidentes y además se encarga de redactar los guiones para las mismas. En general tanto su voz, como su meticulosidad en elegir las palabras adecuadas, tienen una gran aceptación entre los espectadores que escuchan y ven a través de ella las filmaciones en las salas cine. Pero todo cambia, cuando en una prueba de voz para una nueva película, el señor Masaya que está perdiendo la vista, es invitado al montaje de la película y no está conforme con lo que la narradora está transmitiendo. A pesar de ello, este será el principio de una amistad y de un viaje hacia la luz.


La crítica: El cine es ante todo emoción, y cuando esta consigue traspasar la pantalla mediante imágenes y sonidos, no hay en las artes escénicas, algo con una fuerza arrolladora tan tremenda como lo es para mí, la magia del cine. Y es que ya desde los inicios del cine mudo, el séptimo arte siempre ha estado relacionado con ser algo más que un simple entretenimiento. El cine y a través de por ejemplo, este viaje 'Hacia la luz', es un condensador de emociones y sentimientos, que tal vez solo puedan comprender aquellos que sientan un profundo amor por él. Ante la belleza de las imágenes propuestas por esta filmación, incluso los diálogos podrían quedar excluidos, siendo la propia música y el hipnotismo visual que conllevan las preciosistas vistas pictóricas, las que podrían ejercer de sujeto narrador. Y es que por momentos, no sería necesario escuchar el libreto propuesto, para comprender que la belleza puede ser comprendida incluso sin la utilización de palabras.

Segunda película japonesa reseñada en Cine y críticas marcianas en 2017, tras la desapercibida y sin embargo estupenda Mientras ellas duermen y segunda gran sorpresa del cine asiático en lo que va de año. En esta ocasión es la directora nipona Naomi Kawase (Una pasteleria en Tokio), la que se encarga de una realización visualmente perfecta, que le ha valido para llevarse el Premio del Jurado Ecuménico del Festival Internacional de Cine de Cannes.

La historia propuesta es un viaje hacia la pérdida en todos los sentidos, pero en ese duro trayecto representado en la ceguera progresiva del protagonista masculino, es donde encuentra el destino de un amor inesperado e improbable, en una paradoja en la que el encuentro y la pérdida se funden un solo camino. Y en esa transición evolutiva, es donde por desgracia, la plenitud de la felicidad no es posible, pero los prismas de luz reales y metafóricos, son un contraste, en una especie de equilibrio funambulista, que encuentra parecido con las experiencias vitales, en las que lo amargo se funde con lo dulce en una especie de juego macabro del destino.

Y es que la cinta, desde la preciosidad de su enfoque visual y unos planos de autentico ensueño, no se cansa de hablar de la pérdida como conflicto emocional, es decir, de la pérdida de la visión, de la juventud, de los padres, de los hijos, de la vitalidad, y sin embargo es tan dulce la manera de la que está enfocada, que esa cierta tristeza converge en una emocionalidad que se siente viva y repleta de reflejos de luz. Todo ello actúa entonces, como símbolo de la unión de esperanzas y desesperanzas, que conforman la experiencia vital de cada persona en un mundo desasistido de justicia poética.


El reparto en su parte femenina, está encabezado por la bellísima actriz japonesa Ayame Misaki (Girl's blood), que llena absolutamente la pantalla con una interpretación sensible, sensorial y representando a la perfección, a un personaje que se mueve entre la candidez, la fragilidad y la cierta asocialidad que conlleva lo que el guión quiere que ella represente en la ficción. Su compañero de trabajo, es el también actor nipón Masathosi Nagase (Paterson), que se mete con corrección el papel de un fotógrafo que está perdiendo la vista a pasos agigantados y que encuentra en su relación con Misako, la tabla de la salvación en su descenso a la oscuridad de la invidencia. Son dos personajes contrapuestos y complementarios, que enriquecen la construcción de la historia en la lúcida visión de la cineasta Naomi Kawase, que consigue a través de la mirada de los actores, dejar su sello.

La extraordinaria fotografía de Arata Dodo, es un personaje más de la película vertebrando y seduciendo con una inmensa gama cromática de colores dorados, que utiliza sutilmente en los momentos poéticos y a la vez consigue que sea nítida y transparente en la trama urbana, hasta llegar al punto de poder ver en pantalla, las lentes de contacto de la actriz Ayame Misaki en algún plano a contraluz. Leccion por lo tanto magistral de cinematografía en uso de las lentes de la cámara. El otro punto destacado adicional y sin el cual no se podría entender la filmación, es la brillante banda sonora compuesta por el músico libanes Ibrahim Maalouf y que pasa directamente a ser objeto preciado para los amantes de la música de cine.


En conclusión, Hacia la luz es una propuesta seductora, y altamente hipnótica de un cine pequeño, y minimalista, pero que respira arte en cada fotograma exhibido. Baja algo el tono, cuando se enfrasca en la realidad de la trama, pero es tan hermosa en su cadencia expresiva cuando busca la emoción, que hace de sus texturas visuales y narrativas, un auténtico viaje embriagador hasta lo más hondo de lo que el cine consigue, cuando va más allá de una mera expresión conceptual. Es en definitiva, una obra abstracta y la vez contemporánea del significado del amor, de la pérdida y del encuentro. Y si de belleza hemos hablado, nada mejor para describir el amor puro, como una frase que pronuncia uno de los personajes de una película ficticia para invidentes, en la que un hombre le expresa sus sentimientos a su amada, con unas palabras llenas de ternura y que me parecen la mejor guinda para cerrar este texto: "aun cuando estamos abrazados, te echo de menos".

Nota : 9/10.

Nacionalidad: Japón, Francia.
Dirección: Naomi Kawase.
Reparto: Ayame Misaki, Masathosi Nagase,
Tatsuya Fuji, Kazuko Shirakawa.
Guión: Naomi Kawase.
Música: Ibrahim Maalouf.
Fotografía: Arata Dodo.
Duración: 101 minutos.
Estreno Japón: 27/05/2017.
Estreno España: 17/11/2017.


martes, 21 de noviembre de 2017

Presentación oficial del libro: Madrid en el cine de Pedro Almodóvar, con Gloria Camarero y Agustín Almodóvar


La entrada de hoy en Cine y críticas marcianas, podría considerarse una segunda parte para complementar la entrevista realizada a la escritora y profesora de Historia del Arte, Gloria Camarero Gómez, el pasado diez de octubre en este espacio de cine.

El motivo que nos trae aquí, fue la presentación oficial del libro, el pasado 14 de noviembre en el Cine Doré, sede a su vez de la Filmoteca Nacional de España. La autora además, depositó su confianza en mi persona, para realizar la cobertura gráfica del evento. Apadrinó el acto, el productor de cine y hermano de Pedro, Agustín Almodóvar, así como otros invitados de reconocido prestigio que dejaron algunas perlas que paso a relatar, no sin antes mostrar una hermosa fotografía del Cine Doré, al cual asistieron los protagonistas del film almodovariano, Hable con ella.

Texto y fotos: Miguel Pina

El maestro de ceremonias y presentador del acto, fue el director adjunto de la Filmoteca Nacional y crítico de cine, Carlos Reviriego, que además de glosar la carrera literaria de la autora del libro, hizo una defensa del papel que ocupa la filmoteca española en el panorama cultural y cinéfilo de la ciudad de Madrid.


Riviriego hizo referencia también a una retrospectiva que se ha realizado en este año 2017 en la filmoteca, y que estuvo dedicada a las películas de Pedro Almodóvar que sin duda, han marcado no solo a la ciudad de Madrid, sino que han llevado al cine español a ser reconocido internacionalmente. También hizo referencia a la "fauna urbana" que el director manchego retrató en muchas de sus películas y dejo dos frases para el recuerdo:

_"El cine de Almódovar es una cartografía de la ciudad de Madrid".

_"Madrid para Pedro Almodóvar es su arcadia poética y narrativa".

Agustín Almodóvar

Agústín Almodóvar es productor de cine y fundador de la productora El Deseo, que es la fábrica de los sueños donde se diseñan y preparan las películas de su hermano Pedro Almodóvar. Licenciado en Ciencias Químicas, ha dedicado su vida a producir películas de entre otros: Álex de la Iglesia, Guillermo del Toro, Isabel Coixet, Felix Sabroso o Damián Szifron. Entre sus producciones más destacadas fuera del universo almodovariano, podemos encontrar: La vida secreta de las palabras, Acción Mutante, Mi vida sin mi, El patio de mi cárcel o Relatos salvajes. Además desde el año 2007 es miembro de la Academia de Hollywood y actualmente vicepresidente de EGEDA.

En el acto reseñado hoy, el productor español comentó que el libro había supuesto una alegría y un orgullo para la familia Almodóvar y quiso agradecer personalmente a la autora del libro el enorme esfuerzo y dedicación que había puesto en escribir el libro presentando en el acto. A continuación voy a dejar cuatro perlas en modo de frases que dejó para el recuerdo.

_"Madrid era una bohemia exquisita y sofisticada cuando llegamos a la ciudad".

_"Madrid es un gran catálogo desde el punto de vista de la arquitectura".

_"Madrid era cuando llegué una ciudad crepuscular, que añoraba lo rural".

_"Para Pedro Almodóvar, Madrid significaba la libertad".

Ángel Bahamonde Castro

El Cátedratico de Historia Contemporánea de la Universidad Carlos III y compañero de Gloria Camarero, Ángel Bahamonde, fue otro de los presentes en el coloquio y ofreció unas palabras muy didacticas glosando a la autora y con ella, a la ciudad de Madrid y por supuesto al cine de Almódovar. Además del libro presentado, el profesor quiso hacer referencia al libro de 'Cuidades europeas en el cine' también de Gloria Camarero y expresó su opinión de que probablemente sin este libro, no hubiera nacido la idea de realizar 'Madrid en el cine de Pedro Almodóvar'. Por ello, propuso a la autora continuar explorando esta vía, pues en las ciudades según comentó, es donde se puede encontrar la libertad, como símbolo de modernidad sin renunciar por supuesto a lo rural. Dejó una reflexión muy interesante, en la que venía a decir que en Madrid no se podría rodar una película como 'Ocho apellidos vascos' u 'Ocho apellidos catalanes', pues sencillamente no es posible. Con ello quería demostrar que la capital de España, es un crisol de culturas en la que nadie se siente extranjero y la mezcla de apellidos, es símbolo de que todos y a la vez nadie somos de Madrid.

Jesús Espino

El editor del libro presentado, Jesús Espino, y como representante de la editorial Akal, acompañó también a Gloria y comentó entre otras cosas, el proceso creativo y los puntos comunes, que unen a un autor con la editorial que se va a encargar de publicar y promocionar su obra. De nuevo, recurro a las frases más destacadas que pronunció, para resumir así de mejor manera su buena exposición.

_"En el cine de Almodóvar y en el libro se demuestra, que la ciudad es algo más que un decorado, es algo más profundo que está inmerso en la trama".

_"Las películas que tienen y guardan memoria, adquieren una nueva dimensión".

_"Almodóvar captó en sus películas, el alma de la ciudad".

Gloría Camarero Gómez

Y para cerrar el acto y como no podía ser de otra manera, fue la autora del libro la que tomó la palabra en último lugar, para agradecer de todo corazón, las palabras tan emocionantes que habían tenido con ella, sus compañeros de coloquio en esta exitosa presentación oficial de su libro.

Gloria relató como fue el proceso creativo que la llevó algunos años de su vida, hasta conseguir "parir" este libro que tantas satisfacciones le está otorgando. Por supuesto, habló de porque había elegido la sede de la filmoteca española para la presentación del libro, y no fue otra cosa, que en la película de Pedro Almodóvar 'Hable con ella', su protagonista Benigno acude al Cine Doré, sede de la filmoteca, para presenciar un filme mudo inexistente llamado 'El hombre menguante'.

Gloria además quiso agradecer a la familia Almodóvar su ayuda para documentar el libro y que facilitó sin duda su ardua labor. Quiso hacer referencia también al amor desinteresado que le une al cine del cineasta manchego y a su adoración por la ciudad de Madrid. Cerró su discurso, entre los aplausos del mucho público congregado, con una sencilla pero a la vez genial frase, que resume todo lo que un escritor debe sentir para transmitir emociones con su forma de escribir.

_"Escribo lo que me gustaría leer".


Para cerrar esta crónica, quisiera transmitir el agradecimiento personal de Gloria Camarero con Cine y críticas marcianas, y sobre todo con las muchas personas que leyeron su entrevista y especialmente con los que dejaron sus comentarios y que leyó entusiasmada. Por mi parte, quiero expresar mi gratitud infinita con la escritora, por permitirme entrar en su universo y dejarme formar parte de él, desde que la conozco.

Por cierto, que toda esta historia surgió, cuando paseando por una librería y en su sección de cine, vi en el expositor ese deslumbrante amarillo que refleja la portada del libro y rápidamente decidí comprar el ensayo del que quedé encantando con su lectura. Al acabarlo, decidí buscar como fuera a Gloria, para solicitarle una entrevista para este espacio cinéfilo y para Noroeste Madrid que es el diario online donde colaboro en llevar adelante su sección de cine.

Por último, os quiero dejar la reseña del libro que desde el ámbito universitario me pidieron que realizara, para ser publicada en el boletín de noticias de la Comunidad de Madrid y portal web conocido por Madrid+.

De lo rural a lo urbano: el romance de Pedro Almodóvar con la ciudad de Madrid

La profesora de Historia del Arte e Historia del Cine de la Universidad Carlos III de Madrid, Dra. Gloria Camarero Gómez, nos presenta en su libro Madrid en el cine de Pedro Almodóvar un entusiasta, modélico y fiel retrato de los espacios urbanos, residencias, bares, comercios y edificios emblemáticos de la capital en los que el director manchego ha rodado en su ya dilatada filmografía, compuesta por veinte filmes, que van desde Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón hasta Julieta y constata como estos sobrepasan el concepto de meros escenarios para participar en la trama como un personaje más. Se integran en los argumentos. Dan el punto de modernidad, transgresión o conservadurismo, y hablan de sentimientos. Son el espejo donde se reflejan y proyectan las diferencias sociales, culturales, ideológicas o personales de los protagonistas.

Seguramente, esa es, en mi opinión, una de las grandes aportaciones de la investigación que nos ocupa. Pero va más allá e insiste también en las transformaciones, que han sufrido determinados barrios, calles, plazas, construcciones, cafeterías, restaurantes, y tiendas que ya no están; en las variaciones registradas en las relaciones de los personajes con el entorno, su idiosincrasia o los parámetros sociales de adaptación a la urbe. Tampoco falta el estudio de las características de los decorados interiores, los cuales tienden a pivotar en torno a pinturas o esculturas conocidas y reconocidas. Es un valor añadido. Así, se analizan los trabajos que aparecen de Andy Warhol, Tiziano, Juan Gatti, Ouka Lele, Guillermo Pérez Villalta, Miquel Barceló, Dis Berlín Los Costus, Richard Serra, Louise Bourgeois, Louise Seoane, Lucian Freud, José de Madrazo, Hopper, Chagall, Juan Bautista de Espinosa, Eduardo Úrculo, Antoni Tapies, Miguel Navarro o Enzo Mari y el sentido que adquieren en cada caso concreto. 

En este ensayo se destaca, además, el viaje de lo rural a lo urbano realizado por Pedro Almodóvar, a través de los personajes representados en sus películas, y con ello de manera autorreferencial, alude a su propia biografía y a lo que supuso su llegada a la capital desde un lugar de La Mancha como paradoja cervantina. En el primer capítulo ya comprobamos la intención de la autora por resaltar el concepto de ruralidad, en contraposición con la cosmopolita urbe que acogió con los brazos abiertos tanto a Almodóvar, como a otros artístas que llegaron a la gran ciudad en busca de de su expresión artística y de nuevas oportunidades.

El libro se divide en cinco capítulos, comenzando por Los muchos Madrid del Madrid de Pedro Almodóvar y que son representados por las variopintas zonas de rodaje, que van desde las de los lujosos distritos de Los Jerónimos, Chamberi, Argüelles, o Justicia, pasando por las del Madrid de los Austrias y La Latina, hasta las de La Concepción, La Ventilla o Vallecas.  Termina con El Madrid de ida y vuelta, donde estudia el valor que tal expresión tiene para los personajes de Almodóvar. El resto de capítulos son un recorrido específico por las viviendas, los lugares de ocio y comercio, los espacios públicos o los sitios donde el propio director se divirtió y lloró en la ciudad de Madrid. Cada uno de estos capítulos se completa con mapas que contienen los itinerarios en los que se han efectuado los rodajes del director manchego. Son, en definitiva, una serie de itinerarios -físicos, y conceptuales- que permiten al lector conocer el Madrid almodovariano y su significado, así como descubrir el modo en que la urbe se ha convertido en eje vertebral de una cinematografía que no se puede entender sin su presencia. Cierra el libro, un anexo final, que contiene un repaso muy importante de cuanto a datos técnicos, localizaciones, recaudación, y número de espectadores que visionaron todas y cada una de las películas de Pedro Álmodóvar. 

En conclusión, Madrid en el cine de Pedro Almodóvar es una excelente e imprescindible propuesta para entender por qué existe un romance entre la capital de España y el director manchego. Se completa con más de ochenta fotografías a color de los lugares y personajes que habitan el universo almodovariano. La productora El Deseo ha facilitado ese material gráfico, que enriquece de una manera espectacular el texto reseñado.

La autora ha dedicado más cinco años de su vida, compatibilizándolos con su labor docente, a esta exhaustiva investigación, que realmente impresiona por la gran documentación que nos ofrece y por el amor puesto en la misma. Es por ello, que todos los amantes del cine almodovariano, así como todos los que aman Madrid, deberían leer y conservar el libro como una joya de la literatura dedicada al mundo cinematográfico. La misma opinión tiene uno de los grandes especialistas del cine español y del cine de Pedro Almodóvar, el Dr, Jean-Claude Seguin, profesor de la universidad francesa Lumière-Lyon II, el cual, en el prólogo afirma que se trata de "una obra imprescindible para descubrir o redescubrir la pasión que siente el director manchego por la capital española".

Miguel Pina, administrador web de Cine y criticas marcianas y redactor en la sección de cine de Noroeste Madrid. 


viernes, 17 de noviembre de 2017

Una razón para vivir (Breathe): Un melodrama de cine clásico


La historia: Robin (Andrew Garfield) es un joven británico elegante, alegre y aventurero, que tras conocer a Diana (Claire Foy), se enamora y acaba pidiéndole matrimonio. Ella acepta y juntos inician un viaje por África, donde él, se dedica al comercio de té. A la vuelta a Inglaterra, Robin comienza a enfermar hasta ser diagnosticado con poliomielitis. A raíz de esta trágica enfermedad, el muchacho queda paralizado de cuello para abajo y con un respirador artificial que le mantiene con vida. En un alarde de valor, él y su esposa, deciden trasladarse al hogar familiar y comenzar allí un dura travesía que pondrá a prueba el verdadero amor de ambos.


La crítica: Basada en la historia real de Robin Cavendish y situada la acción en la Inglaterra de 1957, Una razón para vivir, supone el debut en la dirección del actor británico Andy Serkis, que dirige con plenitud, esmero y quizás demasiada pulcritud, una historia que aspira a ser lacrimógena en el mejor sentido de este término, pero le falta un punto de pundonor para ser una historia completamente redonda.

Cuando hablamos de melodrama tendemos a pensar que es un término despectivo cuando no siempre es así. Es más, si nos vamos a la etimología, veremos que melodrama es un vocablo procedente del griego, con melo que es música y drama que sería acción dramática. Por lo tanto y técnicamente, cualquier película que en la dramatización, use la música para resaltar la emocionalidad, sería un melodrama a todas luces. Es decir, hoy en día y a expensas de algo del cine independiente, todo el cine que se hace en la actualidad, incluido el cine de acción, se puede definir como melodramático sin temor a equivocarnos en la definición. En cualquier caso, me gusta más la definición de "dramón", cuando nos referimos a una película que por las razones que sea, nos ha parecido demasiada exagerada en cuanto al sufrimiento expuesto para el público. Por ello, habría melodramas excelentes como Los puentes de Madison, aceptables como El diario de Noah o infumables como Glitter. En el caso que nos ocupa hoy de Breathe (telita con la traducción al castellano), nos encontramos por la tanto, con un melodrama aceptable, de un clasicismo indudable, pero que no obstante deja la sensación de ser una historia con un potencial mucho mayor de hasta donde es capaz de llegar. En cualquier caso, es candidata a pescar nominaciones en la carrera por los Oscars de la Academia.

Volviendo un poco a la historia, estaríamos hablando de alguna manera de un biopic de la vida de Robin Cavendish y del empeño de su hijo, el productor de cine Jonathan Cavendish en llevar a cabo esta película en forma de homenaje y memorias póstumas. Y es que la vida del protagonista de la película y de su esposa, es la historia de una vida motivada por la superación personal y la lucha por la visibilización de la discapacidad severa que causa la enfermedad de la polio. Quizás, el largometraje funciona mejor como mensaje que como espectáculo, pero sin duda de nuevo el cine, refleja una historia que sin la capacidad de llegada del séptimo arte a todos los públicos, probablemente quedaría en el olvido.


De la filmación y como comentaba antes, sale con bastantes posibilidades de ser nominado al Oscar el actor británico-estadounidense Andrew Garfield (Hacksaw Ridge), que ocupa practicamente la totalidad de los planos de la historia. Además cuenta para ello, que los personajes con problemas o discapacidades suelen tocar la fibra sensible de los académicos. De cualquier manera, desarrolla un gran trabajo actoral. En la parte femenina y haciendo de su esposa Diana, nos encontramos con una atractiva y cálida interpretación de la actriz británica Claire Foy, que recientemente interpretó a la Reina Isabel II en la serie de Netflix, The Crow y en la que fue galardonada con un Globo de Oro. El resto del reparto, se limita a servir de acompañamiento a la pareja protagonista.

Los aspectos adicionales, son todos correctos en lo que se refiere a la música, fotografía o dirección de arte, pero quizás sin destacar ninguno por encima del otro. Un trabajo eficaz y en la linea del corte clásico con la que está sustentada la producción.

En conclusión, Una razón para vivir es un trabajo serio, con aroma a cine de otro tiempo, pero al que le falta ese punto de color y calor, para poder salir enamorado del cine. En la linea de este tipo de cinematografía, recuerda, pero se queda por debajo de la gran película, Mi pie izquierdo de Jim Sheridan, pero desde luego si lo comparamos con el cine de superheroes o similares, suena a música celestial. Entonces en definitiva, nos encontramos con una propuesta a la que le falta mordiente y un poco más de arrojo, pero sin duda ante una buena ópera prima de un cineasta que parece haber llegado para quedarse. Veremos.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: Reino Unido.
Dirección: Andy Serkis.
Guión: William Nicholson.
Reparto: Andrew Garfield, Claire Foy,
Tom Hollander, Hugh Bonneville.
Música: Nitin Sawhney.
Fotografía: Robert Richardson.
Duración: 117 minutos.
Estreno EE UU: 13/10/17.
Estreno México: 2/11/17.
Estreno España: 17/11/17.

lunes, 13 de noviembre de 2017

¡Qué maravilloso es el cine! Las uvas de la ira (The Grapres of Warth)


En las almas de las personas las uvas de la ira se están llenando y cogen peso, listas para la vendimia. -John Steinbeck.

Las uvas de la ira irrumpen como un viaje al centro del dolor del pueblo estadounidense, y lo hacen a través de un recorrido hacia la frustración, la pobreza y la nula condición humana que se reflejó durante la Gran Depresión americana en la década de los 30 del siglo pasado. Es en este entorno nada idílico, cuando el escritor John Steinbeck firmó la novela homónima que da título a la filmación.

En el cine y con pocas diferencias argumentales con la novela, a excepción de su parte final, fue el maestro John Ford el encargado de llevarla a cabo bajo un gran libreto de Nunnally Johnson (Las tres caras de Eva). La historia nos cuenta la salida de la cárcel del joven Tom (Henry Fonda), que tras cuatro años de prisión por un homicidio en una pelea, regresa a la granja de sus padres que va a ser desahuciada tras años de sequías en el medio oeste estadounidense. Tras el reencuentro, una decena de miembros de la familia parten desde Oklahoma hacia el oeste del país, con la promesa de una vida mejor y de encontrar empleos en la recogida de fruta en la fértil zona de viñedos de California. Pero cuando llegan al supuesto dorado que se anunciaba en medios escritos como una zona de prosperidad y trabajo asegurado, se percatan de que el lugar esta super poblado de otros trabajadores azotados por la crisis económica. Es entonces cuando todo el conflicto narrativo, sentimental y económico estalla, para depararnos una de las obras más grandes de la historia del cine en el siglo XX.


La película tiene una fuerza dramática arrolladora y es un fiel retrato de una época que supuso en cierta manera, el fin del sueño americano. Este ha reaparecido después como una constante, tras los periodos de crisis financieras que han venido afectando a los Estados Unidos y con ellos, al resto del mundo. Pero este caos económico que surgió después del "crash del 29", se cebó especialmente con la zona central del país afectado por el fenómeno natural de las largas sequías que fue conocido como Dust Bowl. Este consistió en un periodo de aproximadamente siete años (1932-1939) en el que la falta de lluvias más las tormentas de polvo, acentuaron aún más la Gran Depresión en estados como Oklahoma, Kansas o Colorado, donde los agricultores perdieron sus granjas hipotecadas, llevándolos a una extrema pobreza que pocas veces se ha plasmado en el cine de Holywood y en la propia literatura americana.

La cinta es una road movie clásica por la ahora mítica ruta 66 que discurre a través de casi 4000 kilómetros desde Chicago hasta California. En aquellos momento el trazado no gozaba del glamour que ostenta en la actualidad y fácilmente la podríamos tildar en esa época como la carretera de los desahuciados en busca de un sueño casi imposible. Y es a través de este espejo pintado donde vemos lo peor y lo mejor de la condición humana. Lo mejor por esas familias que fueron desposeídas de sus bienes y sus tierras por una especulación masiva, y que luchaban por levantarse, proteger a sus hijos e iniciar una nueva vida. Y lo peor, por aquellos lugares de acogida que resaltaban la crueldad humana en defensa de unos intereses ya establecidos y que hacían a sus poseedores poco propensos a compartirlos con el resto de sus conciudadanos.

Un ejemplo muy gráfico y que está perfectamente estructurado en la filmación, fueron los lugares establecidos de acogida para los trabajadores venidos del centro del país y que sin miedo a exagerar, eran auténticos campos de refugiados a nivel o peores aún, de los que podemos ver en la actualidad en los puntos más calientes del planeta. Y todo esto pasó en el país de los sueños, en el país por excelencia del capitalismo. Allí en los años 30 del siglo pasado, también vivieron el hambre y la miseria humana. Mientras paradójicamente, unos kilómetros más allá, la industria del cine en Hollywood, veía su despertar con el nacimiento del color que la Gran Depresión pintó de blanco negro, en un contraste difícil de asimilar para buena parte de la población.


Henry Fonda afrontó a sus 35 años el papel más importante de su carrera y seguramente el que le confirmó como un actor portentoso y de largo recorrido. Otros grandes trabajos suyos fueron en las películas Pasión de los fuertes, El día más largo o En el estanque dorado, por citar solo algunos de sus éxitos más reconocidos. En la cinta reseñada hoy, su papel es convincente, serio y como la propia película, está fuera de los patrones clásicos del galán al uso en el Hollywood de la época. En definitiva, un actor con mucho recorrido y con bastantes matices en su carrera. En el resto del reparto destacan, su madre interpretada con fuerza y poder por Jane Darwell, en un papel que le valió el Oscar de la Academia a la mejor actriz de reparto. El otro papel destacado de la cinta es interpretado por un buen John Carradine (padre de David Carradine de Kung fu), que hace de un antiguo predicador desengañado que inicia el viaje junto a la familia en busca de un lugar en el mundo a través del viaje a California. En general, el reparto está marcado por unas interpretaciones magistrales mostrando unas expresiones tenebrosas, tenues, con miedo en los ojos y marcando en unos rostros afilados, angulados y entrecortados que dan un gran realismo a la narración.

Las uvas de la ira es en resumen, un retrato descarnado e hiperrealista de una parte muy importante de la historia y de la sociedad estadounidense de aquella época. Tanto la novela, como después su adaptación cinematográfica, consiguen lo que buscaban, que no era otra cosa que la denuncia de lo que estaba ocurriendo y que pocos se atrevían a contar para no dañar la supuesta buena imagen del país americano. Realmente nos encontramos ante una propuesta insólita y muy alejada de los gustos de los patrones comerciales del público de aquel periodo. Es un cine social que fue en cierta manera precursor de lo que ahora se hace en el cine independiente. Es decir, cine con trascendencia y donde la palabra mensaje cobra su verdadero significado.


jueves, 9 de noviembre de 2017

Películas curiosas: Diario de una ninfómana


Año: 2008      Nacionalidad: España   Dirección: Christian Molina

Y fue cuando descubrí por primera vez que las lágrimas de un hombre son el mejor regalo para una mujer enamorada. -Valérie Tasso.

La novela: La licenciada en Dirección de Empresas y escritora francesa Valérie Tasso, irrumpió en el mercado editorial en el año 2003 con la novela autobiográfica Diario de una ninfómana, que supuso un éxito de ventas espectacular y la dio a conocer a nivel nacional (España) e internacional. El libro es una narración a modo de diario en el que nos detalla su vida y su interrelación con la sexualidad desde que era una adolescente hasta cumplir la treintena aproximadamente.

De narrativa limpia, natural, elegante y a la vez transgresora, la novela se acerca más al ensayo o a unas precoces memorias, que a una dramatización al uso. Y nos cuenta su historia; la historia de una mujer valiente, inteligente, arriesgada y liberal que desde que perdió (o ganó) su virginidad, decidió que el sexo iba a formar parte de su vida de una manera sincera, promiscua y libre, como medio para el autoconocimiento y la búsqueda del amor a través del contacto humano.

La novela en sí misma, nos habla de Val (así se hace llamar en la obra), que es una chica francesa de acomodada familia y que cuenta con una gran formación académica. Su vida transcurre laboralmente en Barcelona, donde presta sus conocimientos para empresas de su ramo, que es la dirección y asesoramiento empresarial. Allí conoce a un empresario llamado Jaime del que se enamora y tras su convivencia con él, descubre sus más oscuros secretos. También nos narra su paso por la prostitución de lujo, convirtiendo la novela en un pequeño tratado sobre el funcionamiento de este mundo, reflejado en una agencia de acompañantes femeninas.

Y si, ya se que aún no he escrito sobre la película en la que se basa la novela, pero antes, he querido hacer esta pequeña reseña literaria para hacer notar que hoy en día, el cine en una buena parte, viene marcado por las adaptaciones de los libros más populares del momento. Y este en mi opinión, es un buen libro, que se devora de un tirón por el morbo que se obtiene al leer el diario personal de alguien cuando se hace público. Pero independientemente de lo atractivo del asunto, lo que hace a la novela un caramelo, es la excelencia en la narrativa de la autora que luce todo su talento en los continuos diálogos incluidos en el libro y que son una lección sobresaliente en la utilización de este recurso narrativo que nos ahorra descripciones infinitas y nos lleva con guantes de seda hasta la conclusión final.


La polémica: El cine y la censura (hoy en día la autocensura) siempre han ido de la mano, y coincidiendo con el estreno en salas comerciales en España en el año 2008 de la adaptación cinematográfica, la polémica y la controversia aparecieron una vez más ligados al erotismo en la gran pantalla. Y es que el cartel de la película fue vergonzosamente censurado en las marquesinas de los autobuses de la ciudad de Madrid por la empresa de transportes. La cadena Cope, ligada a los obispos españoles, también dio orden de no emitir publicidad o hablar de la película, mientras Telemadrid según Molina, se negó a hacer la cobertura de la cinta. Es decir, una vez más en España el tardofranquismo (muy tardo ya) hizo su aparición, una vez más por el miedo al "descontrol" sexual de la población. Y todo esto, por un póster casi virginal, de una joven que se acaricia el pubis en un ademán que pareció molestar en exceso a la curia católica. No estaría mal que dejaran follar a los curas, para comprobar que lejos de ser algo sucio y perverso, se puede pasar muy bien, conocer gente e incluso de ese modo atraer a más feligreses a las iglesias (condenado y excomulgado, amén).


La película: La cinta y vista desde una perspectiva pausada y fuera de polémicas estériles, fue en mi opinión una buena adaptación de la novela de Valérie Tasso a pesar de las críticas muy encontradas que recibió. De una narrativa fílmica fluida y urbanamente costumbrista, su director Christian Molina, nos traslada de la Francia rural hasta la cosmopolita Barcelona con una composición cinematográfica de un gusto exquisito. A través de un libreto algo deslavazado de Cuca Canals, nos adentramos en la personalidad de Valérie y sus múltiples confluencias en torno a su vida sexual y sentimental. Todo confluye en una fusión de ideas y pensamientos que trasladan bien la idea expresada en el libro, pero que no obstante, cambia algo el orden y algunas partes que tal vez no eran necesarias. En todo caso, la cinta es una lograda dramatización erótica que engancha de alguna manera como lo hace la novela. Su parte más pobre, descansa sobre un cierto aire telefílmico que contrasta demasiado con su brillante parte técnica que merece un apartado muy especial a continuación.

Hay tres apartados en la película muy destacables y el primero de ellos es la cuidadosa y excelente dirección de arte llevada a cabo por Llorenç Miquel, que da una lección en cuanto a decorados y ambientación que debió de ser un sueño para la autora de la novela. Desde la elección de la casa rural en la campiña francesa, pasando por el lujoso ático de Barcelona, convertido en nidito de amor donde se instalan Valérie y Jaime, hasta la recreación de 'La Casa' (casa de citas), son de una sencilla complejidad que trasladan a la perfección el climax creado en la novela. Por otra parte, nos encontramos con una lúcida fotografía dirigida por Javier G. Salmones que hace brillar una escenografía que entronca con la manera de rodar visualmente con el mejor cine de Pedro Almodovar. Y no nos podemos olvidar de una música brillantemente compuesta por Roque Baños y Mariano Marín, que nos envuelve de una manera evocadora y que hace mejor, mucho mejor, a la película de lo que realmente es.

En el reparto se encarga de poner rostro a Valérie, la actriz tarraconense Belén Fabra (Cuéntame cómo pasó), que impresiona por el parecido físico con la autora de la novela. Si tenemos en cuenta que Tasso fue la coach del equipo de casting de la cinta, parece que la elección para el papel no pudo ser más acertada. Una actuación convincente y precisa, con el añadido de que buena parte de la historia se la pasa desnuda o semidesnuda, sin perder naturalidad y aportando fuerza al personaje representado. En el resto del reparto, destaca el actor argentino Leonardo Sbaraglia (Nieve negra) interpretando al ruin empresario Jaime y a Ángela Molina como madame de la casa de citas, que produce una sensación escalofriante de autoridad.

No quisiera concluir sin hablar sobre el significado de la palabra que sin ninguna duda llama la atención de la novela, de la película y si cabe, de esta reseña a caballo entre el cine y la literatura. ¿Qué es realmente una ninfómana? Si nos atenemos a la definición de la RAE nos lleva a una derivación de ninfomanía, compuesta a su vez por los vocablos ninfa y manía. Por lo tanto, concluyen que sería una apetencia sexual insaciable o muy pronunciada en la libido de una mujer. Valérie Tasso por su parte, se pregunta sin categorizar, si esta condición es patológica o no, aunque parece concluir que el sexo en esa etapa de su vida fue una mezcla de placer y de la búsqueda de una autoestima que a su vez era la mejor derivación para encontrar el amor. En todo caso, no se me ocurre formula para cerrar este texto que recordar sus palabras citadas en el libro y en la película y que concluyen con la siguiente afirmación: "Si queréis ponerme un nombre, ¡adelante! ¡No me importa! Pero sabed que lo que soy en en realidad es una ninfa. Una nereida, una dríada. Una ninfa sencillamente".


lunes, 6 de noviembre de 2017

La batalla de los sexos (Battle of the sexes)


El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores. -Woody Allen.

La historia: Corre el año 1973 en Estados Unidos y mientras que el presidente Nixon completa la retirada definitiva de sus tropas de Vietnam, y la crisis del petroleo entra en ebullición, por primera vez en la bolsa de Londres, las mujeres ganan el derecho de operar en ella. En este contexto y con el movimiento feminista al alza, la tenista Billie Jean King (Emma Stone) y el tenista Bobby Riggs (Steve Carell) se citan para jugar un partido y dilucidar la batalla de los sexos. ¿Quién ganará el partido de la igualdad?


La crítica: En este año 2017, quizás lo más curioso y a la vez bueno del cine americano, viene marcado por una vuelta a acontecimientos históricos vividos en los Estados Unidos en las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado. A principios de año se estrenaba Figuras Ocultas, que narraba con emoción la integración de tres mujeres afroamericanas en la Nasa. Casi al mismo tiempo, se produjo en España el estreno de Jackie, que era una visión lúcida desde el punto de vista femenino del magnicidio del presidente John Fitzgerald Kennedy. También en el primer semestre del año llegó con un gran tono, la historia de Ray Kroc en un buen biopic llamado El fundador y que nos hablaba de la creación de la cadena de comida rápida McDonalds. Pues bien, a rebufo de esta especie de trilogía revival setentera, llega a las salas de cine en esta ocasión, otra buena oportunidad para conocer en este caso, la figura femenina y feminista de la tenista Billy Jean King, que fue la creadora de la Asociación Femenina de Tenis, conocida por sus siglas en inglés como la WTA.

En esta ocasión, la cinta está dirigida por el matrimonio, si han leído bien, el matrimonio conformado por los cineastas Jonathan Dayton y Valerie Faris, que tan grato recuerdo nos dejaron con su Pequeña Miss Sunshine. El acierto de esta batalla de los sexos, está soportado por un gran libreto creado por el guionista de Full Monty, Simon Beaufoy, que demuestra que se pueden crear grandes guiones originales, aunque en este caso estén basado en hechos reales. Y es que el tono de comedía de la cinta reseñada hoy, no le impide acoger en su interior una serie de diálogos punzantes y a la vez vibrantes, que hacen mucho mejor a la historia de lo que cabía presuponer en un principio.

La historia de la película, es la historia de dos personalidades opuestas con el mundo del tenis como telón de fondo. Por un lado, nos encontramos a la campeona de la raqueta Billy Jean con 29 años y que era número uno del mundo, e impulsora de los derechos de la mujer en el deporte y por otro lado, al también campeón Bobby Riggs, que era un descreído de los derechos de la mujer y que buscó en su enfrentamiento con su oponente, una manera de volver a la fama a sus 55 años. Por lo tanto, la película en su totalidad es una metáfora deportiva, de como lo viejo se niega a morir para dar paso a lo nuevo y desbordante. Y todo ello, consistía en que la mujer poco a poco, comenzaba a emanciparse del poder del hombre en todos los ámbitos de la vida.

Cabe recordar y por poner solo un ejemplo, que en el año 1973 la mujer percibía solo un 58 por ciento del salario que recibía un hombre, y hoy en día, la cifra ha subido a un 78 por ciento y con ello se demuestra que aún quedan muchas cosas por cambiar. Por lo tanto, y sin llegar a un comportamiento radical, aún hoy en día el feminismo moderado, libre y dialogante, hay que considerarlo un movimiento necesario hasta que la igualdad de derechos sea plenamente una realidad cultural y social.

En todo caso, la producción no es ni muchos menos un panfleto de lucha social. Es sobre todo una mirada fresca, divertida y emocional que se devora en un suspiro, y que en este caso, el metraje de dos horas de duración se siente perfectamente ajustado a la historia que nos quieren narrar. Y es que además del reto deportivo propuesto y que congregó a 90 millones de personas frente al televisor y que fue hasta esa fecha, el segundo acontecimiento más visto después de la llegada del hombre a la Luna; el argumento se adentra con profundidad en la personalidad de Billy Jean, que en aquellos momentos se debatía en definir su orientación sexual a pesar de estar felizmente casada. El inicio de una aventura amorosa lésbica, pone el contrapunto emocional a una historia en la que el amor aparece de manera secundaria, pero marcando la vida de los protagonistas en escena.


Con el Oscar bajo el brazo por su brillante actuación en La La Land, vuelve Emma Stone con otro gran papel en el que se transfigura en la figura de Billie Jean King y para ello gana ocho kilogramos de peso que contrastan con su delgadez en La ciudad de las estrellas. Una actriz realmente encantadora y a la que descubrí con esos enormes y expresivos ojos, cuando apenas era una niña y hacía sus primeros pinitos en el cine. Desde entonces, me quedé con su nombre y ahora es una gran satisfacción verla aupada al estrellato mundial. Y es que además, una de las cosas más llamativas que tiene Emma, es ese peculiar, melodioso y curioso acento americano, que solo puede apreciarse si visionamos sus películas en versión original, cosa que recomiendo firmemente. Su contraparte en la película, es un cada vez mejor actor Steve Carell, que ya en Café society del maestro Woody Allen, demostró que es un interprete con una amplitud de registros, aunque encuentra su mejor versión en la comedia. Del resto de actores y que son muchos, me gustaría destacar a la actriz británica Andrea Louise Riseborough, que ya en Animales nocturnos dejó constancia de su calidad. En esta ocasión, interpreta a una peluquera que seduce amorosamente al personaje interpretado por Emma Stone.

En cuanto a la técnica, la cinta está rodada acertadamente en 35 milímetros y renunciando al cine digital para contextualizar la época de mejor manera. De hecho, parece estar no ya ambientada, sino filmada en los años 70, por el inteligente uso en su fotografía de lentes de los años setenta. Por otra parte, el diseño de vestuario comandado por Mary Zopheres que tan buenas sensaciones dejó con su trabajo en La La Land, es sobresaliente de nuevo. Aquí se encarga de diseñar los vestidos de las tenistas que supusieron un banderín más de enganche para el tenis femenino. Los demás personajes están excelentemente vestidos con esa ropa setentera de cuellos marcados y que de manera retro vuelve de vez en cuando a ponerse de moda en nuestros días. Ahora lo llaman estilo vintage, hace unos años lo llamaban con cierto aire socarrón: "aquella ropa que se usaba antes".

Recapitulando, La batalla de los sexos es una película limpia, sin trampas y con una trama perfectamente conseguida. Quizás no sea una cinta para enamorarse de ella, pero sin lugar a dudas es una filmación sin aparentes defectos formales y desde el principio hasta el final, es redonda como una pelota de tenis. Por lo tanto, nos encontramos ante un cine de estudio, que además de resultar ameno y entretenido, es capaz de abordar temas como la liberación de la mujer, la homosexualidad, la ludopatía y sobre todo, nos enseña un trocito de la historia, que quizás sin el cine, quedaría olvidado para siempre en la memoria colectiva.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección: Jonathan Dayton y Valerie Faris.
Reparto: Emma Stone, Steve Carell,
Andrea Louise Riseborough, Bill Pulman.
Guión: Simon Beaufoy.
Música: Nicalas Britell.
Fotografía: Linus Sandgren.
Duración:121 minutos.
Estreno EE UU: 22/09/2017.
Estreno España: 3/11/2017.



jueves, 2 de noviembre de 2017

En cuerpo y alma: Amor a fuego lento


Hay amores tan bellos que justifican todas las locuras que puedas cometer. -Plutarco

Pero también:

Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado. -Groucho Marx.

La historia: María es una inspectora de calidad que entra a trabajar en un matadero para supervisar la categoría de la carne allí preparada. Su carácter extremadamente reservado e introvertido, comienza a disparar los rumores y los cotilleos entre el resto de los empleados. Es entonces, cuando aparece la figura de su jefe que se siente atraído por su físico y por su extraño carácter. Tras un robo en la empresa, los empleados son sometidos a una investigación para dar con el culpable. Mientras, María y su jefe Endre, comienzan a confraternizar en lo que puede ser la semilla del encuentro del amor. ¿Les dejarán amarse? ¿Se dejarán ellos mismos ser amados?


La crítica: Atención droga dura: cine de autor, cine independiente, cine europeo y de Hungría, cine contemplativo, cine pausado, cine atormentado, cine sin palomitas, cine de silencios, cine de belleza interior, cine de festivales, cine de invierno, cine para cinéfilos y en definitiva cine que puede gustar o cine que puedes odiar. 

La directora húngara Ildikó Enyendi (Magic Hunter, Simon the magician) dirige con su peculiar mirada pausada, una extraña propuesta que le ha valido para convencer al jurado y alzarse con la victoria en el Festival Internacional de Berlín, obteniendo con ello, el preciado Oso de Oro que es el máximo galardón de dicho festival. Dicho lo cual y siendo una pelicula relativamente atractiva en su mirada, si esta ha sido la ganadora, que me parece una exageración, no quiero imaginar como serán las perdedoras. Cuidado con los jurados, las drogas y el alcohol. 

La película está construida sobre la base de las relaciones laborales y los conflictos, amores y desamores que se pueden dar en el mundo de la empresa. ¿Por qué elegir para esta propuesta, un lugar tan "idílico y bucólico" como un matadero de vacas? Pues vaya usted a saber el porqué de dicha elección. La verdad hubiera dado igual el centro de trabajo elegido, pues no es significativo para la propuesta. En fin, cosas de húngaros. Dicho lo cual, hay imágenes muy fuertes en lo relativo al sacrificio de animales y en un intento de suicidio de un personaje que dejaremos en el aire, y que pueden herir la sensibilidad del espectador. No es cine gore, pero tampoco es precisamente Blancanieves. 

Entrando más a fondo en la propuesta, la historia nos habla de un incipiente romance entre dos almas gemelas y atormentadas. Gemelas ya que casualmente y a través de unas entrevistas laborales, perciben y se dan cuentan que ambos, María y Endre, están teniendo los mismos sueños mientras duermen, sin tener una explicación clara para ello. Y atormentadas, porque el directivo de la empresa a sus 50 años, ha renunciado al amor, a pesar de su atractivo físico. También atormentada está María, a pesar de que es joven, y también goza de un cierta sensualidad, pero dada su inseguridad, parece haber renunciado al amor por sus problemas de relación social, que se mueven entre sus neurosis y su miedo al contacto físico y social. En el fondo ambos quieren amar, pero lo dan por improbable. Es entonces, cuando la historia desde una manera minimalista, sencilla y en parte hipnótica, nos habla del amor correspondido entre un hombre maduro y experimentado y una joven virgen con una mezcla de miedo y deseo a entregar su cuerpo y ser amada. 

Película de planos largos, minuciosos y bellos en su mirada, con una fotografía que luce brillante, hiperrealista y que contrasta originalmente con lo barroco del fondo de los personajes. Nos encontramos ante una fábula urbana que encuentra belleza en lo amargo del ser humano y que resulta hipnótica e inquietante, aunque muy pasada de metraje en los 114 minutos que se entienden como una reiteración innecesaria. 


El reparto está encabezado por la actriz eslovaca Alexandra Borbély que luce virginal, tímida, opaca, fría y extremadamente introspectiva tal y cual es el personaje representando. Por lo tanto, y suponiendo que en su vida real sea una persona más social, su actuación es notable, ya que sabe transmitir lo que la cineasta le pide y que es todo lo contrario a la sobreactuación. Su pareja en la película es el actor húngaro Géza Morcsányi, que da bien en el papel de directivo financiero de la empresa y al que se le ve un actor curtido y preparado para cualquier papel. Como es natural, yo al menos no le conocía y deja buenas sensaciones interpretando a un personaje descreído, bondadoso y que vuelve a creer en el amor. Además, este es el mensaje implícito en la propuesta, es decir, volver a creer en el amor, incluso para los escarmentados y con alergia a este término tan absoluto, pero sin que el ser humano no parece encontrar la felicidad.

La música de Adam Balazs, es evocadora, sutil y emocional, como pueden comprobar en el tráiler de la película. 

En Cuerpo y alma es en conclusión, un cuento moderno sobre personajes complejos, asociales y en el fondo con la búsqueda del afecto y del amor como salvación a la desesperanza vital. Como película en sí misma, puede resultar fría y extraña, pero como mensaje a transmitir, resulta esperanzadora y denota calidad en cada plano propuesto por la mirada femenina de Ildikó Enyendi. Unas imágenes muy potentes, pero con una premiosidad excesiva, dejan la propuesta en la posible ambivalencia que a veces, el cine europeo provoca en la mirada del espectador y en la mía propia. Y es que en la vida, como en el cine, los grises predominan contra el absolutismo del todo es negro, o el todo es blanco. En los matices, y en la valoración de todos los ángulos debería estar fundamentada toda opinión crítica, y esto, les aseguro, no cabe en 140 caracteres.

Nota: 7/10.

Título original: A teströl és lélekröl.
Nacionalidad: Hungría.
Dirección y guión: Ildikó Enyendi.
Reparto: Alexandra Borbély, Géza Morcsányi, Réka Tenki.
Música: Adam Balazs.
Fotografía: Máté Herbai.
Estreno España: 27 de octubre de 2017.