martes, 21 de noviembre de 2017

Presentación oficial del libro: Madrid en el cine de Pedro Almodóvar, con Gloria Camarero y Agustín Almodóvar


La entrada de hoy en Cine y críticas marcianas, podría considerarse una segunda parte para complementar la entrevista realizada a la escritora y profesora de Historia del Arte, Gloria Camarero Gómez, el pasado diez de octubre en este espacio de cine.

El motivo que nos trae aquí, fue la presentación oficial del libro, el pasado 14 de noviembre en el Cine Doré, sede a su vez de la Filmoteca Nacional de España. La autora además, depositó su confianza en mi persona, para realizar la cobertura gráfica del evento. Apadrinó el acto, el productor de cine y hermano de Pedro, Agustín Almodóvar, así como otros invitados de reconocido prestigio que dejaron algunas perlas que paso a relatar, no sin antes mostrar una hermosa fotografía del Cine Doré, al cual asistieron los protagonistas del film almodovariano, Hable con ella.

Texto y fotos: Miguel Pina

El maestro de ceremonias y presentador del acto, fue el director adjunto de la Filmoteca Nacional y crítico de cine, Carlos Reviriego, que además de glosar la carrera literaria de la autora del libro, hizo una defensa del papel que ocupa la filmoteca española en el panorama cultural y cinéfilo de la ciudad de Madrid.


Riviriego hizo referencia también a una retrospectiva que se ha realizado en este año 2017 en la filmoteca, y que estuvo dedicada a las películas de Pedro Almodóvar que sin duda, han marcado no solo a la ciudad de Madrid, sino que han llevado al cine español a ser reconocido internacionalmente. También hizo referencia a la "fauna urbana" que el director manchego retrató en muchas de sus películas y dejo dos frases para el recuerdo:

_"El cine de Almódovar es una cartografía de la ciudad de Madrid".

_"Madrid para Pedro Almodóvar es su arcadia poética y narrativa".

Agustín Almodóvar

Agústín Almodóvar es productor de cine y fundador de la productora El Deseo, que es la fábrica de los sueños donde se diseñan y preparan las películas de su hermano Pedro Almodóvar. Licenciado en Ciencias Químicas, ha dedicado su vida a producir películas de entre otros: Álex de la Iglesia, Guillermo del Toro, Isabel Coixet, Felix Sabroso o Damián Szifron. Entre sus producciones más destacadas fuera del universo almodovariano, podemos encontrar: La vida secreta de las palabras, Acción Mutante, Mi vida sin mi, El patio de mi cárcel o Relatos salvajes. Además desde el año 2007 es miembro de la Academia de Hollywood y actualmente vicepresidente de EGEDA.

En el acto reseñado hoy, el productor español comentó que el libro había supuesto una alegría y un orgullo para la familia Almodóvar y quiso agradecer personalmente a la autora del libro el enorme esfuerzo y dedicación que había puesto en escribir el libro presentando en el acto. A continuación voy a dejar cuatro perlas en modo de frases que dejó para el recuerdo.

_"Madrid era una bohemia exquisita y sofisticada cuando llegamos a la ciudad".

_"Madrid es un gran catálogo desde el punto de vista de la arquitectura".

_"Madrid era cuando llegué una ciudad crepuscular, que añoraba lo rural".

_"Para Pedro Almodóvar, Madrid significaba la libertad".

Ángel Bahamonde Castro

El Cátedratico de Historia Contemporánea de la Universidad Carlos III y compañero de Gloria Camarero, Ángel Bahamonde, fue otro de los presentes en el coloquio y ofreció unas palabras muy didacticas glosando a la autora y con ella, a la ciudad de Madrid y por supuesto al cine de Almódovar. Además del libro presentado, el profesor quiso hacer referencia al libro de 'Cuidades europeas en el cine' también de Gloria Camarero y expresó su opinión de que probablemente sin este libro, no hubiera nacido la idea de realizar 'Madrid en el cine de Pedro Almodóvar'. Por ello, propuso a la autora continuar explorando esta vía, pues en las ciudades según comentó, es donde se puede encontrar la libertad, como símbolo de modernidad sin renunciar por supuesto a lo rural. Dejó una reflexión muy interesante, en la que venía a decir que en Madrid no se podría rodar una película como 'Ocho apellidos vascos' u 'Ocho apellidos catalanes', pues sencillamente no es posible. Con ello quería demostrar que la capital de España, es un crisol de culturas en la que nadie se siente extranjero y la mezcla de apellidos, es símbolo de que todos y a la vez nadie somos de Madrid.

Jesús Espino

El editor del libro presentado, Jesús Espino, y como representante de la editorial Akal, acompañó también a Gloria y comentó entre otras cosas, el proceso creativo y los puntos comunes, que unen a un autor con la editorial que se va a encargar de publicar y promocionar su obra. De nuevo, recurro a las frases más destacadas que pronunció, para resumir así de mejor manera su buena exposición.

_"En el cine de Almodóvar y en el libro se demuestra, que la ciudad es algo más que un decorado, es algo más profundo que está inmerso en la trama".

_"Las películas que tienen y guardan memoria, adquieren una nueva dimensión".

_"Almodóvar captó en sus películas, el alma de la ciudad".

Gloría Camarero Gómez

Y para cerrar el acto y como no podía ser de otra manera, fue la autora del libro la que tomó la palabra en último lugar, para agradecer de todo corazón, las palabras tan emocionantes que habían tenido con ella, sus compañeros de coloquio en esta exitosa presentación oficial de su libro.

Gloria relató como fue el proceso creativo que la llevó algunos años años de su vida, hasta conseguir "parir" este libro que tantas satisfacciones le está otorgando. Por supuesto, habló de porque había elegido la sede de la filmoteca española para la presentación del libro, y no fue otra cosa, que en la película de Pedro Almodóvar 'Hable con ella', su protagonista Benigno acude al Cine Doré, sede de la filmoteca, para presenciar un filme mudo inexistente llamado 'El hombre menguante'.

Gloria además quiso agradecer a la familia Almodóvar su ayuda para documentar el libro y que facilitó sin duda su ardua labor. Quiso hacer referencia también al amor desinteresado que le une al cine del cineasta manchego y a su adoración por la ciudad de Madrid. Cerró su discurso, entre los aplausos del mucho público congregado, con una sencilla pero a la vez genial frase, que resume todo lo que un escritor debe sentir para transmitir emociones con su forma de escribir.

_"Escribo lo que me gustaría leer".


Para cerrar esta crónica, quisiera transmitir el agradecimiento personal de Gloria Camarero con Cine y críticas marcianas, y sobre todo con las muchas personas que leyeron su entrevista y especialmente con los que dejaron sus comentarios y que leyó entusiasmada. Por mi parte, quiero expresar mi gratitud infinita con la escritora, por permitirme entrar en su universo y dejarme formar parte de él, desde que la conozco.

Por cierto, que toda esta historia surgió, cuando paseando por una librería y en su sección de cine, vi en el expositor ese deslumbrante amarillo que refleja la portada del libro y rápidamente decidí comprar el ensayo del que quedé encantando con su lectura. Al acabarlo, decidí buscar como fuera a Gloria, para solicitarle una entrevista para este espacio cinéfilo y para Noroeste Madrid que es el diario online donde colaboro en llevar adelante su sección de cine.

Por último, os quiero dejar la reseña del libro que desde el ámbito universitario me pidieron que realizara, para ser publicada en el boletín de noticias de la Comunidad de Madrid y portal web conocido por Madrid+.

De lo rural a lo urbano: el romance de Pedro Almodóvar con la ciudad de Madrid

La profesora de Historia del Arte e Historia del Cine de la Universidad Carlos III de Madrid, Dra. Gloria Camarero Gómez, nos presenta en su libro Madrid en el cine de Pedro Almodóvar un entusiasta, modélico y fiel retrato de los espacios urbanos, residencias, bares, comercios y edificios emblemáticos de la capital en los que el director manchego ha rodado en su ya dilatada filmografía, compuesta por veinte filmes, que van desde Pepi, Luci, Bom y otras chicas del montón hasta Julieta y constata como estos sobrepasan el concepto de meros escenarios para participar en la trama como un personaje más. Se integran en los argumentos. Dan el punto de modernidad, transgresión o conservadurismo, y hablan de sentimientos. Son el espejo donde se reflejan y proyectan las diferencias sociales, culturales, ideológicas o personales de los protagonistas.

Seguramente, esa es, en mi opinión, una de las grandes aportaciones de la investigación que nos ocupa. Pero va más allá e insiste también en las transformaciones, que han sufrido determinados barrios, calles, plazas, construcciones, cafeterías, restaurantes, y tiendas que ya no están; en las variaciones registradas en las relaciones de los personajes con el entorno, su idiosincrasia o los parámetros sociales de adaptación a la urbe. Tampoco falta el estudio de las características de los decorados interiores, los cuales tienden a pivotar en torno a pinturas o esculturas conocidas y reconocidas. Es un valor añadido. Así, se analizan los trabajos que aparecen de Andy Warhol, Tiziano, Juan Gatti, Ouka Lele, Guillermo Pérez Villalta, Miquel Barceló, Dis Berlín Los Costus, Richard Serra, Louise Bourgeois, Louise Seoane, Lucian Freud, José de Madrazo, Hopper, Chagall, Juan Bautista de Espinosa, Eduardo Úrculo, Antoni Tapies, Miguel Navarro o Enzo Mari y el sentido que adquieren en cada caso concreto. 

En este ensayo se destaca, además, el viaje de lo rural a lo urbano realizado por Pedro Almodóvar, a través de los personajes representados en sus películas, y con ello de manera autorreferencial, alude a su propia biografía y a lo que supuso su llegada a la capital desde un lugar de La Mancha como paradoja cervantina. En el primer capítulo ya comprobamos la intención de la autora por resaltar el concepto de ruralidad, en contraposición con la cosmopolita urbe que acogió con los brazos abiertos tanto a Almodóvar, como a otros artístas que llegaron a la gran ciudad en busca de de su expresión artística y de nuevas oportunidades.

El libro se divide en cinco capítulos, comenzando por Los muchos Madrid del Madrid de Pedro Almodóvar y que son representados por las variopintas zonas de rodaje, que van desde las de los lujosos distritos de Los Jerónimos, Chamberi, Argüelles, o Justicia, pasando por las del Madrid de los Austrias y La Latina, hasta las de La Concepción, La Ventilla o Vallecas.  Termina con El Madrid de ida y vuelta, donde estudia el valor que tal expresión tiene para los personajes de Almodóvar. El resto de capítulos son un recorrido específico por las viviendas, los lugares de ocio y comercio, los espacios públicos o los sitios donde el propio director se divirtió y lloró en la ciudad de Madrid. Cada uno de estos capítulos se completa con mapas que contienen los itinerarios en los que se han efectuado los rodajes del director manchego. Son, en definitiva, una serie de itinerarios -físicos, y conceptuales- que permiten al lector conocer el Madrid almodovariano y su significado, así como descubrir el modo en que la urbe se ha convertido en eje vertebral de una cinematografía que no se puede entender sin su presencia. Cierra el libro, un anexo final, que contiene un repaso muy importante de cuanto a datos técnicos, localizaciones, recaudación, y número de espectadores que visionaron todas y cada una de las películas de Pedro Álmodóvar. 

En conclusión, Madrid en el cine de Pedro Almodóvar es una excelente e imprescindible propuesta para entender por qué existe un romance entre la capital de España y el director manchego. Se completa con más de ochenta fotografías a color de los lugares y personajes que habitan el universo almodovariano. La productora El Deseo ha facilitado ese material gráfico, que enriquece de una manera espectacular el texto reseñado.

La autora ha dedicado más cinco años de su vida, compatibilizándolos con su labor docente, a esta exhaustiva investigación, que realmente impresiona por la gran documentación que nos ofrece y por el amor puesto en la misma. Es por ello, que todos los amantes del cine almodovariano, así como todos los que aman Madrid, deberían leer y conservar el libro como una joya de la literatura dedicada al mundo cinematográfico. La misma opinión tiene uno de los grandes especialistas del cine español y del cine de Pedro Almodóvar, el Dr, Jean-Claude Seguin, profesor de la universidad francesa Lumière-Lyon II, el cual, en el prólogo afirma que se trata de "una obra imprescindible para descubrir o redescubrir la pasión que siente el director manchego por la capital española".

Miguel Pina, administrador web de Cine y criticas marcianas y redactor en la sección de cine de Noroeste Madrid. 


viernes, 17 de noviembre de 2017

Una razón para vivir (Breathe): Un melodrama de cine clásico


La historia: Robin (Andrew Garfield) es un joven británico elegante, alegre y aventurero, que tras conocer a Diana (Claire Foy), se enamora y acaba pidiéndole matrimonio. Ella acepta y juntos inician un viaje por África, donde él, se dedica al comercio de té. A la vuelta a Inglaterra, Robin comienza a enfermar hasta ser diagnosticado con poliomielitis. A raíz de esta trágica enfermedad, el muchacho queda paralizado de cuello para abajo y con un respirador artificial que le mantiene con vida. En un alarde de valor, él y su esposa, deciden trasladarse al hogar familiar y comenzar allí un dura travesía que pondrá a prueba el verdadero amor de ambos.


La crítica: Basada en la historia real de Robin Cavendish y situada la acción en la Inglaterra de 1957, Una razón para vivir, supone el debut en la dirección del actor británico Andy Serkis, que dirige con plenitud, esmero y quizás demasiada pulcritud, una historia que aspira a ser lacrimógena en el mejor sentido de este término, pero le falta un punto de pundonor para ser una historia completamente redonda.

Cuando hablamos de melodrama tendemos a pensar que es un término despectivo cuando no siempre es así. Es más, si nos vamos a la etimología, veremos que melodrama es un vocablo procedente del griego, con melo que es música y drama que sería acción dramática. Por lo tanto y técnicamente, cualquier película que en la dramatización, use la música para resaltar la emocionalidad, sería un melodrama a todas luces. Es decir, hoy en día y a expensas de algo del cine independiente, todo el cine que se hace en la actualidad, incluido el cine de acción, se puede definir como melodramático sin temor a equivocarnos en la definición. En cualquier caso, me gusta más la definición de "dramón", cuando nos referimos a una película que por las razones que sea, nos ha parecido demasiada exagerada en cuanto al sufrimiento expuesto para el público. Por ello, habría melodramas excelentes como Los puentes de Madison, aceptables como El diario de Noah o infumables como Glitter. En el caso que nos ocupa hoy de Breathe (telita con la traducción al castellano), nos encontramos por la tanto, con un melodrama aceptable, de un clasicismo indudable, pero que no obstante deja la sensación de ser una historia con un potencial mucho mayor de hasta donde es capaz de llegar. En cualquier caso, es candidata a pescar nominaciones en la carrera por los Oscars de la Academia.

Volviendo un poco a la historia, estaríamos hablando de alguna manera de un biopic de la vida de Robin Cavendish y del empeño de su hijo, el productor de cine Jonathan Cavendish en llevar a cabo esta película en forma de homenaje y memorias póstumas. Y es que la vida del protagonista de la película y de su esposa, es la historia de una vida motivada por la superación personal y la lucha por la visibilización de la discapacidad severa que causa la enfermedad de la polio. Quizás, el largometraje funciona mejor como mensaje que como espectáculo, pero sin duda de nuevo el cine, refleja una historia que sin la capacidad de llegada del séptimo arte a todos los públicos, probablemente quedaría en el olvido.


De la filmación y como comentaba antes, sale con bastantes posibilidades de ser nominado al Oscar el actor británico-estadounidense Andrew Garfield (Hacksaw Ridge), que ocupa practicamente la totalidad de los planos de la historia. Además cuenta para ello, que los personajes con problemas o discapacidades suelen tocar la fibra sensible de los académicos. De cualquier manera, desarrolla un gran trabajo actoral. En la parte femenina y haciendo de su esposa Diana, nos encontramos con una atractiva y cálida interpretación de la actriz británica Claire Foy, que recientemente interpretó a la Reina Isabel II en la serie de Netflix, The Crow y en la que fue galardonada con un Globo de Oro. El resto del reparto, se limita a servir de acompañamiento a la pareja protagonista.

Los aspectos adicionales, son todos correctos en lo que se refiere a la música, fotografía o dirección de arte, pero quizás sin destacar ninguno por encima del otro. Un trabajo eficaz y en la linea del corte clásico con la que está sustentada la producción.

En conclusión, Una razón para vivir es un trabajo serio, con aroma a cine de otro tiempo, pero al que le falta ese punto de color y calor, para poder salir enamorado del cine. En la linea de este tipo de cinematografía, recuerda, pero se queda por debajo de la gran película, Mi pie izquierdo de Jim Sheridan, pero desde luego si lo comparamos con el cine de superheroes o similares, suena a música celestial. Entonces en definitiva, nos encontramos con una propuesta a la que le falta mordiente y un poco más de arrojo, pero sin duda ante una buena ópera prima de un cineasta que parece haber llegado para quedarse. Veremos.

Nota: 7/10.

Nacionalidad: Reino Unido.
Dirección: Andy Serkis.
Guión: William Nicholson.
Reparto: Andrew Garfield, Claire Foy,
Tom Hollander, Hugh Bonneville.
Música: Nitin Sawhney.
Fotografía: Robert Richardson.
Duración: 117 minutos.
Estreno EE UU: 13/10/17.
Estreno México: 2/11/17.
Estreno España: 17/11/17.

lunes, 13 de noviembre de 2017

¡Qué maravilloso es el cine! Las uvas de la ira (The Grapres of Warth)


En las almas de las personas las uvas de la ira se están llenando y cogen peso, listas para la vendimia. -John Steinbeck.

Las uvas de la ira irrumpen como un viaje al centro del dolor del pueblo estadounidense, y lo hacen a través de un recorrido hacia la frustración, la pobreza y la nula condición humana que se reflejó durante la Gran Depresión americana en la década de los 30 del siglo pasado. Es en este entorno nada idílico, cuando el escritor John Steinbeck firmó la novela homónima que da título a la filmación.

En el cine y con pocas diferencias argumentales con la novela, a excepción de su parte final, fue el maestro John Ford el encargado de llevarla a cabo bajo un gran libreto de Nunnally Johnson (Las tres caras de Eva). La historia nos cuenta la salida de la cárcel del joven Tom (Henry Fonda), que tras cuatro años de prisión por un homicidio en una pelea, regresa a la granja de sus padres que va a ser desahuciada tras años de sequías en el medio oeste estadounidense. Tras el reencuentro, una decena de miembros de la familia parten desde Oklahoma hacia el oeste del país, con la promesa de una vida mejor y de encontrar empleos en la recogida de fruta en la fértil zona de viñedos de California. Pero cuando llegan al supuesto dorado que se anunciaba en medios escritos como una zona de prosperidad y trabajo asegurado, se percatan de que el lugar esta super poblado de otros trabajadores azotados por la crisis económica. Es entonces cuando todo el conflicto narrativo, sentimental y económico estalla, para depararnos una de las obras más grandes de la historia del cine en el siglo XX.


La película tiene una fuerza dramática arrolladora y es un fiel retrato de una época que supuso en cierta manera, el fin del sueño americano. Este ha reaparecido después como una constante, tras los periodos de crisis financieras que han venido afectando a los Estados Unidos y con ellos, al resto del mundo. Pero este caos económico que surgió después del "crash del 29", se cebó especialmente con la zona central del país afectado por el fenómeno natural de las largas sequías que fue conocido como Dust Bowl. Este consistió en un periodo de aproximadamente siete años (1932-1939) en el que la falta de lluvias más las tormentas de polvo, acentuaron aún más la Gran Depresión en estados como Oklahoma, Kansas o Colorado, donde los agricultores perdieron sus granjas hipotecadas, llevándolos a una extrema pobreza que pocas veces se ha plasmado en el cine de Holywood y en la propia literatura americana.

La cinta es una road movie clásica por la ahora mítica ruta 66 que discurre a través de casi 4000 kilómetros desde Chicago hasta California. En aquellos momento el trazado no gozaba del glamour que ostenta en la actualidad y fácilmente la podríamos tildar en esa época como la carretera de los desahuciados en busca de un sueño casi imposible. Y es a través de este espejo pintado donde vemos lo peor y lo mejor de la condición humana. Lo mejor por esas familias que fueron desposeídas de sus bienes y sus tierras por una especulación masiva, y que luchaban por levantarse, proteger a sus hijos e iniciar una nueva vida. Y lo peor, por aquellos lugares de acogida que resaltaban la crueldad humana en defensa de unos intereses ya establecidos y que hacían a sus poseedores poco propensos a compartirlos con el resto de sus conciudadanos.

Un ejemplo muy gráfico y que está perfectamente estructurado en la filmación, fueron los lugares establecidos de acogida para los trabajadores venidos del centro del país y que sin miedo a exagerar, eran auténticos campos de refugiados a nivel o peores aún, de los que podemos ver en la actualidad en los puntos más calientes del planeta. Y todo esto pasó en el país de los sueños, en el país por excelencia del capitalismo. Allí en los años 30 del siglo pasado, también vivieron el hambre y la miseria humana. Mientras paradójicamente, unos kilómetros más allá, la industria del cine en Hollywood, veía su despertar con el nacimiento del color que la Gran Depresión pintó de blanco negro, en un contraste difícil de asimilar para buena parte de la población.


Henry Fonda afrontó a sus 35 años el papel más importante de su carrera y seguramente el que le confirmó como un actor portentoso y de largo recorrido. Otros grandes trabajos suyos fueron en las películas Pasión de los fuertes, El día más largo o En el estanque dorado, por citar solo algunos de sus éxitos más reconocidos. En la cinta reseñada hoy, su papel es convincente, serio y como la propia película, está fuera de los patrones clásicos del galán al uso en el Hollywood de la época. En definitiva, un actor con mucho recorrido y con bastantes matices en su carrera. En el resto del reparto destacan, su madre interpretada con fuerza y poder por Jane Darwell, en un papel que le valió el Oscar de la Academia a la mejor actriz de reparto. El otro papel destacado de la cinta es interpretado por un buen John Carradine (padre de David Carradine de Kung fu), que hace de un antiguo predicador desengañado que inicia el viaje junto a la familia en busca de un lugar en el mundo a través del viaje a California. En general, el reparto está marcado por unas interpretaciones magistrales mostrando unas expresiones tenebrosas, tenues, con miedo en los ojos y marcando en unos rostros afilados, angulados y entrecortados que dan un gran realismo a la narración.

Las uvas de la ira es en resumen, un retrato descarnado e hiperrealista de una parte muy importante de la historia y de la sociedad estadounidense de aquella época. Tanto la novela, como después su adaptación cinematográfica, consiguen lo que buscaban, que no era otra cosa que la denuncia de lo que estaba ocurriendo y que pocos se atrevían a contar para no dañar la supuesta buena imagen del país americano. Realmente nos encontramos ante una propuesta insólita y muy alejada de los gustos de los patrones comerciales del público de aquel periodo. Es un cine social que fue en cierta manera precursor de lo que ahora se hace en el cine independiente. Es decir, cine con trascendencia y donde la palabra mensaje cobra su verdadero significado.


jueves, 9 de noviembre de 2017

Películas curiosas: Diario de una ninfómana


Año: 2008      Nacionalidad: España   Dirección: Christian Molina

Y fue cuando descubrí por primera vez que las lágrimas de un hombre son el mejor regalo para una mujer enamorada. -Valérie Tasso.

La novela: La licenciada en Dirección de Empresas y escritora francesa Valérie Tasso, irrumpió en el mercado editorial en el año 2003 con la novela autobiográfica Diario de una ninfómana, que supuso un éxito de ventas espectacular y la dio a conocer a nivel nacional (España) e internacional. El libro es una narración a modo de diario en el que nos detalla su vida y su interrelación con la sexualidad desde que era una adolescente hasta cumplir la treintena aproximadamente.

De narrativa limpia, natural, elegante y a la vez transgresora, la novela se acerca más al ensayo o a unas precoces memorias, que a una dramatización al uso. Y nos cuenta su historia; la historia de una mujer valiente, inteligente, arriesgada y liberal que desde que perdió (o ganó) su virginidad, decidió que el sexo iba a formar parte de su vida de una manera sincera, promiscua y libre, como medio para el autoconocimiento y la búsqueda del amor a través del contacto humano.

La novela en sí misma, nos habla de Val (así se hace llamar en la obra), que es una chica francesa de acomodada familia y que cuenta con una gran formación académica. Su vida transcurre laboralmente en Barcelona, donde presta sus conocimientos para empresas de su ramo, que es la dirección y asesoramiento empresarial. Allí conoce a un empresario llamado Jaime del que se enamora y tras su convivencia con él, descubre sus más oscuros secretos. También nos narra su paso por la prostitución de lujo, convirtiendo la novela en un pequeño tratado sobre el funcionamiento de este mundo, reflejado en una agencia de acompañantes femeninas.

Y si, ya se que aún no he escrito sobre la película en la que se basa la novela, pero antes, he querido hacer esta pequeña reseña literaria para hacer notar que hoy en día, el cine en una buena parte, viene marcado por las adaptaciones de los libros más populares del momento. Y este en mi opinión, es un buen libro, que se devora de un tirón por el morbo que se obtiene al leer el diario personal de alguien cuando se hace público. Pero independientemente de lo atractivo del asunto, lo que hace a la novela un caramelo, es la excelencia en la narrativa de la autora que luce todo su talento en los continuos diálogos incluidos en el libro y que son una lección sobresaliente en la utilización de este recurso narrativo que nos ahorra descripciones infinitas y nos lleva con guantes de seda hasta la conclusión final.


La polémica: El cine y la censura (hoy en día la autocensura) siempre han ido de la mano, y coincidiendo con el estreno en salas comerciales en España en el año 2008 de la adaptación cinematográfica, la polémica y la controversia aparecieron una vez más ligados al erotismo en la gran pantalla. Y es que el cartel de la película fue vergonzosamente censurado en las marquesinas de los autobuses de la ciudad de Madrid por la empresa de transportes. La cadena Cope, ligada a los obispos españoles, también dio orden de no emitir publicidad o hablar de la película, mientras Telemadrid según Molina, se negó a hacer la cobertura de la cinta. Es decir, una vez más en España el tardofranquismo (muy tardo ya) hizo su aparición, una vez más por el miedo al "descontrol" sexual de la población. Y todo esto, por un póster casi virginal, de una joven que se acaricia el pubis en un ademán que pareció molestar en exceso a la curia católica. No estaría mal que dejaran follar a los curas, para comprobar que lejos de ser algo sucio y perverso, se puede pasar muy bien, conocer gente e incluso de ese modo atraer a más feligreses a las iglesias (condenado y excomulgado, amén).


La película: La cinta y vista desde una perspectiva pausada y fuera de polémicas estériles, fue en mi opinión una buena adaptación de la novela de Valérie Tasso a pesar de las críticas muy encontradas que recibió. De una narrativa fílmica fluida y urbanamente costumbrista, su director Christian Molina, nos traslada de la Francia rural hasta la cosmopolita Barcelona con una composición cinematográfica de un gusto exquisito. A través de un libreto algo deslavazado de Cuca Canals, nos adentramos en la personalidad de Valérie y sus múltiples confluencias en torno a su vida sexual y sentimental. Todo confluye en una fusión de ideas y pensamientos que trasladan bien la idea expresada en el libro, pero que no obstante, cambia algo el orden y algunas partes que tal vez no eran necesarias. En todo caso, la cinta es una lograda dramatización erótica que engancha de alguna manera como lo hace la novela. Su parte más pobre, descansa sobre un cierto aire telefílmico que contrasta demasiado con su brillante parte técnica que merece un apartado muy especial a continuación.

Hay tres apartados en la película muy destacables y el primero de ellos es la cuidadosa y excelente dirección de arte llevada a cabo por Llorenç Miquel, que da una lección en cuanto a decorados y ambientación que debió de ser un sueño para la autora de la novela. Desde la elección de la casa rural en la campiña francesa, pasando por el lujoso ático de Barcelona, convertido en nidito de amor donde se instalan Valérie y Jaime, hasta la recreación de 'La Casa' (casa de citas), son de una sencilla complejidad que trasladan a la perfección el climax creado en la novela. Por otra parte, nos encontramos con una lúcida fotografía dirigida por Javier G. Salmones que hace brillar una escenografía que entronca con la manera de rodar visualmente con el mejor cine de Pedro Almodovar. Y no nos podemos olvidar de una música brillantemente compuesta por Roque Baños y Mariano Marín, que nos envuelve de una manera evocadora y que hace mejor, mucho mejor, a la película de lo que realmente es.

En el reparto se encarga de poner rostro a Valérie, la actriz tarraconense Belén Fabra (Cuéntame cómo pasó), que impresiona por el parecido físico con la autora de la novela. Si tenemos en cuenta que Tasso fue la coach del equipo de casting de la cinta, parece que la elección para el papel no pudo ser más acertada. Una actuación convincente y precisa, con el añadido de que buena parte de la historia se la pasa desnuda o semidesnuda, sin perder naturalidad y aportando fuerza al personaje representado. En el resto del reparto, destaca el actor argentino Leonardo Sbaraglia (Nieve negra) interpretando al ruin empresario Jaime y a Ángela Molina como madame de la casa de citas, que produce una sensación escalofriante de autoridad.

No quisiera concluir sin hablar sobre el significado de la palabra que sin ninguna duda llama la atención de la novela, de la película y si cabe, de esta reseña a caballo entre el cine y la literatura. ¿Qué es realmente una ninfómana? Si nos atenemos a la definición de la RAE nos lleva a una derivación de ninfomanía, compuesta a su vez por los vocablos ninfa y manía. Por lo tanto, concluyen que sería una apetencia sexual insaciable o muy pronunciada en la libido de una mujer. Valérie Tasso por su parte, se pregunta sin categorizar, si esta condición es patológica o no, aunque parece concluir que el sexo en esa etapa de su vida fue una mezcla de placer y de la búsqueda de una autoestima que a su vez era la mejor derivación para encontrar el amor. En todo caso, no se me ocurre formula para cerrar este texto que recordar sus palabras citadas en el libro y en la película y que concluyen con la siguiente afirmación: "Si queréis ponerme un nombre, ¡adelante! ¡No me importa! Pero sabed que lo que soy en en realidad es una ninfa. Una nereida, una dríada. Una ninfa sencillamente".


lunes, 6 de noviembre de 2017

La batalla de los sexos (Battle of the sexes)


El sexo sin amor es una experiencia vacía. Pero como experiencia vacía es una de las mejores. -Woody Allen.

La historia: Corre el año 1973 en Estados Unidos y mientras que el presidente Nixon completa la retirada definitiva de sus tropas de Vietnam, y la crisis del petroleo entra en ebullición, por primera vez en la bolsa de Londres, las mujeres ganan el derecho de operar en ella. En este contexto y con el movimiento feminista al alza, la tenista Billie Jean King (Emma Stone) y el tenista Bobby Riggs (Steve Carell) se citan para jugar un partido y dilucidar la batalla de los sexos. ¿Quién ganará el partido de la igualdad?


La crítica: En este año 2017, quizás lo más curioso y a la vez bueno del cine americano, viene marcado por una vuelta a acontecimientos históricos vividos en los Estados Unidos en las décadas de los sesenta y setenta del siglo pasado. A principios de año se estrenaba Figuras Ocultas, que narraba con emoción la integración de tres mujeres afroamericanas en la Nasa. Casi al mismo tiempo, se produjo en España el estreno de Jackie, que era una visión lúcida desde el punto de vista femenino del magnicidio del presidente John Fitzgerald Kennedy. También en el primer semestre del año llegó con un gran tono, la historia de Ray Kroc en un buen biopic llamado El fundador y que nos hablaba de la creación de la cadena de comida rápida McDonalds. Pues bien, a rebufo de esta especie de trilogía revival setentera, llega a las salas de cine en esta ocasión, otra buena oportunidad para conocer en este caso, la figura femenina y feminista de la tenista Billy Jean King, que fue la creadora de la Asociación Femenina de Tenis, conocida por sus siglas en inglés como la WTA.

En esta ocasión, la cinta está dirigida por el matrimonio, si han leído bien, el matrimonio conformado por los cineastas Jonathan Dayton y Valerie Faris, que tan grato recuerdo nos dejaron con su Pequeña Miss Sunshine. El acierto de esta batalla de los sexos, está soportado por un gran libreto creado por el guionista de Full Monty, Simon Beaufoy, que demuestra que se pueden crear grandes guiones originales, aunque en este caso estén basado en hechos reales. Y es que el tono de comedía de la cinta reseñada hoy, no le impide acoger en su interior una serie de diálogos punzantes y a la vez vibrantes, que hacen mucho mejor a la historia de lo que cabía presuponer en un principio.

La historia de la película, es la historia de dos personalidades opuestas con el mundo del tenis como telón de fondo. Por un lado, nos encontramos a la campeona de la raqueta Billy Jean con 29 años y que era número uno del mundo, e impulsora de los derechos de la mujer en el deporte y por otro lado, al también campeón Bobby Riggs, que era un descreído de los derechos de la mujer y que buscó en su enfrentamiento con su oponente, una manera de volver a la fama a sus 55 años. Por lo tanto, la película en su totalidad es una metáfora deportiva, de como lo viejo se niega a morir para dar paso a lo nuevo y desbordante. Y todo ello, consistía en que la mujer poco a poco, comenzaba a emanciparse del poder del hombre en todos los ámbitos de la vida.

Cabe recordar y por poner solo un ejemplo, que en el año 1973 la mujer percibía solo un 58 por ciento del salario que recibía un hombre, y hoy en día, la cifra ha subido a un 78 por ciento y con ello se demuestra que aún quedan muchas cosas por cambiar. Por lo tanto, y sin llegar a un comportamiento radical, aún hoy en día el feminismo moderado, libre y dialogante, hay que considerarlo un movimiento necesario hasta que la igualdad de derechos sea plenamente una realidad cultural y social.

En todo caso, la producción no es ni muchos menos un panfleto de lucha social. Es sobre todo una mirada fresca, divertida y emocional que se devora en un suspiro, y que en este caso, el metraje de dos horas de duración se siente perfectamente ajustado a la historia que nos quieren narrar. Y es que además del reto deportivo propuesto y que congregó a 90 millones de personas frente al televisor y que fue hasta esa fecha, el segundo acontecimiento más visto después de la llegada del hombre a la Luna; el argumento se adentra con profundidad en la personalidad de Billy Jean, que en aquellos momentos se debatía en definir su orientación sexual a pesar de estar felizmente casada. El inicio de una aventura amorosa lésbica, pone el contrapunto emocional a una historia en la que el amor aparece de manera secundaria, pero marcando la vida de los protagonistas en escena.


Con el Oscar bajo el brazo por su brillante actuación en La La Land, vuelve Emma Stone con otro gran papel en el que se transfigura en la figura de Billie Jean King y para ello gana ocho kilogramos de peso que contrastan con su delgadez en La ciudad de las estrellas. Una actriz realmente encantadora y a la que descubrí con esos enormes y expresivos ojos, cuando apenas era una niña y hacía sus primeros pinitos en el cine. Desde entonces, me quedé con su nombre y ahora es una gran satisfacción verla aupada al estrellato mundial. Y es que además, una de las cosas más llamativas que tiene Emma, es ese peculiar, melodioso y curioso acento americano, que solo puede apreciarse si visionamos sus películas en versión original, cosa que recomiendo firmemente. Su contraparte en la película, es un cada vez mejor actor Steve Carell, que ya en Café society del maestro Woody Allen, demostró que es un interprete con una amplitud de registros, aunque encuentra su mejor versión en la comedia. Del resto de actores y que son muchos, me gustaría destacar a la actriz británica Andrea Louise Riseborough, que ya en Animales nocturnos dejó constancia de su calidad. En esta ocasión, interpreta a una peluquera que seduce amorosamente al personaje interpretado por Emma Stone.

En cuanto a la técnica, la cinta está rodada acertadamente en 35 milímetros y renunciando al cine digital para contextualizar la época de mejor manera. De hecho, parece estar no ya ambientada, sino filmada en los años 70, por el inteligente uso en su fotografía de lentes de los años setenta. Por otra parte, el diseño de vestuario comandado por Mary Zopheres que tan buenas sensaciones dejó con su trabajo en La La Land, es sobresaliente de nuevo. Aquí se encarga de diseñar los vestidos de las tenistas que supusieron un banderín más de enganche para el tenis femenino. Los demás personajes están excelentemente vestidos con esa ropa setentera de cuellos marcados y que de manera retro vuelve de vez en cuando a ponerse de moda en nuestros días. Ahora lo llaman estilo vintage, hace unos años lo llamaban con cierto aire socarrón: "aquella ropa que se usaba antes".

Recapitulando, La batalla de los sexos es una película limpia, sin trampas y con una trama perfectamente conseguida. Quizás no sea una cinta para enamorarse de ella, pero sin lugar a dudas es una filmación sin aparentes defectos formales y desde el principio hasta el final, es redonda como una pelota de tenis. Por lo tanto, nos encontramos ante un cine de estudio, que además de resultar ameno y entretenido, es capaz de abordar temas como la liberación de la mujer, la homosexualidad, la ludopatía y sobre todo, nos enseña un trocito de la historia, que quizás sin el cine, quedaría olvidado para siempre en la memoria colectiva.

Nota: 8/10.

Nacionalidad: Estados Unidos.
Dirección: Jonathan Dayton y Valerie Faris.
Reparto: Emma Stone, Steve Carell,
Andrea Louise Riseborough, Bill Pulman.
Guión: Simon Beaufoy.
Música: Nicalas Britell.
Fotografía: Linus Sandgren.
Duración:121 minutos.
Estreno EE UU: 22/09/2017.
Estreno España: 3/11/2017.



jueves, 2 de noviembre de 2017

En cuerpo y alma: Amor a fuego lento


Hay amores tan bellos que justifican todas las locuras que puedas cometer. -Plutarco

Pero también:

Lo malo del amor es que muchos lo confunden con la gastritis y, cuando se han curado de la indisposición, se encuentran con que se han casado. -Groucho Marx.

La historia: María es una inspectora de calidad que entra a trabajar en un matadero para supervisar la categoría de la carne allí preparada. Su carácter extremadamente reservado e introvertido, comienza a disparar los rumores y los cotilleos entre el resto de los empleados. Es entonces, cuando aparece la figura de su jefe que se siente atraído por su físico y por su extraño carácter. Tras un robo en la empresa, los empleados son sometidos a una investigación para dar con el culpable. Mientras, María y su jefe Endre, comienzan a confraternizar en lo que puede ser la semilla del encuentro del amor. ¿Les dejarán amarse? ¿Se dejarán ellos mismos ser amados?


La crítica: Atención droga dura: cine de autor, cine independiente, cine europeo y de Hungría, cine contemplativo, cine pausado, cine atormentado, cine sin palomitas, cine de silencios, cine de belleza interior, cine de festivales, cine de invierno, cine para cinéfilos y en definitiva cine que puede gustar o cine que puedes odiar. 

La directora húngara Ildikó Enyendi (Magic Hunter, Simon the magician) dirige con su peculiar mirada pausada, una extraña propuesta que le ha valido para convencer al jurado y alzarse con la victoria en el Festival Internacional de Berlín, obteniendo con ello, el preciado Oso de Oro que es el máximo galardón de dicho festival. Dicho lo cual y siendo una pelicula relativamente atractiva en su mirada, si esta ha sido la ganadora, que me parece una exageración, no quiero imaginar como serán las perdedoras. Cuidado con los jurados, las drogas y el alcohol. 

La película está construida sobre la base de las relaciones laborales y los conflictos, amores y desamores que se pueden dar en el mundo de la empresa. ¿Por qué elegir para esta propuesta, un lugar tan "idílico y bucólico" como un matadero de vacas? Pues vaya usted a saber el porqué de dicha elección. La verdad hubiera dado igual el centro de trabajo elegido, pues no es significativo para la propuesta. En fin, cosas de húngaros. Dicho lo cual, hay imágenes muy fuertes en lo relativo al sacrificio de animales y en un intento de suicidio de un personaje que dejaremos en el aire, y que pueden herir la sensibilidad del espectador. No es cine gore, pero tampoco es precisamente Blancanieves. 

Entrando más a fondo en la propuesta, la historia nos habla de un incipiente romance entre dos almas gemelas y atormentadas. Gemelas ya que casualmente y a través de unas entrevistas laborales, perciben y se dan cuentan que ambos, María y Endre, están teniendo los mismos sueños mientras duermen, sin tener una explicación clara para ello. Y atormentadas, porque el directivo de la empresa a sus 50 años, ha renunciado al amor, a pesar de su atractivo físico. También atormentada está María, a pesar de que es joven, y también goza de un cierta sensualidad, pero dada su inseguridad, parece haber renunciado al amor por sus problemas de relación social, que se mueven entre sus neurosis y su miedo al contacto físico y social. En el fondo ambos quieren amar, pero lo dan por improbable. Es entonces, cuando la historia desde una manera minimalista, sencilla y en parte hipnótica, nos habla del amor correspondido entre un hombre maduro y experimentado y una joven virgen con una mezcla de miedo y deseo a entregar su cuerpo y ser amada. 

Película de planos largos, minuciosos y bellos en su mirada, con una fotografía que luce brillante, hiperrealista y que contrasta originalmente con lo barroco del fondo de los personajes. Nos encontramos ante una fábula urbana que encuentra belleza en lo amargo del ser humano y que resulta hipnótica e inquietante, aunque muy pasada de metraje en los 114 minutos que se entienden como una reiteración innecesaria. 


El reparto está encabezado por la actriz eslovaca Alexandra Borbély que luce virginal, tímida, opaca, fría y extremadamente introspectiva tal y cual es el personaje representando. Por lo tanto, y suponiendo que en su vida real sea una persona más social, su actuación es notable, ya que sabe transmitir lo que la cineasta le pide y que es todo lo contrario a la sobreactuación. Su pareja en la película es el actor húngaro Géza Morcsányi, que da bien en el papel de directivo financiero de la empresa y al que se le ve un actor curtido y preparado para cualquier papel. Como es natural, yo al menos no le conocía y deja buenas sensaciones interpretando a un personaje descreído, bondadoso y que vuelve a creer en el amor. Además, este es el mensaje implícito en la propuesta, es decir, volver a creer en el amor, incluso para los escarmentados y con alergia a este término tan absoluto, pero sin que el ser humano no parece encontrar la felicidad.

La música de Adam Balazs, es evocadora, sutil y emocional, como pueden comprobar en el tráiler de la película. 

En Cuerpo y alma es en conclusión, un cuento moderno sobre personajes complejos, asociales y en el fondo con la búsqueda del afecto y del amor como salvación a la desesperanza vital. Como película en sí misma, puede resultar fría y extraña, pero como mensaje a transmitir, resulta esperanzadora y denota calidad en cada plano propuesto por la mirada femenina de Ildikó Enyendi. Unas imágenes muy potentes, pero con una premiosidad excesiva, dejan la propuesta en la posible ambivalencia que a veces, el cine europeo provoca en la mirada del espectador y en la mía propia. Y es que en la vida, como en el cine, los grises predominan contra el absolutismo del todo es negro, o el todo es blanco. En los matices, y en la valoración de todos los ángulos debería estar fundamentada toda opinión crítica, y esto, les aseguro, no cabe en 140 caracteres.

Nota: 7/10.

Título original: A teströl és lélekröl.
Nacionalidad: Hungría.
Dirección y guión: Ildikó Enyendi.
Reparto: Alexandra Borbély, Géza Morcsányi, Réka Tenki.
Música: Adam Balazs.
Fotografía: Máté Herbai.
Estreno España: 27 de octubre de 2017.


lunes, 30 de octubre de 2017

El secreto de Marrowbone: Un final ridículo sepulta una propuesta prometedora


La historia: En 1969 cuatro hermanos de diferentes edades pierden a su madre por enfermedad y deciden guardar el secreto hasta que el hermano mayor cumpla la mayoría de edad y pueda hacerse cargo de la granja familiar y de sus hermanos menores. El problema surge, cuando en el viejo caserón familiar comienzan a escucharse ruidos fantasmales y sobrecogedores. La pregunta es si la casa está encantada o es el maligno padre de los hermanos que permanece prófugo de la justicia y está rondando con aviesas intenciones el hogar de los hermanos.


La crítica: Lo cool, snob y supuestamente moderno en el cine de terror español, es rodar las películas en inglés, con actores americanos o ingleses y ambientadas en Estados Unidos, aunque estén rodadas en Asturias, Cantabria o el Barrio de Vallecas, que todo llegará. Incluso cuando vamos al Festival de la Canción de Eurovisión, tratamos de cantar en inglés, cuando aún estamos por conocer algún presidente del gobierno que domine el idioma inglés más allá del yes, yes o el my name es Mariano.

Pero todo esto carecería de importancia si no se perpetraran ridiculeces como Un monstruo viene a verme, o películas ciertamente de desarrollo interesante como la que nos trae hoy, pero con final infecto, injustificable y que se atreve con descaro a poner a prueba el intelecto del sufrido espectador. Y es que la ópera prima de Sergio G. Sánchez, un hombre del entorno del niño bonito del cine español, el elevado a semidios Juan Antonio Bayona, goza de las virtudes de este último, pero peca también de la soberbia y la displicencia acostumbrada en el cineasta español.

Una vez dicho esto, la presentación de la película y de los personajes está perfectamente conseguida. La ambientación en los Estados Unidos de los años 60, aunque innecesaria en una cinta española, también es meritoria y la forma de narración en forma de cuento gótico me parece un acierto que consigue las cotas de suspense y terror necesarias para el desarrollo del cine de género. Es más, la primera hora de la película, aunque está sobreponderada en el uso de clichés, se disfruta y consigue enganchar al espectador de una manera delicada y con buen ritmo narrativo. Pero a partir de ahí, y en el tercio final, todo empieza a degenerar en una historia inconsistente y realmente chapucera.

Historia de un fantasma juguetón que se dedica al juego del ratón y el gato, con los atribulados personajes de la película, que básicamente son los cuatro hermanos que se empeñan en vivir en un hogar que es la casa del terror del Parque de Atracciones. Se ve que les va la marcha y se lo pasan de puta madre, con los variopintos sustos del bien supuesto espectro, del supuesto padre que ha vuelto a casa, o con ratas, mofetas y demás seres angelicales que habitan la casa del terror. Pero de allí no se va ni Dios, es más, uno de los hermanos recibe las visitas de una moza de buen ver, que por lo visto o se excita con la situación o es un gran alma caritativa.

Y si realmente, me tomo todo esto a cachondeo es por lo siguiente: (ATENCIÓN SPOILER), nada es lo que parece, todo es un invento del guión a través del director e incluso mi sinopsis no sería válida ya que también esta sustentada sobre hechos inexistentes. No diré si los personajes están vivos, si son muertos vivientes, productos de los sueños o son creación imaginaria de alguno de los hermanos. Una vez llegado a este punto, eso es lo de menos. Todo este desastre argumental aparece en los cinco últimos minutos de la cinta, lo que la convierten en un coitus interruptus, una eyaculación precoz y un gatillazo descomunal que entroncan directamente con las chaladuras y los desbarres en los que ha caído últimamente el cineasta indio-estadounidense M. Night Shyamalan.


Lo mejor del reparto es la interpretación de la nueva musa del terror Anya Taylor-Joy, a la que ya vimos con su potencia actoral para el cine de género, en películas como La bruja o en la absurda (Múltiple/Split/Fragmentado), y que sin duda es lo mejor de las tres películas. Hay actriz para rato, y la vamos a ver en muchas películas, espero que consiga salir también del terror y le den oportunidades en géneros más variados. También destacar a la enigmática Mia Goth (La cura del bienestar), que tiene un potencial tremendo como actriz misteriosa y con físico muy peculiar que la puede llevar a interpretar a personajes variopintos. En la parte masculina, George MacKay y Charlie Henson se desenvuelven con corrección pero algo planos.

En conclusión, El secreto de Marowbone, se siente como una película absurdamente desperdiciada por un final que además de ridículo, se siente como una tomadura de pelo para el espectador. Y esto, en el mejor de los casos, pues la pregunta de muchos espectadores al final de la proyección va a consistir en intentar explicarse unos a otros que es lo que ha pasado aquí. Y lo que ha sucedido, es que toda la historia está sustentada por un guión que falsea el planteamiento y el desarrollo de la película, con una salida a la historia fallida y que además comete algún error de bulto como dejar solos en pantalla a algunos personajes que no existen y por lo tanto atentan contra la lógica más elemental. Cine de terror, o mejor terror en el cine. Con palomitas, eso si.

Nota: 3/10.

Nacionalidad: España.
Director: Sergio G. Sánchez
Reparto: George MacKay, Charlie Henson,
Anya Taylor-Joy, Mia Goth.
Guión: Sergio G. Sánchez.
Música: Fernando Velázquez.
Fotografía: Xavi Giménez.
Duración: 110 minutos.
Estreno España: 27 de octubre 2017.



viernes, 27 de octubre de 2017

La dirección de arte en el cine: de Martin Scorsese a Quentin Tarantino


 La función del arte en la sociedad es edificar, reconstruirnos cuando estamos en peligro de derrumbe. -Sigmund Freud.

Una de las profesiones más bonitas y a la vez más complejas dentro del cine, es en mi opinión, la de dirección de arte o también llamada dirección artística. Su complejidad arranca desde la propia denominación de este amplio concepto. Y es que también, se podría formular como diseño de producción, ambientación, o escenografía, que es el nombre que más se aproxima a lo que trata de hacer y exponer el arte en el cine.

La dirección de arte se podría definir como los espacios artísticos físicos, ya sean interiores o exteriores, que se utilizan para el rodaje de las escenas de las películas y que parten de un guión ya redactado.

La fotografía de portada pertenece a la película 'El lobo de Wall Street' de Martin Scorsese y vemos en ella a Leonardo Di Caprio y a Margot Robbie en una tórrida escena del filme. Pues bien, una manera muy gráfica de explicar el concepto analizado hoy es fijarnos en la secuencia y eliminar de ella mentalmente a los actores, pero no a su vestuario. Es decir, imaginémonos que son dos maniquíes inanimados. Es de esa manera, como podemos ver que cada objeto de la habitación ocupa un lugar determinado y nos aporta una información sustancial de la escena. Desde la cuna del bebé, pasando por el vestuario de los protagonistas y acabando por toda la decoración complementaria, es lo que podemos llamar dirección artística o escenografía interior.

Scorsese dirigiendo con una escenografía perfecta

Otra de las características de este gremio dentro del cine, pertenece a los localizadores de espacios exteriores, que a veces son elegidas por el propio director de la película y en otras ocasiones recae sobre el equipo de producción de la cinta, de ahí también el nombre de diseño de producción. Aunque a veces los espacios naturales pueden ser sustituidos por decorados exteriores (que no obstante dejan bastante que desear), es precisamente en esos espacios abiertos, donde el cine cobra su máxima intensidad en pantalla. Un ejemplo claro y por casi todos conocidos nos remite a John Ford y su mítica película 'Centauros del desierto', rodada en el espectacular Monument Valley situado en la frontera entre Arizona y Utah.


Volviendo al cine de actualidad y con él, al diseño de los interiores, cabe recordar que desde el diseño de una nave espacial como la de Passengers , la gran recreación del trasatlántico Titanic en la película homónima o incluso el cine de Pedro Almodovar (Julieta), está muy marcado por el cuidado diseño de producción que se hace en la actualidad. Uno de mis directores de arte preferidos es Marcus Rowland, que viene trabajando con el director británico de cine Edgard Wright y que entre ambos hicieron un trabajo perfecto en Baby Driver de este mismo año 2017. Especialmente y en lo relativo a este trabajo, cabe resaltar la espectacular construcción y recreación de una típica cafetería estadounidense para la ocasión. En la siguiente fotografía cedida por Sony Pictures para la utilización en Cine y críticas marcianas, podemos apreciar una vez más lo que es la dirección de arte en el cine. 


No me quiero extender mucho más en este tema, pues con lo expuesto, creo que las dudas que puede haber sobre la denominación de este concepto, espero que hayan sido aclaradas y cuando leamos o escuchemos esta terminología cinéfila, nos sea más fácil identificarnos con este lenguaje técnico. No obstante, sería un placer poder profundizar en este tema con algún director o directora de arte que quiera ser entrevistado en este blog de cine. La invitación queda cursada, pero ante todo lo que quiero expresar con esta entrada en Cine y críticas marcianas, es lo maravilloso que es el cine en todas las profesiones que componen el séptimo arte, pero especialmente hoy en el ARTE del cine. Para finalizar os dejo con un vídeo de Zepfilms en el que podremos comprobar más aspectos relacionados con todo lo expuesto anteriormente. El maestro Tarantino está detrás de esta secuencia de 'Malditos Bastardos'.

lunes, 23 de octubre de 2017

Las hijas de Abril


Ningún estado es tan similar a la locura, por un lado, y a lo divino, por el otro, como el estar embarazada. -Erica Jong.

La historia: Valeria es una joven de 17 años que vive junto a su hermana mayor Clara, en la localidad costera mexicana de Puerto Vallarta. Tras un breve romance con su novio Mateo, queda embarazada y no sabe a quien acudir. Ante las dificultades económicas y el porvenir incierto, es Clara quien decide avisar a la madre de ambas, que vive liberada de sus hijas en España. Es entonces, cuando vuela hacia México para intentar ayudar, pero lejos de ser una solución, la llegada de Abril (Emma Suárez), hace estallar los conflictos familiares y complican la llegada al mundo del bebé de Valeria.


La crítica: Las hijas de Abril es una película mexicana íntima, descarnada, dura, fría y entroncada en lo que solo el cine independiente puede y debe ofrecer. Es decir, hablamos de un tipo de cine social más de silencios que de palabras, más de visiones que de certezas y que estaría en la antítesis de lo que una superproducción de Hollywood puede ofrecer. Pero una vez dicho esto y reconociendo la calidad del cineasta mexicano Michel Franco (Chronic, 600 millas), la filmación vuelve a pecar de demasiada frialdad y desapego emocional como comentaba en la anterior película reseñada en este espacio de cine.

Nos encontramos por lo tanto, ante una película para minorías que viene avalada con el Premio del Jurado de la sección Certain Regards del Festival Internacional de Cannes. La intención del cineasta en esta ocasión, es hablarnos sin tapujos de las familias desestructuradas y en especial, del drama social que se está viviendo en México con los embarazos no deseados en la población juvenil. La tasa de embarazos entre las jóvenes menores de edad, solo puede deberse a una mala política educativa y como nos hace ver Franco en su historia, al descontrol de los impulsos sexuales en las clases menos favorecidas. Pero es también, del instinto sexual humano en general y de sus consecuencias, de lo que trata esta historia y como modifica y cuestiona las vidas entrelazadas de los distintos personajes, que son reflejo de una realidad en la sociedad actual. El sexo y la sexualidad ejercen en la película como una forma primitiva de instinto, que cambia, doblega y gira la vida de las personas. De forma no retórica, podríamos concluir que el deseo sexual y un mal o buen polvo, provoca enormes consecuencias y cambia una vida de una manera radical.

La filmación en sí misma, viene marcada por el ensimismamiento del director con un ritmo pausado y unos larguísimos planos, que en la primera parte de la obra, pueden encantar o por el contrario, pueden ejercer de placentero somnífero para el espectador que espere algo parecido a lo que se llama ritmo en el cine. Y es que en la primera parte de la obra, no pasan demasiadas cosas, todo sucede de manera minuciosa con la llegada de la madre a la casa de sus hijas. Todo el conflicto narrativo sucede en la segunda parte y a partir del nacimiento del bebé de Valeria, que nos habla de maternidad en niñas que no están preparadas para serlo. Pero lo más llamativo es el papel de la recién y joven abuela, que queda completamente descolocada al no asumir su nueva condición en la hoy plenitud de las mujeres cuarentañeras.

La traición, la venganza, y la infidelidad se entremezclan en una historia que resulta aún más cruda por la decisión del cineasta de dejar a la película sin música. No es la primera vez, ni la última, que este recurso es utilizado por un director de cine para dramatizar aún más la situación o sencillamente para enmarcarla en un tipo de cine social que huye del adorno con un tono casi documentalista. Por otra parte, resulta contradictorio, el porqué llevar la localización de la cinta a un lugar turístico y ciertamente bello como es Puerto Vallarta, para apenas sacarle partido a excepción de algún plano secuencia realmente bello.


En el reparto destaca la aparición de la actriz española Emma Suárez (Julieta) en el papel de la madre ausente, en un trabajo complicado y que resuelve con su buen hacer habitual. Por otro lado, muy sorprendente y satisfactorio debut cinematográfico de la joven actriz mexicana Ana Valeria Becerril, que soporta con estoicismo un desnudo integral, hace de hija, de madre, de novia y de hermana, resolviendo más que notablemente su complejo personaje. Joanna Larequi y Enrique Arrizon, completan el reparto con papeles mas desvaídos, interpretando respectivamente a la hermana y novio de Valeria. La película también es seca en cuanto al número de actores.

Las hijas de Abril es en definitiva, la historia cotidiana de lo que en una familia supone el embarazo no deseado, pero si llevado a término de la niña de la casa. El sorprendente giro que acontece en la segunda parte de la historia, no es suficiente para levantar una película, que aunque interesante, se siente plomiza en su conjunto. No obstante, Michel Franco transmite sensaciones de una cinematografía intimista y de calidad. Quizás una historia más para cortometraje, que para largo, y paradójicamente a destacar, una historia narrada por un hombre con un punto de vista muy femenino sobre el universo de la mujer. Mi conclusión final, es que nos encontramos ante una propuesta que esta sustentada bajo la reflexión de que los impulsos sexuales cambian y para siempre la vida de las personas. Cine de autor.

Nota: 6/10.

Nacionalidad: México.
Dirección: Michel Franco.
Reparto: Emma Suárez, Joanna Larequi,
Ana Valeria Becerril, Enrique Arrizon.
Guión: Michel Franco.
Fotografía: Yves Cape.
Duración: 103 minutos.
Estreno México: 23/06/2017
Estreno España: 20/10/2017.




viernes, 20 de octubre de 2017

Handia: El gigante que no quería crecer


La historia: Tras finalizar las guerras carlistas en el País Vasco del siglo XIX, Martín que había sido reclutado, regresa al caserío familiar y se encuentra con la sorpresa de que su hermano Joaquín, ha crecido hasta los dos metros y veinticuatro centímetros. Es entonces y dada la precariedad con la que subsiste la familia, deciden exhibir al "gigante", en Tolosa y en Bilbao como una atracción de feria. Tras el éxito de público, comienzan una carrera por Europa en la que aparecen las primeras contradicciones entre el éxito y los sentimientos de Joaquín que se siente como un animal de circo.


La crítica: Con el aval del Premio Especial del Jurado del reciente Festival Internacional de San Sebastian y del Premio Irizar al cine vasco, llega esta irregular producción independiente de los productores de 'Loreak', a las salas de cine en España.

Basada en una historia real acontecida en torno al año 1840, la narración nos lleva a medio camino entre el biopic y el drama rural, a relatarnos la vida de Miguel Joaquín Eleizegui Arteaga, más conocido por el "Gigante de Alzo", que llegó a medir según algunas fuentes, 2 metros y 27 centímetros, con una envergadura cercana a los dos metros y medio, convirtiéndolo en el hombre más alto de la época en toda Europa.

La película está codirigida por Jon Garaño y José Mari Goenaga, estando rodada casi en su integridad en lengua euskera con alguna aportación en castellano. Aunque en el pase de prensa fue emitida en su idioma original, he de suponer que en las salas comerciales a las que llegue, se doblará al castellano, aunque personalmente siempre prefiero la versión original para evaluar el real desempeño de los actores.

La cinta y de salida, recuerda a la manera con la que David Lynch afrontó su aclamada El hombre Elefante, pero desde luego se queda muy lejos de igualar en narrativa y emoción a aquella importante obra. Handia, siendo una narración impoluta y muy bien realizada, peca de excesiva frialdad y de nula emocionalidad. La historia desde luego es atractiva y curiosa, pero en todo momento se rige por unos patrones demasiado académicos, como para que llegue a enganchar al espectador durante el conjunto de la historia. La filmación, trata de transmitir como se ve el mundo desde la posición del distinto, del monstruo, del marginado y para ello, nos trata de describir como se percibe Joaquín, en su proceso de gigantismo que poco a poco le va autodestruyendo física y moralmente. Él es victima mercantil de su propio hermano, que actúa como promotor comercial en distintas exhibiciones; pero también es sujeto activo en su propia exposición al no encontrar otro modo de subsistencia. Podríamos decir que los cineastas tratan de poner en evidencia las contradicciones morales de los dos personajes, siendo esta, una apuesta fílmica más de mensaje totalizador, que de experiencia emocional que el cine debe saber transmitir y conjugar.


El reparto esta encabezado por Eneko Sagardoy (La Mina) que se transfigura de una manera acertada en el Gigante de Alzo y por su hermano Martín, que es interpretado con corrección por Joseba Usabiaga (Pikadero). Mención aparte y muy especial para Ramón Agirre (Ranas, La herida), que interpreta de manera seca, fría, pero magistral, al padre de ambos hermanos. Otro personaje más de la película es el propio caserío vasco que va acogiendo a los distintos personajes y que nos narra una forma de vivir que ha pasado de la precariedad del siglo XIX, al florecimiento económico de nuestros días en el que se conjugan tradición con posibilidades económicas. Excelente ambientación conseguida por la dirección de arte de la producción.

Otro aspecto destacado del largometraje es la buena música del compositor francés Pascal Gaigne, que se está consagrando como uno de los mejores músicos de cine del panorama actual. Trabajos suyos fueron entre otros: El faro de las orcas, El sol del membrillo, Siete mesas de billar francés o Plan de fuga. El maquillaje y los efectos visuales para conseguir la deformación y la altura propias de la acromegalia que sufría Miguel Joaquín Eleizegui Arteaga, deberían ser nominadas en los próximos Goya. 

Mis conclusiones sobre Handia, se mueven entre el reconocimiento a una película bien realizada con una prometedora historia y la decepción por la frialdad con la que está llevada a cabo. Por momentos se siente una película plúmbea y grisacea, pero al menos opta por la inteligencia de ser presentada en capítulos. Una filmación bellamente rural en la que su falta de ritmo y emoción, contrastan con un buen mensaje que nos habla de la humillación del distinto y en definitiva, de la triste historia de un gigante que no quiso crecer y nada pudo hacer por evitarlo. 

Nota: 6/10.

Nacionalidad: España.
Director: Jon Garaño y  José Mari Goenaga.
Reparto: Eneko Sagardoy, Joseba Usabiaga,
Ramón Agirre, Alia Kruse, Iñigo Aramburu.
Guión: Jon Garaño ,José Mari Goenaga,
Aitor Arregi, Andoni de Carlos.
Música: Pascal Gaigne.
Fotografía: Javier Agirre.
Duración: 114 minutos.
Estreno España: 20 de octubre de 2017.