sábado, 6 de febrero de 2016

La gran apuesta


O la gran estafa que hicieron los grandes bancos y corporaciones, que dio lugar a la gran burbuja inmobiliaria y que arruinó a millones de personas en Estados Unidos y en otros muchos países. Con este punto de partida, nos encontramos con una atractiva idea para una película que demuestra que desde Hollywood también se puede hacer cine de denuncia social y de autocrítica a los más poderosos. El problema surge cuando se trata de pasar una buena idea a la escena artística y ahí es donde en mi opinión, La gran apuesta no consigue involucrar al espectador y más que en cine se convierte en un tratado sobre ingeniería financiera.

Se produce un abuso de los términos que se utilizan en los mercados financieros como swaps, Warrants, Cfds, posiciones de venta en corto, seguros de cobertura para acciones y así podríamos seguir con muchos más que hacen muy difícil de seguir y menos aún de poder emocionarte con lo que te están contando. Porque sería mucho más sencillo explicar que los bancos engañaron a los ciudadanos vendiéndoles hipotecas totalmente tóxicas y que los mismos bancos sabían que antes o después estas hipotecas dejarían de pagarse y ellos serian rescatados con dinero público como pasó con las nacionalizaciones de bancos en muchos países del mundo, incluyendo Estados Unidos,Inglaterra o España.

Pero en La gran apuesta en vez de centrarse en contar el drama de las familias, se recrea en como unos inversores se percatan de que el sistema está a punto de caer y ellos se centran en sacar beneficio de este drama a través de diversos productos financieros que apostaban lo que nadie veía y era el crash que se produjo en 2008. Hay eso sí, un detalle muy cinéfilo y es cuando uno de los inversores, Steve Carell baja a pie de calle para ver qué estaba pasando con la gente que tenía estas hipotecas tóxicas y se da cuenta que un ciudadano había puesto su hipoteca a nombre de su perro y una bailarina de streptease tenia tres pisos y dos chalets con estas hipotecas basura, en ese momento se da cuenta que la burbuja inmobiliaria está a punto de estallar.

Con respecto a las interpretaciones cabe destacar a Christian Bale que es uno de los inversores y que está como siempre espléndido, Brad Pitt está correcto en un papel secundario y Steve Carell no está demasiado acertado en este papel dramático, aunque hay que reconocer que viniendo de la comedia lo tiene más difícil para dar credibilidad a este tipo de personajes. Recapitulando, diría que partiendo de una buena base la película no consigue emocionar y se pierde en un laberinto financiero de la que no consigue salir con buen pie.

Nota: 3/10.

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